Análisis de Saxo Bank proyecta tres escenarios en el conflicto de Irán y sus efectos en los mercados
La guerra en Irán ha generado incertidumbre entre los inversores, quienes ahora enfrentan tres posibles escenarios según un análisis de Saxo Bank: un cese al fuego, una guerra prolongada o una escalada bélica. Cada uno de estos desenlaces tendría consecuencias distintas para diferentes sectores económicos, desde las empresas tecnológicas hasta las de defensa.
Primer escenario: Cese al fuego y normalización
En caso de que se logre un acuerdo diplomático que detenga las hostilidades, con posibles actores como Donald Trump, el canciller iraní Abbas Araqchi y Benjamin Netanyahu trabajando en conjunto, se produciría una reapertura del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. Actualmente, esta vía marítima está prácticamente paralizada debido a las amenazas iraníes.
Los principales beneficiados serían:
- Sectores de crecimiento y tecnología, especialmente aquellos que han sido afectados por las altas tasas de descuento en los mercados.
- Sectores cíclicos y de consumo discrecional, que se verían favorecidos por la normalización del precio del petróleo, actualmente entre US$106 y US$115 por barril.
Las empresas de defensa perderían su "prima de urgencia" en este escenario, pero no desaparecerían, dado que los presupuestos militares globales han venido aumentando. Por ejemplo, la Unión Europea invirtió 343.000 millones de euros en defensa durante 2024.
Segundo escenario: Guerra prolongada y estabilización del conflicto
Si el conflicto se normaliza dentro de los titulares de noticias, manteniéndose activo pero sin escalar significativamente, el precio del petróleo se mantendría alto y el transporte marítimo seguiría complicado. Los gobiernos recurrirían a sus reservas de emergencia.
En este caso, los ganadores serían:
- Empresas del programa Halo, que se enfocan en activos pesados con baja obsolescencia, como infraestructura energética o de servicios públicos.
- Empresas de defensa, que continuarían recibiendo inversiones gubernamentales para mejorar sistemas militares, satélites y defensa aérea.
Por otro lado, las plataformas de movilidad y logística verían mermados sus márgenes debido a los altos precios del combustible, mientras que los consumidores enfrentarían una inflación persistente.
Tercer escenario: Escalada bélica y crisis extrema
El peor de los casos contemplado por Saxo Bank implica ataques más contundentes entre Estados Unidos e Irán, con un cierre efectivo del estrecho de Ormuz. Esto podría elevar el precio del petróleo hasta US$150 por barril, niveles no vistos desde 2008.
En este escenario crítico:
- Casi ningún activo financiero se salvaría del pánico generalizado, pero los ganadores relativos serían aquellos vinculados a la escasez, seguridad y activos reales.
- Los activos de refugio clásicos, como oro, dólares, bonos del Tesoro y materias primas, serían la opción preferida por los inversores.
- Contratistas de defensa, empresas de seguridad y vigilancia, e infraestructura de distribución energética también serían clave.
Además, Saxo Bank destaca que América Latina podría ganar importancia en los portafolios de inversión, debido a su distancia geográfica del conflicto, su condición de exportadora neta de materias primas como petróleo, cobre y litio, y su buen desempeño como región emergente en el último año.
El análisis también menciona el riesgo de estanflación, una situación económica donde el crecimiento se estanca mientras los costos de vida aumentan, lo que añade otra capa de complejidad a las decisiones de inversión en este contexto de conflicto.



