Westcol transforma recursos públicos en espectáculo digital de bajo costo
Los contribuyentes colombianos están financiando indirectamente el contenido sensacionalista del influyente digital conocido como Westcol, quien ha establecido un modelo de intercambio donde recibe acceso privilegiado a espacios estatales a cambio de propaganda política. Esta dinámica quedó evidenciada tras su entrevista con el presidente Gustavo Petro, la cual generó una recompensa significativa para el creador de contenido.
El negocio detrás de la cárcel y la política
La transmisión exclusiva desde La Picota, que buscaba atraer audiencia mediante los dramas de los reclusos, revela una estrategia calculada. Lejos de intentar acercar a los jóvenes a la política, el verdadero objetivo era incrementar sus ingresos monetarios. Westcol mantiene un contrato lucrativo con la plataforma Kick, especializada en promover apuestas en línea y permitir contenido vetado en otras redes como Twitch y YouTube.
Aunque se jacta de producir material sin censura, el influyente declinó transmitir un Consejo de Ministros por temor a sanciones si el ministro Guillermo Alfonso Jaramillo utilizaba lenguaje inapropiado. Este modelo empresarial incentiva a sus figuras a buscar contenido excéntrico y morboso, especialmente cuando los costos de producción son mínimos.
Contenido carcelario y alianzas gubernamentales
Durante su primera transmisión desde La Picota, Westcol anunció planes para pasar 24 horas consecutivas dentro de una cárcel, lo que generó molestia en el presidente Petro, quien cuestionó por qué su entrevista duró apenas dos horas mientras dedicaría un día completo a figuras como Ricardo Bonilla y Luis Fernando Velasco.
Este tipo de contenido representa un ahorro considerable comparado con sus anteriores producciones de alto presupuesto, como las peleas de boxeo entre influencers. Con sus nuevas alianzas gubernamentales, Westcol podría satisfacer la demanda de su audiencia por confrontaciones simplemente transmitiendo declaraciones cruzadas entre políticos como Carlos Carrillo y Angie Rodríguez.
Expansión del modelo cuestionable
Kick se sustenta de contenidos que llevan la integridad personal al límite, por lo que si el gobierno continúa facilitando acceso estatal a cambio de propaganda, se abren numerosas posibilidades. Entre ellas, simulaciones de apoyo a figuras como Hollman Morris para mantener contratos en RTVC o exploraciones de la conciencia de Ángela María Robledo mientras defiende a Ricardo Roa pero evoca a Antanas Mockus.
La trayectoria de Westcol es reveladora: comenzó jugando Minecraft y ahora negocia con el poder político, incluso discutiendo la operación de servicios públicos en sus mundos virtuales con Euclides Torres. A pesar de que muchos de sus streams se centran en juegos bélicos, el presidente Petro en privado cuestionaba por qué en Call of Duty no podía seleccionar la espada de Bolívar como arma.
Recientemente, Westcol anunció que entrevistará a Álvaro Uribe, confirmando el interés de su audiencia por contenido relacionado con personas que han estado privadas de la libertad. Esta evolución demuestra cómo los recursos públicos se están utilizando para alimentar un ecosistema digital que prioriza el morbo sobre el periodismo responsable.



