A partir del próximo miércoles 15 de julio de 2026, los colombianos experimentarán una de las transformaciones laborales más significativas de la historia reciente: la jornada máxima semanal se reducirá a 42 horas, culminando el proceso gradual establecido por la Ley 2101 de 2021. Esta ley comenzó a aplicarse en julio de 2023, cuando el límite era de 48 horas semanales.
¿Qué cambia con la reducción de la jornada laboral?
La reducción de la jornada máxima laboral implica un aumento en el valor de la hora de trabajo diaria. Aunque ahora se trabaja menos tiempo, el trabajador debe continuar recibiendo la misma remuneración que percibía por trabajar más horas a la semana. Según el Ministerio de Trabajo, “los empleadores deben realizar el cálculo del nuevo valor de la hora de trabajo para liquidar el valor de las horas extras y los recargos nocturnos, dominicales y festivos, respetando siempre el principio de favorabilidad”.
La iniciativa establece que reducir la jornada no significa modificar el salario ni los derechos laborales de los empleados. Es decir, lo único que cambia es el tiempo, no las condiciones laborales. Sin embargo, detrás de estas transformaciones no solo hay factores favorables para los trabajadores, sino también retos para las empresas, especialmente las más pequeñas.
¿Puede un empleador reducir el sueldo por la disminución del horario?
Manuela Abad, abogada laboral, señala que ningún empleador puede aplicar una reducción al sueldo de sus trabajadores por la adopción de esta medida, pues eso supondría vulnerar la ley colombiana y los derechos laborales. Según Abad, “la Ley 2101 de 2021 establece de manera expresa que la reducción de la jornada laboral no puede implicar disminución salarial ni afectación de derechos adquiridos. Cualquier decisión unilateral del empleador en ese sentido podría constituir una vulneración al principio de irrenunciabilidad de los derechos laborales y dar lugar a reclamaciones judiciales, incluyendo demandas por incumplimiento contractual o incluso despido indirecto”.
Más tiempo libre: beneficios para la salud y la productividad
Trabajar menos sin ganar menos tiene un impacto positivo en la vida cotidiana de millones de colombianos. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), una jornada más corta mejora el balance entre el trabajo y el ámbito personal, pues los empleados tienen más tiempo para el ocio, el descanso y sus familias. Además, disminuye los riesgos para la salud: según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), trabajar 55 o más horas a la semana aumenta en 35 puntos porcentuales el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, así como incrementa en un 17% el riesgo de fallecer a causa de una cardiopatía isquémica.
El Ministerio del Trabajo señala que esta decisión busca equilibrar la vida laboral y personal de los empleados colombianos, así como mejorar su bienestar físico y mental, en medio de un panorama en el que el agotamiento crónico se ha convertido en uno de los fenómenos con mayor crecimiento a nivel global. Las investigaciones en salud exponen que cuando el agobio y el cansancio se reducen, la salud mejora, lo que significa menos faltas al trabajo, menos permisos para citas o urgencias médicas y menos problemas de salud relacionados con jornadas extensas.
¿El sábado dejará de ser un día laboral en Colombia?
A pesar de la reducción laboral, la nueva jornada no implica que los sábados dejarán de ser un día de trabajo. La legislación establece que la jornada de 42 horas puede distribuirse en 5 o 6 días a la semana, según el acuerdo entre empleador y trabajador. Debe respetarse el día de descanso obligatorio. En una distribución de 6 días, los empleados podrían trabajar 7 horas diarias de lunes a sábado. Si se opta por liberar el sábado, la jornada diaria se extendería a 8 horas y 24 minutos de lunes a viernes. Trabajar el sábado no constituye automáticamente el pago de horas extra, siempre que el tiempo laborado esté dentro del límite de las 42 horas pactadas como jornada ordinaria, dependiendo del acuerdo previo y del registro de horarios.
¿Qué pasará con el día de la familia en Colombia?
Al implementarse las 42 horas, las empresas ya no estarán obligadas a otorgar el día de la familia ni las dos horas semanales de actividades recreativas. De acuerdo con la normativa, la reducción del tiempo de trabajo compensa estos beneficios. “A largo plazo, esta medida puede generar transformaciones estructurales importantes. Por un lado, fortalece el bienestar del trabajador, promoviendo una mejor calidad de vida, lo cual puede traducirse en mayor productividad, menor ausentismo y mejores condiciones de salud mental”, aseguró Abad.
Impacto en las empresas: aumento del costo por hora
Desde la perspectiva empresarial, el efecto del aumento del salario mínimo (fijado en $1.750.905 para 2026) y la reducción de horas produce que el valor de la hora trabajada suba. Tras estas modificaciones, el valor de la hora de trabajo en Colombia aumentará a $10.422 desde el 15 de julio de 2026, lo que representa un incremento acumulado del 34,7% en poco más de un año. No obstante, el 80% de este aumento es ocasionado por el reajuste del salario mínimo, mientras que el restante obedece a la reducción progresiva de la jornada.
Ese encarecimiento del trabajo por hora presiona especialmente a las empresas más pequeñas. Según datos de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), el 63% de los asalariados en empresas de 1 a 5 trabajadores devenga un salario cercano al mínimo, proporción que alcanza el 58,2% en compañías de 6 a 10 empleados. “En la práctica, las empresas han optado por mecanismos de reorganización interna, tales como la flexibilización de horarios, la implementación de turnos rotativos y la búsqueda de alternativas que ayuden a optimizar procesos productivos en menor tiempo. Desde el punto de vista laboral, estas estrategias deben respetar los límites establecidos en el Código Sustantivo del Trabajo, evitando trasladar la reducción de la jornada en un incremento desproporcionado de la carga laboral”, afirma Abad.
En empresas con menos de 20 trabajadores, al menos la mitad de la nómina recibe el salario mínimo. Esto implica que el impacto no es homogéneo: las grandes compañías tienen más margen para absorberlo, mientras que las pymes enfrentan decisiones difíciles en materia de productividad y contratación. Dado que las pymes suelen tener menos presupuesto para tecnología y mejora de procesos, en caso de necesitar cubrir más trabajo, podrían terminar dependiendo de horas extra o de contratar más personal, lo que aumenta sus costos y el riesgo financiero.
“En términos económicos, la reducción de la jornada puede implicar un incremento en los costos operativos para las empresas, especialmente para las MIPYMES, que no siempre tienen la capacidad financiera para asumir estos cambios sin afectar su sostenibilidad. En ese sentido, el reto del sistema laboral colombiano será lograr un equilibrio entre la protección efectiva de los derechos de los trabajadores, que es el propósito natural de la ley, y la viabilidad económica de las empresas, particularmente de aquellas de menor tamaño”, explica Abad.
Los gremios empresariales han advertido desafíos logísticos en sectores como comercio, manufactura y servicios. El Ministerio del Trabajo ha indicado que las empresas deben ajustar sus sistemas de nómina no solo para la reducción de la jornada, sino para el ajuste del recargo nocturno que inicia a las 7:00 p.m. La apuesta se concentra en generar una mejor calidad de vida a los trabajadores, que debería derivar en mayor eficiencia. Se prevé que algunos empleados usarán ese tiempo extra para formarse, estudiar y mejorar sus habilidades, lo que podría representar la vinculación de un personal más preparado dentro de las organizaciones.



