Miles de colombianos recurren a sus fondos voluntarios como primera opción cuando necesitan dinero urgente. Sin embargo, expertos financieros advierten que retirar esos recursos antes de tiempo puede convertirse en un error costoso debido a impuestos, pérdida de rendimientos y afectaciones al patrimonio.
La alerta cobra fuerza en medio del aumento de solicitudes de liquidez para vivienda, estudios, emprendimientos o pago de deudas durante 2026. Según análisis del sector financiero, cada vez más personas están optando por otra estrategia: pedir créditos usando sus propios ahorros como respaldo, sin desmontar las inversiones.
¿Por qué retirar los ahorros puede salir más caro?
El problema no está solo en sacar el dinero, sino en las consecuencias que llegan después. Cuando una persona retira recursos de fondos voluntarios o inversiones de largo plazo antes del tiempo recomendado, pierde beneficios tributarios y deja de recibir las ganancias que ese capital podría seguir generando.
Un ejercicio financiero divulgado por Skandia muestra el impacto con cifras concretas. Si una persona necesita recibir 150 millones de pesos libres, tendría que retirar alrededor de 180 millones de su fondo debido a impuestos y retenciones. Solo en descuentos tributarios, el golpe podría superar los 40 millones de pesos. A eso se suma la pérdida de rendimientos futuros del dinero que salió del fondo.
En contraste, algunas entidades están impulsando modelos de financiación respaldados por el mismo ahorro del cliente. En este caso, el capital permanece invertido mientras la persona obtiene liquidez mediante crédito.
¿Qué es la “deuda inteligente” de la que hablan expertos?
La tendencia viene creciendo entre inversionistas y personas con ahorros consolidados. Consiste en utilizar el patrimonio como garantía para acceder a préstamos con tasas más bajas que las del mercado tradicional. La lógica es sencilla: en vez de desmontar una inversión que sigue produciendo ganancias, el usuario toma un crédito temporal y mantiene intactos sus beneficios financieros y tributarios.
Según Skandia, para un préstamo de 150 millones de pesos, el costo en intereses sería menor que el impacto económico generado por retirar el dinero directamente del fondo. Especialistas aseguran que esta alternativa está siendo cada vez más utilizada para reorganizar deudas, financiar proyectos o cubrir emergencias sin afectar estrategias de ahorro de largo plazo.
El debate también refleja un cambio en la manera en que muchos colombianos están manejando sus finanzas personales. Más allá de buscar liquidez inmediata, la prioridad empieza a centrarse en proteger el patrimonio y evitar decisiones impulsivas que puedan generar pérdidas mayores en el futuro.



