El salario mínimo del 23% y la inflación: una realidad desigual para los colombianos
La inflación de febrero en Colombia alcanzó el 5,29% anual, mientras que el salario mínimo experimentó un incremento histórico del 23%. A simple vista, esta diferencia parece una noticia positiva para los trabajadores, pero los datos sobre el costo de vida revelan una realidad más compleja y segmentada.
La paradoja del poder adquisitivo
Los trabajadores que perciben el salario mínimo pasaron de recibir $1.423.500 a $2.000.000 con auxilio de transporte, lo que representa un aumento de $576.500. Sus gastos básicos, incluyendo arriendo, mercado, transporte y servicios públicos, se incrementaron entre el 8% y el 10%. Después de descontar este ajuste, estos trabajadores conservan entre $200.000 y $250.000 adicionales de poder adquisitivo real.
En términos objetivos, estos colombianos están mejor, pero la situación cambia radicalmente cuando se analizan otros segmentos de la población. Según Camilo Andrés Rojas, profesor de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes, un hogar que gana $2.500.000 mensuales y recibió un ajuste del 6% quedó en $2.650.000.
"En términos relativos, perdió", señala Rojas, quien explica que mientras el salario vital benefició objetivamente a quienes ganaban el mínimo, "comprimió relativamente a todos los demás que no recibieron aumentos proporcionales".
El mecanismo de la compresión salarial
El fenómeno detrás de esta compresión tiene una explicación económica clara. Los sectores donde el salario representa entre el 40% y el 60% del costo total no tienen margen para absorber un aumento del 23% sin trasladarlo directamente al consumidor final.
Los datos del DANE confirman esta dinámica:
- Restaurantes y hoteles subieron 9,61% anual
- El servicio doméstico aumentó 12,48%
- El transporte urbano registró un incremento del 10,75%
"Un restaurante que antes pagaba $1,4 millones en salarios por empleado ahora paga $2 millones. Esa diferencia sale del precio del almuerzo ejecutivo", explica Rojas, destacando que en muchos establecimientos este plato pasó de $15.000 a entre $18.000 y $20.000.
La inflación que no se ve en los promedios
La inflación del 5,29% reportada para febrero es un promedio que oculta más de lo que revela. El DANE desagrega esta cifra por nivel de ingresos:
- 5,13% para los hogares pobres
- 5,18% para los vulnerables
- 5,37% para la clase media
- 5,45% para ingresos altos
Aunque estas diferencias porcentuales parecen menores, esconden una realidad crucial: los hogares de menores ingresos destinan el 42% de su gasto a alimentos, frente al 23% de los estratos altos. Cuando productos básicos como el plátano suben 36% o la carne 12%, el impacto en el bolsillo de las familias más pobres es devastador, aunque el porcentaje agregado de inflación sea menor.
Las categorías que más presionan el bolsillo colombiano
En febrero, las categorías que registraron mayores incrementos fueron:
- Salud: 7,82%
- Educación: 7,44%
- Alimentos: 5,84%
- Transporte: 5,27%
Solo las comunicaciones permanecieron relativamente estables con un alza del 3,2%. Esto significa que las personas que comen frecuentemente fuera de casa, tienen empleada doméstica o pagan educación privada enfrentan una inflación personal cercana al 8% o 9%, muy por encima del dato oficial.
"No existe la inflación de Colombia, existen las inflaciones de cada tipo de hogar, dependiendo de qué consumen, dónde viven y cómo gastan", advierte el profesor Rojas.
Un reajuste que durará todo 2026
Colombia se encuentra en medio de un proceso de reajuste de precios relativos que, según los expertos, tardará todo el año 2026 en acomodarse. Los salarios del mínimo subieron abruptamente y los precios los persiguen de forma escalonada, creando un escenario donde millones de colombianos cuyo ingreso no se movió proporcionalmente financian, sin saberlo, parte del beneficio que recibieron quienes sí ganaban el mínimo.
Este fenómeno económico complejo revela que detrás de los promedios nacionales se esconde una realidad fragmentada, donde el impacto del aumento salarial y la inflación varía significativamente según la canasta de consumo, el nivel de ingresos y los hábitos de gasto de cada hogar colombiano.



