El cobre marca récord histórico y transforma resultados de gigantes mineros
El año 2025 será recordado como el momento en que el cobre, conocido como el metal rojo, alcanzó niveles históricos que transformaron completamente el panorama financiero de las principales empresas mineras a nivel mundial. Este mineral esencial para la economía moderna no solo superó todas las expectativas de precio, sino que se convirtió en el motor principal de ganancias para corporaciones que tradicionalmente diversificaban sus operaciones.
Resultados extraordinarios en medio de un mercado volátil
Esta semana, los gigantes de la industria minera BHP, Teck, Glencore y Rio Tinto presentaron sus resultados financieros con una característica común: beneficios en fuerte alza directamente vinculados al repunte extraordinario del cobre. El caso más destacado corresponde a BHP, el mayor extractor mundial de cobre, que anunció un incremento del 27,7% en su beneficio neto durante el segundo semestre de 2025, tras aumentar su producción aproximadamente un 30%.
Glencore, por su parte, confirmó su retorno a la rentabilidad gracias a lo que su director general describió como "una dinámica clara en el mercado del cobre". La empresa suiza había anunciado en diciembre su ambición de duplicar la producción de este metal en un plazo de diez años, una meta que ahora parece más alcanzable que nunca.
Incluso Rio Tinto, cuyas ganancias totales experimentaron una disminución respecto al año anterior, reportó más del doble de beneficios específicamente por sus operaciones de cobre. Anglo American, mientras tanto, anunció planes para aumentar significativamente la proporción de su cartera vinculada al metal rojo, compensando así las dificultades en su segmento de diamantes.
Factores detrás del auge sin precedentes
La demanda de cobre se ha disparado por múltiples factores convergentes:
- Transición energética global: El metal es esencial para circuitos eléctricos, energías renovables y vehículos eléctricos.
- Aumento del gasto en defensa: Países incrementan inversiones militares que requieren componentes electrónicos.
- Expansión de inteligencia artificial y centros de datos: La infraestructura tecnológica demanda cantidades masivas de cobre.
En términos de precios, el cobre registró un crecimiento cercano al 40% en la Bolsa de Metales de Londres durante 2025, alcanzando en enero de 2026 un récord absoluto de 14.527,50 dólares por tonelada. Esta tendencia alcista se mantiene gracias a perturbaciones en zonas mineras clave como Indonesia, Chile y la República Democrática del Congo, que han reducido las perspectivas de oferta disponible a corto plazo.
Escasez estructural y desafíos de producción
Expertos advierten sobre una escasez inminente de cobre en los próximos años. Philippe Chalmin, profesor de la Universidad Paris-Dauphine, señaló a la AFP que "el déficit estructural parece prácticamente inevitable", atribuyendo esta situación a una mala anticipación de las necesidades actuales derivadas de la transición energética.
El problema fundamental radica en los plazos de desarrollo minero: según la Agencia Internacional de la Energía, se requieren 16 años en promedio desde el descubrimiento de un yacimiento hasta la primera producción comercial. Estos largos períodos, combinados con costos elevados, desalientan a inversionistas que buscan rentabilidades más rápidas.
Benjamin Louvet, director de gestión de materias primas en Ofi Invest AM, explicó que "hoy, a menos de 15.000 dólares la tonelada de cobre, no hay ningún aliciente real para que los productores mineros pongan en marcha nuevos proyectos". Actualmente, el metal cotiza por debajo de los 13.000 dólares en el LME.
Fusiones como estrategia y un mercado en punto muerto
La dificultad para atraer capital ha impulsado una tendencia creciente hacia fusiones dentro del sector minero. Aunque varios intentos recientes han fracasado, Anglo American y Teck Resources han anunciado un compromiso de colaboración que podría crear un nuevo gigante del cobre.
El mercado enfrenta una paradoja fundamental: los precios se determinan principalmente por la disponibilidad inmediata respecto a la demanda, no por perspectivas a largo plazo. Esto crea una situación de punto muerto donde nuevos proyectos solo se activan cuando la escasez ya es evidente y los precios se han disparado, generalmente demasiado tarde para satisfacer la demanda creciente.
Ni siquiera la creación o ampliación de reservas estratégicas por parte de Estados Unidos y otros países cambiaría profundamente la situación, ya que estas reservas solo cubrirían aproximadamente 60 días de consumo global, según estimaciones de expertos.