Bajo la supervisión directa del ministro de Defensa de Ecuador, Gian Carlo Loffredo, las Fuerzas Armadas de ese país ejecutaron la operación militar denominada Retoma Territorial en la provincia de Carchi, una de las zonas fronterizas más complejas con Colombia, con el objetivo de recuperar territorios ocupados por estructuras criminales dedicadas a la minería ilegal y otras economías ilícitas.
La intervención se desarrolló en el sector de Chical–El Pablo, una zona montañosa y selvática ubicada cerca de la frontera con Colombia, donde desde hace varios meses las autoridades ecuatorianas denunciaban la presencia de organizaciones armadas vinculadas a la explotación ilegal de oro, el contrabando y actividades asociadas al narcotráfico. Las acciones militares se ejecutaron en zonas de difícil acceso utilizadas para actividades de extracción ilícita minera.
Despliegue militar de gran escala
De acuerdo con información divulgada por el Ministerio de Defensa de Ecuador, la operación representó uno de los despliegues militares más grandes realizados recientemente en esta región fronteriza, incluyendo el uso de tanques AMX-13, morteros, lanzadores C90 y apoyo aéreo mediante helicópteros artillados. Para neutralizar a los delincuentes, las Fuerzas Armadas emplearon artillería pesada, morteros, tanques AMX-13, lanzadores C90 y capacidades aéreas, con el apoyo de un helicóptero Fenec artillado.
Pérdidas millonarias para el crimen organizado
Las autoridades ecuatorianas señalaron que esta ofensiva dejó pérdidas estimadas en más de 1300 millones de dólares para las estructuras criminales que operaban en la zona, afectando seriamente las redes ilegales que obtenían millonarias ganancias a través de la extracción clandestina de minerales. Durante los operativos, las Fuerzas Armadas lograron destruir al menos 70 bocaminas ilegales, así como campamentos clandestinos, sistemas de transporte artesanal de material aurífero y maquinaria utilizada para la explotación minera. Entre los elementos inutilizados aparecen motores de polea, rotomartillos, motosierras, combustible, cables y mangueras empleadas para las labores de extracción ilegal.
Sistemas de poleas en la frontera
Uno de los aspectos que más llamó la atención de las autoridades fue el hallazgo de sistemas de poleas y cables que atravesaban sectores montañosos de la frontera entre Ecuador y Colombia, utilizados para movilizar oro ilegal y evitar los controles terrestres en ambos países. Según los reportes oficiales, estas estructuras permitían transportar el material extraído desde zonas selváticas hacia centros clandestinos de procesamiento y comercialización.
Presencia militar permanente
El ministro Gian Carlo Loffredo aseguró que la operación Retoma Territorial busca impedir que estas organizaciones continúen consolidando corredores ilegales en la frontera norte ecuatoriana y anunció que se instalará un destacamento militar permanente en Chical para garantizar presencia continua del Estado. “Ahora vamos a tomar control de esa zona con un campamento militar para que exista presencia permanente y capacidad de reacción frente a cualquier amenaza criminal”, expresó el funcionario ecuatoriano, citado por medios locales.
Las autoridades ecuatorianas sostienen que la minería ilegal dejó de ser únicamente un delito ambiental y económico para convertirse en un problema de seguridad nacional y control territorial, debido a la presencia de grupos armados que financian sus actividades mediante estas economías ilícitas.
Contexto de violencia y vínculos con Colombia
La situación en esta frontera también genera preocupación por los posibles vínculos entre organizaciones criminales ecuatorianas y grupos armados ilegales colombianos dedicados al narcotráfico y la minería ilegal. Informes recientes han advertido sobre la expansión de estructuras vinculadas a disidencias armadas y redes criminales que buscan controlar corredores estratégicos en zonas selváticas y de difícil acceso.
La ofensiva militar ocurre además en un contexto de creciente violencia relacionada con la minería ilegal en Ecuador. En los últimos meses, las Fuerzas Armadas de ese país intensificaron operaciones en distintas provincias tras ataques armados contra uniformados y comunidades ubicadas en zonas de explotación clandestina.
Por ahora, las operaciones continúan en sectores rurales del Carchi, mientras las autoridades ecuatorianas aseguran que mantendrán presencia militar permanente para evitar el retorno de organizaciones criminales dedicadas a la minería ilegal en esta estratégica región limítrofe con Colombia.



