Alza del petróleo por guerra en Oriente Medio amenaza con frenar la baja de tasas en América Latina
La escalada del precio del petróleo, que ha superado la barrera de los 100 dólares por barril debido al conflicto en Oriente Medio, está encendiendo nuevamente las alertas económicas en América Latina. Este fenómeno representa un desafío complejo para la región, ya que mientras algunos países experimentan beneficios fiscales inmediatos, también enfrentan el riesgo de nuevas presiones inflacionarias que podrían retrasar la reducción de tasas de interés.
Impacto regional desigual
El análisis de la agencia EFE revela que el encarecimiento de la energía amenaza con trasladarse a múltiples sectores, incluyendo combustibles, transporte, alimentos y tarifas aéreas. Esto ocurre en un momento en que varias economías latinoamericanas comenzaban a consolidar la desaceleración inflacionaria tras los fuertes ajustes monetarios de los últimos años.
El impacto no es uniforme en la región. Los países productores de petróleo, como Colombia, México, Brasil y Ecuador, pueden beneficiarse de mayores ingresos fiscales y exportaciones. Sin embargo, las economías importadoras netas, como Chile y Argentina, enfrentan presiones adicionales sobre la inflación, el crecimiento y sus cuentas externas.
Colombia: alivio fiscal con riesgo inflacionario
En el caso colombiano, el aumento del petróleo genera efectos mixtos. Por un lado, mejora significativamente las perspectivas fiscales y de crecimiento, considerando que el presupuesto nacional de 2026 fue calculado con un precio del Brent cercano a los 60 dólares por barril.
No obstante, el Gobierno advierte que el encarecimiento del crudo y de insumos agrícolas como los fertilizantes podría trasladarse a los precios internos. En este contexto, el Banco de la República, cuya tasa de interés se ubica actualmente en 10,25 por ciento, podría verse obligado a mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo del previsto.
BBVA Research proyecta que la inflación colombiana, que cerró el año pasado en 5,1 por ciento, podría repuntar hasta cerca del 6,5 por ciento al cierre de 2026 si se mantienen las presiones externas sobre los precios de la energía.
Respuestas diferenciadas en la región
México ha implementado un mecanismo para amortiguar aumentos en gasolinas y diésel mediante la suspensión del impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS). Aunque esta medida implica una menor recaudación fiscal, el aumento del petróleo también impulsa los ingresos por exportaciones, generando una posible ganancia neta según análisis de BBVA México.
Brasil, como el mayor productor de petróleo de la región, ya ha comenzado a sentir los efectos fiscales y monetarios del alza del crudo. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva anunció reducciones de impuestos y subsidios al diésel por unos 5.700 millones de dólares para contener el impacto sobre el transporte y los consumidores.
Para compensar ese costo fiscal, el Ejecutivo estableció un impuesto del 12 por ciento a las exportaciones de petróleo y reforzó los controles de precios en las gasolineras. Sin embargo, la petrolera estatal Petrobras elevó en un 11 por ciento el precio del diésel para las distribuidoras, lo que reavivó el temor a una aceleración inflacionaria.
Impacto en países importadores
En Chile, país netamente importador de petróleo, el impacto se percibe principalmente a través del precio de los combustibles. Aunque el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco) permite suavizar las variaciones internacionales, las gasolinas ya registran aumentos en las últimas semanas.
El alza del petróleo también comienza a sentirse en el sector aéreo chileno. La Asociación Chilena de Líneas Aéreas advirtió que un incremento sostenido del combustible —que representa entre el 25 y el 35 por ciento de los costos operativos de las aerolíneas— podría reflejarse en tarifas más altas para los pasajeros.
Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), el precio del combustible para aviones ha subido un 58,4 por ciento desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, lo que también podría afectar el transporte de carga y el comercio exterior.
Otros casos regionales
En Argentina, el encarecimiento del petróleo añade presión a una inflación ya elevada, aunque también mejora las perspectivas de la balanza energética gracias al crecimiento de la producción en el yacimiento de Vaca Muerta. Según cálculos de la consultora LP Consulting, el aumento del crudo podría añadir entre 0,5 y 0,77 puntos porcentuales a la inflación mensual en marzo y abril.
Ecuador, el sexto productor de petróleo de Sudamérica, podría beneficiarse de mayores ingresos petroleros, pues el presupuesto de este año se elaboró con un precio promedio de 53,47 dólares por barril, significativamente inferior a los precios actuales.
En Venezuela, donde la inflación ya era una de las más altas del mundo, el impacto podría ser mixto. Aunque el encarecimiento del petróleo podría aumentar los ingresos petroleros y la disponibilidad de divisas, el país sigue siendo vulnerable porque importa diluyentes y combustibles necesarios para su propia industria petrolera.
En economías más pequeñas como Uruguay y Paraguay, donde la inflación se mantiene relativamente controlada, el impacto dependerá en gran medida de la duración del conflicto en Oriente Medio.
Perspectivas monetarias
Analistas consultados por la agencia EFE coinciden en que este nuevo choque externo podría retrasar el proceso de reducción de tasas de interés en varios países latinoamericanos. Además de impactar directamente los precios internos, el aumento del petróleo influye en las expectativas inflacionarias de consumidores, empresas e inversionistas, uno de los factores que más pesan en las decisiones de política monetaria de los bancos centrales.
El panorama sugiere que, aunque el alza del petróleo ofrece oportunidades fiscales para algunos países, el riesgo inflacionario podría obligar a mantener políticas monetarias restrictivas por más tiempo del inicialmente previsto, afectando el crecimiento económico y la recuperación postpandemia en la región.



