Estados Unidos autoriza a petroleras pagar impuestos en Venezuela sin sanciones, pero con restricciones clave
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha emitido una nueva licencia que permite a las empresas petroleras operar en Venezuela y pagar impuestos locales y regalías energéticas sin enfrentar sanciones estadounidenses. Sin embargo, esta autorización viene con una condición fundamental: todos los pagos deben ser depositados en una cuenta controlada por Estados Unidos, según lo establecido por la Oficina de Control de Activos (OFAC).
Condiciones específicas y contexto regulatorio
Esta regulación se produce menos de un mes después de que el gobierno de Donald Trump emitiera una licencia general que levantó sanciones a ciertas transacciones comerciales con crudo venezolano, facilitando el retorno de grandes petroleras estadounidenses al país suramericano. A diferencia de las licencias individuales previas, como la otorgada a Chevron, esta es más amplia pero impone restricciones significativas.
Entre las condiciones más importantes se incluyen:
- Los contratos entre empresas estadounidenses y Venezuela o PDVSA deben estar regidos por leyes estadounidenses.
- Cualquier resolución de disputas debe llevarse a cabo en Estados Unidos.
- Los pagos de impuestos nacionales y regalías deben canalizarse a través de cuentas supervisadas por Washington.
Antecedentes y presión política
En 2019, durante su primer mandato, Donald Trump sancionó la industria petrolera venezolana, lo que impactó severamente la economía del país, altamente dependiente de las exportaciones de crudo. Tras la intervención militar en Caracas el 3 de enero, que resultó en el arresto de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, Trump ha presionado a las principales petroleras estadounidenses para que reinviertan en Venezuela.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, estimadas en 303.000 millones de barriles, equivalentes al 17% del total global. La mayoría de estas reservas se encuentran en la Faja del Orinoco, en forma de crudo extrapesado que requiere tecnología avanzada y grandes inversiones para su explotación.
El caso de Chevron y el panorama actual
Chevron es actualmente la única petrolera estadounidense que mantiene operaciones en Venezuela, con una licencia específica de OFAC para importar crudo. La empresa aceptó permanecer en el país después de la nacionalización de yacimientos por parte del entonces presidente Hugo Chávez en 2007, lo que obligó a las compañías extranjeras a aceptar un control mayoritario del Estado a través de PDVSA o abandonar el territorio.
Las empresas mixtas de Chevron y PDVSA contribuyen con aproximadamente el 27% de la producción nacional, equivalente a unos 242.000 barriles diarios. Esta nueva licencia podría abrir la puerta a más inversiones, pero bajo estrictas condiciones que buscan asegurar el control financiero y legal por parte de Estados Unidos.