La producción de petróleo de Venezuela mantuvo en mayo su tendencia al alza y llegó a 1.179.000 barriles diarios, de acuerdo con cifras de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). El dato representa un crecimiento de 3,7 % frente a abril y confirma una recuperación gradual del bombeo de crudo en el país suramericano, en medio de cambios internos en su política energética y nuevos acercamientos internacionales.
Producción petrolera de Venezuela volvió a crecer en mayo
Según el reporte de la OPEP, Venezuela produjo en mayo 1.179.000 barriles diarios de crudo, por encima de los 1.136.000 barriles por día registrados en abril. Ese mes, el aumento había sido de 3,74% frente a marzo, cuando el país cerró con un promedio de 1.095.000 barriles diarios.
El avance de mayo, de 3,79%, muestra que el sector petrolero venezolano encadenó otro mes de crecimiento. En términos prácticos, el indicador refleja una mayor capacidad de extracción diaria, un punto clave para una economía en la que el petróleo sigue siendo uno de los activos más relevantes.
En lo corrido del año, la producción del país ha aumentado 27,6%, al pasar de 924.000 barriles diarios en enero a 1.179.000 barriles diarios en mayo. La cifra cobra relevancia porque Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de crudo del mundo, aunque su industria ha enfrentado durante años restricciones, cambios regulatorios y dificultades para atraer inversión.
El reporte ubica al país dentro de una dinámica ascendente, mientras el mercado energético internacional sigue atento a los movimientos de oferta de los productores de crudo. La producción diaria es uno de los indicadores más observados por inversionistas, gobiernos y empresas del sector, porque influye en ingresos fiscales, comercio exterior y decisiones de inversión.
Reforma de hidrocarburos y búsqueda de inversión extranjera
El aumento de la producción ocurre después de varios movimientos políticos y económicos. En enero, Estados Unidos, que mantenía un bloqueo a los buques petroleros que entraran y salieran de Venezuela, capturó y depuso al expresidente Nicolás Maduro en Caracas.
Semanas después de la detención de Maduro, el Parlamento venezolano, controlado por el chavismo, aprobó por unanimidad una reforma a la ley de hidrocarburos impulsada por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. El objetivo de la modificación fue incentivar la inversión extranjera en el sector.
La ley de hidrocarburos es el marco que regula la actividad petrolera, desde la exploración hasta la producción y participación de empresas en el negocio. Por eso, cualquier cambio en esa norma tiene efectos directos sobre las condiciones para invertir, operar y asociarse en la industria.
Esa reforma ha sido interpretada como el desmantelamiento del legado del fallecido presidente Hugo Chávez, quien gobernó entre 1999 y 2013. Chávez impulsó la ley en 2001 y promovió una reforma cinco años más tarde que elevó la participación estatal y el control sobre la actividad petrolera.
Ese giro regulatorio aparece como uno de los elementos centrales del nuevo momento energético venezolano. La intención de abrir más espacio a la inversión extranjera busca responder a una necesidad concreta: levantar la producción en un sector estratégico, pero que requiere capital, tecnología y socios con capacidad operativa.
Venezuela refuerza contactos energéticos con EE. UU., India y Turquía
El informe también se conoce en un contexto de mayor actividad diplomática alrededor del petróleo venezolano. En febrero, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, viajó a Caracas y estableció con Delcy Rodríguez una asociación energética a largo plazo.
Ese acercamiento con Estados Unidos se suma a los vínculos que Venezuela mantiene con otros países relevantes para su estrategia energética. La mandataria encargada regresó esta semana de una gira energética por India y Turquía, países con los que Venezuela conserva estrechos lazos desde hace años.
La búsqueda de acuerdos internacionales es importante porque la industria petrolera no depende únicamente del volumen de reservas. También requiere compradores, financiamiento, tecnología, transporte y reglas claras para que los proyectos puedan sostenerse en el tiempo. En ese escenario, los contactos con socios externos se vuelven parte de la estrategia para consolidar el repunte de la producción.
Mientras tanto, la OPEP bombeó en mayo una media de 18,82 millones de barriles diarios de crudo. Esa cifra representa unos 9,8 millones de barriles diarios menos, es decir, una caída de 34%, frente a la producción que tenía en febrero, antes de desatarse la guerra de Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz.
El contraste muestra que el crecimiento venezolano se da en un mercado petrolero marcado por tensiones geopolíticas y fuertes ajustes de oferta. Para Venezuela, el reto será sostener el ritmo de recuperación observado en los últimos meses y convertir el aumento del bombeo en mayor estabilidad para su sector energético.
Con el dato de mayo, el país suma una nueva señal de recuperación en su producción de crudo. El avance de 3,79% frente a abril y el crecimiento acumulado de 27,6% en lo corrido del año ponen al petróleo venezolano nuevamente en el radar del mercado, en un momento en el que las decisiones regulatorias y los acuerdos internacionales empiezan a pesar tanto como los barriles que salen cada día.



