Buques petroleros evitan el estratégico Estrecho de Ormuz tras ataques a Irán
Los petroleros y gaseros están evitando cada vez más el Estrecho de Ormuz, la crucial vía marítima que conecta el Golfo Pérsico con aguas abiertas, después de que Estados Unidos e Israel bombardearan Irán. Esta situación ha generado una creciente preocupación en los mercados energéticos globales, ya que por este estrecho transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
Advertencias navales y cambios de ruta
Numerosos buques han reportado haber escuchado una emisión de radio supuestamente procedente de la marina iraní anunciando la prohibición del tránsito por el estrecho. Aunque Irán no ha emitido ninguna comunicación oficial sobre el cierre de la vía navegable, la mayoría de los armadores están adoptando una postura extremadamente cautelosa.
Los datos de seguimiento muestran que:
- Algunos petroleros han dado media vuelta durante su travesía
- Al menos un armador ha decidido no enviar su buque al estrecho
- Siete buques han sido vistos saliendo de Ormuz y seis entrando después de las advertencias
Estados Unidos había emitido previamente una advertencia a los buques que navegan por Oriente Medio para que se mantuvieran a 30 millas náuticas de distancia de sus activos militares, lo que algunos armadores interpretaron como un cierre efectivo de la vía marítima.
Impacto inmediato en el tráfico marítimo
La fuerte reducción del tráfico ofrece los primeros indicios de la perturbación de los mercados de materias primas tras la decisión de Estados Unidos de atacar Irán. El tráfico ya se había ralentizado significativamente después de los ataques, con petroleros acumulándose tanto dentro como fuera de la entrada al estrecho.
Entre las empresas que han tomado medidas preventivas se encuentran:
- El gigante japonés Nippon Yusen KK, que ordenó a su flota no navegar por Ormuz
- Grecia, que pidió a su amplia flota mercante que reevaluara el paso por la zona
Consecuencias para los mercados energéticos
El cierre del Estrecho de Ormuz eliminaría una quinta parte del suministro de petróleo mundial, generando una escasez tan repentina que desbordaría las reservas estratégicas y llevaría a un aumento drástico de los precios. Según estimaciones, la perturbación del tráfico podría disparar el precio del crudo hasta en un 80%, lo que significaría un aumento de aproximadamente US$60 a US$180 por barril.
Para la economía mundial, este escenario significaría:
- Crecimiento económico más lento
- Inflación más alta
- Política monetaria más agresiva por parte de los bancos centrales
Casos específicos de buques afectados
Los petroleros se están deteniendo a ambos lados de Ormuz, con tres buques que han interrumpido sus viajes desde el Golfo Pérsico y una pequeña flotilla de al menos ocho petroleros que se ha acumulado en las últimas dos semanas fuera del Golfo de Omán.
Entre los casos más destacados:
- El gran petrolero KHK Empress, cargado parcialmente con crudo de Omán, dio media vuelta mientras se dirigía a Basora y cambió su destino a New Mangalore, India
- El Eagle Veracruz, que transportaba dos millones de barriles de crudo saudí a China, se detuvo en la entrada occidental del estrecho
- El Front Beauly, con crudo iraquí y emiratí, se unió al Eagle Veracruz en su posición de espera
- El petrolero Front Shanghai, con un millón de barriles de crudo iraquí hacia Róterdam, se detuvo en Sharjah
Países más afectados y consideraciones comerciales
Entre los países que se verían más afectados por el cierre del estrecho destaca China, el mayor importador de crudo del mundo y el comprador más importante de petróleo de Medio Oriente. Pekín es especialmente dependiente del petróleo que transita por Ormuz para satisfacer sus necesidades energéticas.
Algunos armadores están considerando cancelar viajes ya programados con destino a Oriente Medio, alegando cláusulas de guerra que les dan derecho a hacerlo cuando estallan hostilidades entre países como Estados Unidos e Irán. Esto podría reducir aún más la oferta de buques en la región, reforzando las ya elevadas tarifas de flete que recientemente han alcanzado sus niveles más altos en años.
La situación sigue siendo fluida, con los mercados de futuros del petróleo cerrados durante el fin de semana, lo que dificulta conocer cómo están valorando realmente los operadores el riesgo tras los ataques. Sin embargo, un producto de comercio minorista gestionado por IG Group Ltd. llegó a cotizar el West Texas Intermediate a US$75,33, lo que supone una subida del 12% con respecto al cierre del viernes.
