Guerra con Irán ofrece a Rusia ventana crucial para reconstruir reservas petroleras
El reciente aumento en los precios del petróleo, impulsado por el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, está proporcionando a Rusia una oportunidad temporal pero significativa para reconstruir sus reservas de emergencia, las cuales se han visto severamente erosionadas por la guerra en Ucrania y las sanciones occidentales.
Revisión de la regla presupuestaria
El Ministerio de Finanzas ruso planea reducir pronto el umbral del precio del petróleo que determina cuándo se ahorran los ingresos energéticos y cuándo se recurre al Fondo Nacional de Bienestar para cubrir déficits presupuestarios. Actualmente establecido en US$59 por barril, este nivel será reducido significativamente, dirigiendo así cualquier ganancia adicional proveniente de las ventas de petróleo hacia la reconstrucción de reservas en lugar de financiar el gasto gubernamental.
Esta medida busca abordar el problema a largo plazo de la disminución de los fondos para emergencias, aunque obligaría al gobierno a tomar decisiones difíciles: recortar el gasto o encontrar nuevos ingresos no petroleros, posiblemente a través de aumentos adicionales de impuestos.
Reservas en estado crítico
Las reservas de fácil acceso de Rusia ya se habían agotado en aproximadamente 60% a principios de 2026 debido a la guerra en Ucrania, dejando alrededor de 4 billones de rublos en activos líquidos. Solo en los dos primeros meses del año, el país gastó 419.000 millones de rublos (US$5.400 millones) del fondo para compensar la caída de los ingresos petroleros.
El ministro de Finanzas, Antón Siluanov, reconoció públicamente en febrero la creciente tensión presupuestaria, señalando que el umbral del precio del petróleo que desencadena los retiros de reservas debería reducirse "con bastante rapidez".
Desafíos persistentes
A pesar del reciente repunte en los precios, los compradores siguen exigiendo fuertes incentivos para adquirir petróleo ruso, con un descuento promedio que se ha ampliado a aproximadamente US$30,9 por barril. Mientras el crudo de los Urales ha subido a más de US$50 por barril desde los aproximadamente US$40 de la semana anterior, este nivel sigue estando muy por debajo de lo que el Kremlin necesita para reponer sus reservas adecuadamente.
Los funcionarios rusos estaban considerando reducir el precio del petróleo utilizado para la regla presupuestaria a un mínimo de US$45-US$50 por barril, una medida que busca proteger la economía de las sanciones pero que ha comenzado a mostrar grietas durante los primeros meses de 2026.
Presión fiscal y monetaria
El presupuesto actual apunta a un déficit de 1,6% del producto interior bruto, con retiros del Fondo Nacional de Bienestar que buscan mantener el presupuesto prácticamente equilibrado y limitar la presión inflacionaria derivada de la política fiscal.
Sin embargo, el Banco de Rusia advirtió que reducir el precio límite del petróleo utilizado en la regla fiscal sin reducir el gasto gubernamental obligaría a un ritmo más lento de recortes de las tasas clave y a una postura monetaria más estricta en general.
Dilemas de financiamiento
Reducir el gasto parece cada vez más difícil, ya que el gobierno prevé que la guerra eleve los costos más allá de los planes iniciales. El apoyo social sigue siendo una de las principales prioridades del presidente ruso, Vladímir Putin, mientras que la ayuda estatal sigue desempeñando un papel clave en una economía agobiada por las sanciones y los altos costos de endeudamiento.
Como es poco probable que se revisen los gastos, el déficit presupuestario aumentará y requerirá préstamos adicionales, según analistas económicos. Las discusiones sobre cómo financiar este déficit se prolongaron "hasta altas horas de la noche" en una reunión reciente con Putin, según reveló el primer ministro Mijail Mishustin.



