La Contraloría General de la República volvió a llamar la atención del Ministerio de Hacienda con una advertencia más severa: financiar al Estado se está encareciendo. El organismo de control presentó el primer balance de seguimiento a la advertencia fiscal emitida hace un mes sobre el manejo de la deuda pública, señalando que persisten varios riesgos inicialmente detectados, como mayores costos de financiamiento, presión sobre el déficit fiscal y dudas crecientes sobre la sostenibilidad de la deuda.
Emisión de TES a tasas más altas
Recientemente, el gobierno de Gustavo Petro colocó cerca de 6 billones de pesos en Títulos de Tesorería (TES) el pasado 13 de mayo. Según la Contraloría, esa emisión se realizó bajo tasas “significativamente superiores” a las registradas en la subasta anterior del 29 de abril, con un incremento de 68 puntos básicos. “Este comportamiento refleja un deterioro en las condiciones de financiamiento del Gobierno Nacional y podría aumentar la carga futura del servicio de la deuda pública”, advirtió la entidad.
Los TES son la principal herramienta de endeudamiento del Estado colombiano en el mercado local. Cuando las tasas suben, el Gobierno termina pagando más intereses para conseguir recursos, lo que eventualmente golpea el presupuesto, el déficit y la capacidad de gasto.
Cambios en las subastas de TES
La Contraloría también puso la lupa sobre una modificación realizada por el Ministerio de Hacienda el pasado 5 de mayo mediante la Resolución 0946. Esta amplió los mecanismos de sobreadjudicación en las subastas de TES. Antes, Hacienda podía adjudicar hasta un 50 % adicional del monto inicialmente ofertado cuando la demanda superaba 2,5 veces la oferta. Ahora podrá llegar hasta el 100 % si la demanda triplica el monto convocado.
Para el ente de control, esta decisión podría terminar contradiciendo el discurso oficial de contención del endeudamiento. “Esta modificación podría resultar contraria al objetivo de reducir el endeudamiento, en la medida en que flexibiliza las condiciones para nuevas colocaciones de deuda”, advirtió la Contraloría.
La preocupación aumenta por el momento del mercado en el que ocurre el cambio. Actualmente, las tasas de los TES de corto plazo están por encima de las de largo plazo, un comportamiento poco habitual que suele interpretarse como señal de tensión financiera o percepción de mayor riesgo inmediato. El informe también menciona riesgos asociados a la reciente operación ligada al franco suizo. La Contraloría alertó que la apreciación de esa moneda frente al dólar podría terminar reduciendo los beneficios fiscales y cambiarios anunciados por el Gobierno Nacional alrededor de la operación de deuda externa. Mientras el cierre definitivo de esa transacción sigue pendiente, el organismo aseguró que mantendrá vigilancia sobre el proceso durante las próximas semanas.
Un mercado incómodo
La advertencia aparece en medio de un debate fiscal que viene creciendo desde hace meses entre analistas, calificadoras y economistas. El tema ya dejó de ser una discusión encerrada en escritorios técnicos. Las cifras empezaron a moverse hacia zonas incómodas.
Hace apenas una semana, el exdirector de Planeación Nacional y columnista Armando Montenegro señaló que el problema fiscal del país ya no solo se refleja en el aumento de la deuda o en el deterioro del déficit. “El problema fiscal de Colombia no solo se registra en las cifras del déficit, el brusco crecimiento de la deuda y el mayor costo del endeudamiento público. Se aprecia también en el desmantelamiento de los equipos e instituciones técnicas creados en los años pasados para manejar las finanzas públicas”, escribió en una columna para este diario. Montenegro sostuvo además que el deterioro institucional alrededor del manejo fiscal terminó debilitando herramientas como la regla fiscal y organismos técnicos independientes.
Las cuentas fiscales ya venían mostrando presión desde el año pasado. El déficit del Gobierno Nacional cerró 2025 en 6,4 % del PIB, uno de los niveles más altos en décadas fuera de escenarios extraordinarios como pandemia o crisis severas. El propio Ministerio de Hacienda proyectó en el Plan Financiero una reducción hacia 5,1 % del PIB para 2026. “Se proyecta un manejo prudente de las finanzas públicas, orientado a garantizar la financiación de obligaciones presupuestarias sin incrementar de manera significativa el déficit”, aseguró la cartera económica en marzo.
El Gobierno también defendió que varias operaciones de manejo de deuda permitieron reducir costos financieros y aliviar temporalmente el pago de intereses. Según Hacienda, esas estrategias ayudaron a recortar cerca de 22,1 billones de pesos frente a los resultados observados en 2024. Incluso hace pocas semanas, Hacienda ejecutó una recompra de 4.400 millones de dólares en bonos internacionales con vencimientos entre 2035 y 2061, una operación que el mercado interpretó como un intento por aliviar presión sobre el perfil futuro de deuda y enviar señales de confianza antes del ciclo electoral.
La tensión no desapareció
Un informe de Corficolombiana advirtió que Colombia atraviesa “la situación fiscal más compleja en décadas” y alertó sobre el tamaño del hueco fiscal acumulado. Según el análisis, el gasto público creció mucho más rápido que los ingresos del Estado entre 2022 y 2025. Solo este año vencen cerca de 63 billones de pesos en deuda interna, compromisos que deberán refinanciarse en un entorno donde los inversionistas están exigiendo tasas cada vez más altas para prestarle al país.
Ese deterioro ya empezó a reflejarse en las últimas subastas de TES. Algunos tramos de la curva rozan niveles cercanos al 14 % y la demanda de inversionistas ha mostrado señales de debilidad frente a años anteriores.
Incidencia a la vista
La Contraloría confirmó además que el pasado 14 de mayo notificó al ministro de Hacienda, Germán Ávila, sobre una observación con presunta incidencia disciplinaria relacionada con el manejo de la deuda pública durante la vigencia 2025. El proceso hace parte de la auditoría financiera adelantada al Ministerio y actualmente se encuentra en etapa de respuesta y análisis por parte de la cartera económica. El organismo aclaró que el traslado se realizó “en cumplimiento del debido proceso y de los derechos de contradicción y defensa”.
Concentración de vencimientos de deuda
Otro de los focos del informe está en la concentración de vencimientos de deuda que enfrenta el país durante los próximos años. La Contraloría señaló que siguen existiendo “concentraciones críticas” de pagos para 2026, 2029 y 2030, lo que obligará al Ministerio de Hacienda a manejar activamente el portafolio de deuda para evitar mayores presiones fiscales.
El organismo advirtió que los déficits primarios persistentes, las altas tasas reales de interés y un crecimiento económico moderado están alimentando dudas sobre la sostenibilidad de la deuda nacional. “La deuda sigue aumentando, al igual que los intereses asociados, mientras que el crecimiento de los ingresos no muestra el ritmo necesario para superar la crisis”, sostuvo la entidad.
¿Presupuesto mal manejado?
De acuerdo con la Contraloría, el rubro con mayor nivel de ejecución a corte del 14 de mayo es precisamente el servicio de la deuda, con 37,5 %. La inversión pública apenas llega al 19 %. Ese contraste preocupa porque la inversión suele ser uno de los motores principales para impulsar actividad económica, empleo y crecimiento. Cuando se frena, el Estado termina gastando más en pagar intereses mientras avanza más lento en infraestructura, programas sociales u obras públicas. Una ecuación tensa para cualquier gobierno y todavía más compleja cuando los mercados empiezan a cobrar tasas cercanas al 15 %.
“La inercia en el gasto no es solo un rezago administrativo, sino una falla de gestión pública: cada peso no ejecutado oportunamente es una oportunidad perdida para los ciudadanos”, afirmó el contralor general, Carlos Rodríguez.
Pese a las alertas, la Contraloría reconoció que algunos indicadores macroeconómicos todavía muestran cierta resiliencia en la economía colombiana. El PIB creció 2,2 % en el primer trimestre de 2026 y el desempleo en marzo se ubicó en 8,8 %. Aun así, el organismo insistió en que siguen acumulándose presiones importantes: inflación de alimentos, mayores pagos de intereses, déficit fiscal y tensiones sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas.



