Ejecución presupuestaria avanza pese a presión fiscal y caja limitada a cinco días
Ejecución presupuestaria avanza con caja limitada a cinco días

Ejecución presupuestaria mantiene ritmo histórico en medio de crisis fiscal

La ejecución del Presupuesto General de la Nación (PGN) avanzó en febrero a un ritmo cercano a su promedio histórico, según un análisis del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana. Este movimiento se produce en un contexto de presión fiscal sin precedentes en dos décadas y con una caja nacional que apenas alcanza para cubrir menos de cinco días de pagos básicos.

Liquidez crítica y obligaciones en aumento

La caja de la Nación, según datos de ANIF, rondaba los COP 6,6 billones a comienzos de marzo. Con este nivel, el Gobierno solo puede cubrir alrededor de cinco días de pagos de funcionamiento y deuda, ya que cada jornada demanda aproximadamente COP 1,4 billones. Este margen mínimo contrasta con un presupuesto aprobado de COP 546,9 billones para 2026, pero con un faltante de financiamiento de COP 16,3 billones tras el hundimiento de la Ley de Financiamiento en el Congreso.

El Ejecutivo respondió con dos emergencias (económica y ambiental) para crear impuestos transitorios, medidas que están vigentes pero cuyo recaudo real depende de la Corte Constitucional. En este limbo jurídico, el gasto continúa corriendo sobre la apropiación original, lo que hace que la ejecución luzca normal aunque el escenario fiscal sea anómalo.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Detalles de la ejecución por componentes y sectores

Por componentes, la ejecución en febrero mostró:

  • Funciónamiento: COP 41,2 billones (11,5 % del total aprobado).
  • Deuda: COP 21,9 billones (21,8 %).
  • Inversión: COP 5,1 billones (solo 5,8 %), un rezago operativo típico al inicio del año.

Sin embargo, el rezago presupuestal es significativo. Al cierre de 2025, el Estado dejó obligaciones por COP 48,4 billones en reservas y cuentas por pagar. Para febrero, solo se habían cancelado COP 19,5 billones, presionando la caja actual mientras se atienden nuevas obligaciones.

Por sectores, el avance es desigual:

  • Alto avance: Relaciones Exteriores (16 %), Educación (14,4 %), Salud y Protección Social (13,3 %).
  • Promedio: Defensa y Policía (11,9 %), Sistema de Verdad y Reparación (12,2 %).
  • Bajo avance: Trabajo (3,7 %), Cultura (3,3 %), Agricultura (3,1 %), Ciencia, Tecnología e Innovación (1 %).

Riesgos fiscales y metas incumplibles

El problema central radica en la incompatibilidad entre esta ejecución relativamente estable y las metas fiscales. El Plan Financiero exige reducir el gasto primario en 1,7 % del PIB, pero el ritmo observado no muestra señales de contención. “Esta dinámica es difícil de compatibilizar con una reducción del gasto de la magnitud proyectada”, advierte el Observatorio Fiscal.

La deuda agrava la situación. El Gobierno Nacional Central cerró 2025 con un saldo bruto de COP 1.194 billones, equivalente al 64,4 % del PIB, el nivel más alto desde finales de los noventa fuera de la pandemia. La deuda interna alcanzó 45,3 % del PIB, máximo en 26 años, reflejando un desequilibrio persistente entre ingresos y gastos.

Los ingresos tributarios de 2025 quedaron COP 9,4 billones por debajo de lo previsto, con un déficit de 6,4 % del PIB. Para 2026, Hacienda proyecta bajarlo a 5,1 %, pero el Comité Autónomo de la Regla Fiscal estima que faltan cerca de COP 32,1 billones para cerrar esa brecha. Moody’s prevé un déficit superior al 6 % por tercer año consecutivo.

Mercados y perspectivas económicas

El mercado ya ha incorporado esta fragilidad. Los TES se negocian entre 11,95 % y 14,12 %, con desvalorizaciones acumuladas de 200 a 400 puntos básicos desde marzo de 2025. El CDS a cinco años se ubica cerca de 225 puntos básicos, unos 92 puntos por encima de países con calificaciones similares.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

A pesar de las tasas altas, inversionistas extranjeros compraron COP 8,8 billones en TES en febrero, poseyendo cerca del 23 % del mercado. Sin embargo, ANIF los describe como “capitales golondrina”, volátiles y sensibles a cambios en el entorno.

En el frente monetario, aunque la inflación de febrero fue de 5,29 %, las proyecciones apuntan al alza: 6,24 % a diciembre según Fedesarrollo. El salario mínimo subió casi 23 %, con efectos inflacionarios aún por materializarse. Los analistas esperan que la tasa de política, actualmente en 10,25 %, suba a 11 % en marzo y 11,75 % a mitad de año.

El crecimiento económico también cedió, con una proyección de 2,5 % para 2026, y el dólar se movería alrededor de COP 3.800 a final de año.

Conclusión: tensión fiscal hacia el cambio de gobierno

Con elecciones en mayo y cambio de administración en agosto, el Gobierno ejecuta como si operara bajo condiciones fiscales normales, pero la caja demuestra lo contrario. El golpe financiero lo recibirá el próximo presidente, y la tensión entre ambas realidades será un punto crítico del primer semestre.

“La evolución de la ejecución y el pago del rezago presupuestal en los próximos meses será clave para determinar si el ajuste anunciado es operativo o si, por el contrario, se trata de una trayectoria fiscal difícil de materializar en las condiciones actuales”, subrayó el Observatorio Fiscal de la Javeriana.