Aerocivil intensifica controles sobre drones en Colombia: siete situaciones de riesgo que debes evitar
Aerocivil pone la lupa en uso de drones: siete situaciones de riesgo

Aerocivil intensifica controles sobre uso de drones en Colombia

La compra de un dron para grabar reuniones familiares, capturar panorámicas del barrio o realizar tomas experimentales en parques parece una actividad sencilla, pero conlleva riesgos significativos que muchos usuarios subestiman. La Autoridad Aeronáutica Colombiana ha puesto nuevamente este tema delicado sobre la mesa, alertando sobre los peligros que representa el uso irresponsable de estas aeronaves no tripuladas.

Reactivan campaña de seguridad aérea

A finales de marzo, la Aerocivil reactivó oficialmente su campaña 'Vuela Legal, Vuela Seguro', recordando a los usuarios aspectos fundamentales antes de despegar cualquier dron. Entre las recomendaciones principales se encuentran revisar minuciosamente la zona de operación, evitar espacios donde el tráfico aéreo tripulado tiene prioridad, no sobrevolar aglomeraciones humanas y respetar todas las restricciones vigentes establecidas en la normativa colombiana.

Colombia cuenta con regulaciones específicas contenidas en el RAC 100, que incluye la categoría abierta destinada principalmente al uso recreativo o sin ánimo de lucro. Sin embargo, esta categoría mantiene exigencias claras de seguridad que deben ser observadas rigurosamente por todos los operadores.

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El problema nace en decisiones cotidianas

Según análisis del programa de Ingeniería Aeronáutica de la Universidad de San Buenaventura, la mayoría de incidentes con drones no se originan en operaciones complejas, sino en decisiones aparentemente inocentes tomadas en entornos cotidianos. "La mayoría de problemas no arrancan en una pista, sino en decisiones pequeñas", explicó Fabio Alejandro Merchán Rincón, director de Ingeniería Aeronáutica de la institución.

Esta situación ha llevado a expertos a identificar siete situaciones específicas donde el uso de drones requiere especial precaución:

  1. Utilizarlo en parques que parecen despejados: La apariencia de un espacio abierto no garantiza que sea apto para vuelos. En la categoría abierta, no todo terreno despejado está autorizado para operaciones con drones.
  2. Sobrevolar conjuntos residenciales o barrios: El conocimiento del entorno no elimina riesgos para vecinos, visitantes, niños o mascotas. Además, persisten problemas potenciales de invasión a la privacidad.
  3. Grabar en fiestas, marchas o conciertos: Las autoridades han insistido repetidamente en evitar el sobrevuelo de aglomeraciones humanas. Fallos técnicos, pérdidas de señal o maniobras incorrectas pueden afectar a múltiples personas simultáneamente.
  4. Creer que solo hay riesgo cerca de pistas aéreas: Las recomendaciones oficiales no se limitan a aeropuertos, sino que incluyen zonas cercanas o sensibles donde la aviación tripulada mantiene prioridad absoluta.
  5. Despegar sin revisar límites básicos: Muchos usuarios activan sus equipos sin considerar reglas elementales como la altura máxima permitida o la obligación de mantener control constante sobre la aeronave durante todo el vuelo.
  6. Operar demasiado cerca de terceros: La presencia de peatones, ciclistas, niños jugando o visitantes alrededor del área de operación representa un riesgo considerable, independientemente de la confianza del operador en sus habilidades.
  7. Pensar que la regulación solo aplica a expertos: Esta perspectiva ha quedado obsoleta. El vuelo recreativo también puede generar incidentes reales, por lo que exige conocimiento básico de las normas establecidas.

Consecuencias de infracciones

Merchán Rincón enfatizó que "un dron pequeño sigue siendo una aeronave no tripulada. El tamaño del equipo no convierte un espacio cotidiano en un lugar seguro para elevarlo". La ignorancia de las normativas no protege a los usuarios frente a posibles infracciones ni evita la aplicación de sanciones correspondientes.

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La conversación sobre drones en Colombia ha trascendido el ámbito tecnológico para convertirse en un tema fundamental de convivencia ciudadana y responsabilidad social. Los errores frecuentemente comienzan en terrazas, conjuntos residenciales, fiestas o parques donde alguien despega un dron creyendo que, por tratarse de un vuelo corto o recreativo, no existen consecuencias potenciales.

La Aerocivil mantiene su llamado a la ciudadanía para operar estos dispositivos con pleno conocimiento de las regulaciones establecidas en el RAC 100, garantizando así la seguridad tanto de operadores como de terceros que puedan verse afectados por malas prácticas en el uso de aeronaves no tripuladas.