App de Metrolínea: Pago QR funciona, pero sistema de transporte en Bucaramanga sigue en crisis
La noticia sobre la aplicación que ubica rutas y genera códigos QR para pagar el pasaje de Metrolínea generó inicialmente entusiasmo. El sistema de pago unificado se presenta como indispensable para recuperar un transporte moderno, eficiente, seguro, integrado y sostenible, algo que actualmente parece perdido en la ciudad.
Primera experiencia con la aplicación SITME
La aplicación SITME resulta amigable y sencilla de usar. Sin embargo, en una primera observación se detecta que necesita concretar mejor su ámbito geográfico. Al indicar "Provenza" como ubicación de origen, la app ofrece opciones en Francia, Medellín, Jalisco o Bucaramanga. Similar situación ocurre con "UIS" como destino, donde podrías terminar en Namibia, la Universidad Islámica o la Isla de Benbecula.
Una vez ubicados correctamente los puntos en Bucaramanga, mediante una acción rápida se genera el código QR sin problema alguno, demostrando que el componente tecnológico funciona adecuadamente.
La cruda realidad del transporte público
La decepción llegó al momento de utilizar el pago preparado. En un bus viejo convencional rotulado "P8", solo dos pasajeros utilizaron el lector QR. Los otros 26 pagaron en efectivo, y dos incluso ingresaron por la puerta trasera negociando con el conductor a $2.000.
Durante la espera en la carrera 33, se enfrentaron a seis vehículos particulares ofreciendo opciones más rápidas y cómodas por $4.000. La situación llegó al extremo de que el bus P8 tuvo que recoger pasajeros en mitad de la calzada porque los transportadores informales obstruían completamente la parada oficial.
Problemas estructurales del sistema
Después del moderno y seguro abordaje mediante código QR, el trayecto de 25 minutos y 58 segundos incluyó múltiples paradas sin control, en franca competencia con la operación convencional e informal que domina las calles de Bucaramanga.
En otro tramo del recorrido, en Provenza, se tomó uno de los buses padrones arrendados con capacidad para 90 pasajeros. Este vehículo realizó el trayecto a la Estación UIS en 45 minutos y 46 segundos, después de desalimentar a 10 pasajeros y no ingresar a ninguno nuevo.
Falta de infraestructura adecuada
El conductor confirmó que la ruta había sido modificada esa misma semana y reveló que estos buses no utilizan el carril exclusivo (esencia del sistema BRT) ni las estaciones de puerta izquierda por razones obvias de infraestructura.
La espera del bus "P8" para el regreso superó los 45 minutos, mientras que las condiciones de desaseo, oscuridad y abandono del Parque Estación generan vergüenza. El trayecto hasta cabecera en plena hora pico terminó con la apertura de puertas en mitad de la calzada para el descenso de pasajeros.
Reflexiones finales sobre el sistema
Al cuestionar en voz alta si debían bajarse en mitad de la calle, los demás pasajeros respondieron con miradas incrédulas y sonrisas ante lo que consideraban un cuestionamiento exótico. Esta reacción ilustra cómo la población se ha acostumbrado a las deficiencias del sistema.
Debe afirmarse que el pago mediante código QR funciona correctamente desde el punto de vista tecnológico. Sin embargo, sistema de transporte como tal no existe de manera integrada y eficiente. El intento de recuperarlo con buses padrones exclusivos para Bucaramanga no parece viable en las condiciones actuales.
La solución requiere reordenar la operación metropolitana, renovar completamente la flota de alimentación y extender el cobro unificado a todos los componentes del sistema. Mientras tanto, debe diseñarse cuidadosamente el sistema masivo que realmente requiere la ciudad para no volver a cometer los mismos errores.
Para lograr este objetivo, es necesario priorizar la inversión pública y apalancar adecuadamente la inversión privada. Se requiere más que solo vías: se necesita un sistema de transporte público verdadero, integrado y funcional para Bucaramanga y su área metropolitana.



