Primer balance oficial del Corredor Carrera Séptima tras una semana de ejecución
El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) ha presentado el primer informe oficial después de los siete días iniciales de ejecución del Corredor Carrera Séptima, un proyecto de infraestructura vial cuya fase de construcción comenzó formalmente el pasado lunes 30 de marzo.
Avances en el tramo inicial
Durante esta primera semana, los trabajos se han concentrado específicamente en el costado occidental de la vía, en el tramo comprendido entre las calles 119 y 121. En este sector, la entidad confirmó la finalización exitosa de la prospección arqueológica obligatoria, cuyos resultados negativos permitieron continuar con el cronograma sin contratiempos por hallazgos de material histórico.
Tras este paso fundamental, las cuadrillas han iniciado las actividades de excavación técnica destinadas a la construcción de la zarpa del muro de concreto y a las nivelaciones de terreno necesarias para la nueva infraestructura vial. Por instrucción directa del alcalde mayor de Bogotá, Carlos Fernando Galán, la intensidad de los trabajos no se detuvo durante la Semana Mayor, manteniendo frentes activos durante todos los días festivos y el sábado, con un único receso general el Domingo de Resurrección.
Estructura del proyecto y plazos de ejecución
El proyecto integral, que cuenta con una inversión de 1,85 billones de pesos, se encuentra dividido en tres tramos operativos o grupos:
- Grupo 1: Abarca desde la calle 99 hasta la 127
- Grupo 2: Se extiende desde la calle 127 hasta la 180
- Grupo 3: Comprende el sector entre las calles 183 y 200
De acuerdo con las proyecciones del IDU, se estima que la fase de construcción total para cada grupo tomará entre 32 y 36 meses, con miras a finalizar la totalidad del corredor en el segundo semestre de 2029.
Medidas de mitigación del tráfico
En materia de movilidad, la administración ha establecido como prioridad garantizar en todo momento la circulación de dos carriles mixtos para vehículos particulares en ambos sentidos. Actualmente, la carrera Séptima dispone de tres carriles en este sector, por lo que la reducción a dos requiere de un plan de mitigación coordinado con la Secretaría de Movilidad y Transmilenio.
Este plan ya ha puesto en marcha el desvío de nueve rutas de transporte público, lo que significa que más de 50 buses dejarán de circular por el tramo intervenido para descongestionar el flujo vehicular. Asimismo, se espera que la entrega de otras obras complementarias para junio de 2026, como la carrera Novena entre las calles 170 y 193, el Canal Córdoba y el puente de la calle 153, absorban parte de la demanda de tráfico del norte de la ciudad.
Innovación tecnológica y presupuesto
Desde el punto de vista técnico y presupuestal, se ha incorporado el uso de tecnología de pipe jacking o tuneladora para la instalación de redes en un tramo de casi 12 kilómetros. Aunque esta modificación implica una adición presupuestal superior a los 200.000 millones de pesos, el IDU justifica la inversión al asegurar un ahorro de tiempo en la ejecución de entre 18 y 24 meses.
Impacto ambiental y urbanístico
El impacto ambiental y urbanístico del proyecto contempla la transformación de 200.000 m² de espacio público deteriorado en casi 400.000 m² de nuevas áreas que incluyen zonas verdes, jardinería y andenes con estándares de accesibilidad universal.
En cuanto a la silvicultura, el plan establece el reemplazo de 1.500 árboles por un total de 4.300 ejemplares nuevos, de los cuales más de 4.000 serán especies nativas destinadas a mejorar la conexión ecosistémica con los cerros orientales y aumentar la captura de CO2 y material particulado. Cabe destacar que el Grupo 1 del proyecto ya cuenta con la certificación internacional ENVISION, que reconoce los estándares de sostenibilidad en infraestructura.
Beneficios sociales y empleo
En términos de beneficio social, el corredor busca impactar a cerca de 500.000 habitantes del norte de Bogotá, especialmente a residentes de barrios como El Codito, San Cristóbal, Barrancas, Buenavista y Verbenal. La promesa central de la obra es reducir los tiempos de desplazamiento en transporte público de 65 minutos a solo 25 minutos en el trayecto de la calle 200 a la 100.
Adicionalmente, se proyecta que la construcción genere más de 2.000 empleos directos, dinamizando la economía local. Orlando Molano, director del IDU, manifestó que tanto la entidad como la interventoría y el propio alcalde mantendrán una vigilancia permanente sobre los contratistas para asegurar que no haya suspensiones y se cumplan estrictamente los plazos de entrega.
El funcionario puntualizó que, si bien las obras generan molestias inevitables, la prioridad es garantizar que los frentes de trabajo, que serán al menos seis simultáneos por grupo, avancen según lo pactado.



