Bogotá inaugura más de 5 kilómetros de nuevas vías en el megaproyecto Lagos de Torca
La capital colombiana está a punto de recibir formalmente 5,2 kilómetros de vías estratégicas que prometen transformar la movilidad en el extremo norte de la ciudad. Este avance significativo del megaproyecto urbano Lagos de Torca, considerado el más ambicioso de América Latina, representa un punto de inflexión para miles de bogotanos que enfrentan diariamente congestiones vehiculares.
Una inversión monumental para conectar la ciudad
Con una inversión que ya alcanza los 4,5 billones de pesos en obras de infraestructura, el proyecto se consolida como el principal motor de desarrollo urbano en Bogotá. Orlando Molano, director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), destacó durante una inspección técnica reciente que estos corredores viales no son intervenciones aisladas, sino parte de un tejido integral que unirá sectores actualmente fragmentados.
"Este proyecto le va a cambiar la vida a muchas personas", afirmó Molano con convicción, subrayando el impacto transformador que tendrán estas nuevas conexiones viales en la calidad de vida de los habitantes del norte bogotano.
Las nuevas arterias que optimizarán el flujo vehicular
Las vías que entrarán en funcionamiento en los próximos días se distribuyen estratégicamente para maximizar la eficiencia del tráfico:
- Avenida Polo Occidental: Conectará la Autopista Norte con la futura prolongación de la avenida Boyacá.
- Avenida Guaymaral Occidental: Mejorará la salida desde la Autopista Norte hacia las futuras arterias del sector mediante una intervención clave en la calle 235.
- Primera fase de la avenida Polo Oriental: Diseñada para unir la Autopista Norte con la avenida Santa Bárbara.
- Avenida Santa Bárbara: Trabajará en conjunto con la futura avenida Parque Guaymaral para permitir el acceso hasta la Carrera Séptima.
Un proyecto integral que trasciende la movilidad
El megaproyecto Lagos de Torca, que abarca 1.803 hectáreas, contempla mucho más que infraestructura vial. Según los planes del Distrito, se construirán más de 135.000 viviendas, de las cuales el 40% será de interés social (VIS y VIP), lo que significa que el sector albergará aproximadamente a 400.000 personas en un entorno diseñado bajo estándares modernos de urbanismo.
Alejandro Callejas, gerente general de Lagos de Torca, enfatizó la magnitud del espacio público que acompañará estas soluciones habitacionales: "En total vamos a construir 36 dobles calzadas, 140 km de ciclorrutas y cientos de miles de metros de espacio público entre andenes, zonas verdes y árboles de gran porte".
Componentes ambientales y gestión del agua
Uno de los aspectos más críticos de la intervención es la gestión hídrica. Ante las recurrentes emergencias invernales en Bogotá, para el segundo semestre de 2026 está prevista la reconformación del canal Guaymaral en su tramo norte. Esta obra será fundamental para amortiguar las crecientes en épocas de lluvia y buscar la recuperación de la conexión ecosistémica entre los Cerros Orientales y el río Bogotá.
El proyecto incluirá más de 900 hectáreas de espacio público, destacando especialmente el Parque Metropolitano Guaymaral, que tendrá un tamaño equivalente a 1,3 veces el Parque Simón Bolívar.
Lo que viene en el corto plazo
El cronograma de obras se mantiene ajustado para entregar resultados significativos. Para finales de 2026, el Distrito espera concluir la primera fase de la avenida Boyacá en el tramo comprendido entre las calles 183 y 200. Simultáneamente, arrancará la segunda etapa de la avenida Polo Oriental, que llegará hasta la avenida Novena (Laureano Gómez), completando así una red que reducirá sustancialmente los tiempos de desplazamiento.
Callejas atribuyó el cumplimiento de estas metas a la articulación entre el sector público y privado, señalando que "la determinación y el trabajo en equipo nos han permitido avanzar de manera eficiente con la terminación de estas obras dentro de los tiempos previstos".
Con más de 7.000 empleos generados y una visión integral que combina movilidad, vivienda y sostenibilidad ambiental, el norte de Bogotá se prepara para una nueva realidad urbana donde el tiempo de viaje deje de ser la mayor preocupación de sus habitantes.



