Bogotá reduce muertes viales y avanza en metro, pero persisten retos de movilidad
Bogotá reduce muertes viales y avanza en metro, pero retos persisten

Bogotá presenta balance de movilidad para 2025: avances y desafíos persistentes

Esta semana, la Secretaría de Movilidad de Bogotá entregó un detallado balance de su gestión durante el año 2025, abordando uno de los principales problemas que afectan a los ciudadanos de la capital colombiana. En la rendición de cuentas, se expusieron indicadores clave en seguridad vial, ejecución de obras de infraestructura y modernización del sistema de transporte público. Según los datos proporcionados por el Distrito, la ciudad logró reducir las muertes por accidentes de tránsito, avanzó en proyectos estratégicos como el metro y grandes avenidas, y amplió significativamente su flota de buses eléctricos.

Reducción en víctimas fatales, pero cifras aún preocupantes

En 2025, la Secretaría de Movilidad registró 552 fallecidos en siniestros viales, lo que representa una disminución de 22 casos respecto al año anterior, equivalente a una reducción del 4%. Este dato rompe la tendencia creciente observada en años anteriores, aunque la cifra sigue siendo alta, con más de una víctima fatal por día en promedio. Expertos en seguridad vial han señalado que, pese al descenso, Bogotá continúa lejos de los estándares aceptables, especialmente considerando su compromiso con la Visión Cero, una estrategia distrital que busca eliminar las muertes en las vías. La ciudad concentra una gran parte de sus desplazamientos en peatones, ciclistas y usuarios del transporte público, actores considerados los más vulnerables en el sistema vial.

Para fortalecer la vigilancia, se incorporaron 150 nuevos agentes civiles de tránsito, completando una capacidad operativa de 600 funcionarios. Además, se implementaron 16 agentes en bicicleta para patrullar zonas de ciclorruta, aunque esta cifra parece insuficiente para una red que supera los 600 kilómetros. Paralelamente, se modernizó el Centro de Gestión del Tránsito, integrando más de 9.000 cámaras de monitoreo, 15 paneles informativos de velocidad y optimizando 462 intersecciones semaforizadas.

Avances en transporte público y grandes obras de infraestructura

El sistema de TransMilenio aseguró la llegada de 705 buses eléctricos nuevos, de los cuales 463 están asociados a acuerdos con operadores de la Fase 3 y 269 cuentan con cofinanciación del Gobierno Nacional por primera vez. Esta incorporación refuerza la meta de transición energética y reducción de emisiones de CO₂ en el transporte público. Asimismo, se recuperaron 17.000 metros cuadrados de espacio en estaciones como Ricaurte y Avenida Jiménez, y en cinco túneles, como parte de una estrategia para mejorar la seguridad y accesibilidad. El sistema también sumó 11 nuevas rutas.

En cuanto a infraestructura estratégica, la Línea 1 del metro alcanzó un 70,72% de avance, con la construcción de 9.955 metros de viaducto y progreso en 16 estaciones. Además, llegaron al país los primeros cuatro trenes fabricados en China, de un total de 30, tras un recorrido marítimo de más de 15.000 kilómetros hasta Cartagena y un operativo terrestre de aproximadamente 1.000 kilómetros. Por otro lado, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) reportó la entrega de 13 proyectos completos de movilidad en 2025, incluyendo avances significativos en la avenida 68 (75%) y la avenida Ciudad de Cali (84%). El TransMiCable de San Cristóbal llegó al 81% de ejecución, con 21 torres izadas y avances estructurales en estaciones.

Desafíos persistentes: mantenimiento, congestión y tiempos de viaje

A pesar de los avances, persisten retos críticos en la movilidad bogotana. En un reciente debate de control político citado por el Concejo de Bogotá, se advirtió que el 85% de la red ciclística de la ciudad no recibe mantenimiento, según denunció la concejal Quena Ribadeneira del Pacto Histórico. Esta observación es relevante dado que la red de ciclorrutas es un pilar fundamental de la movilidad diaria y muchos siniestros viales involucran a actores vulnerables. El desfase entre la expansión de infraestructura y su control efectivo sigue siendo un punto débil.

Además, aunque los avances en grandes obras son visibles, su impacto en la movilidad cotidiana aún es limitado. Los tiempos de viaje para miles de ciudadanos siguen siendo altos, especialmente en corredores en obra donde las afectaciones se prolongan por años. Para amplios sectores de la ciudad, la experiencia diaria continúa marcada por trayectos largos, congestión y desvíos, lo que plantea el reto de mitigar los efectos de la construcción mientras los proyectos llegan a su fase operativa.

Otros logros y perspectivas futuras

La Terminal de Transporte de Bogotá informó que durante 2025 movilizó más de 14,8 millones de pasajeros, con la puesta en marcha de un nuevo punto de operación en Yomasa, Usme, para contrarrestar el transporte ilegal. En la sede Salitre, se instalaron puestos digitales de autogestión para compra de tiquetes, y se recuperaron 78 kilómetros de espacio público mediante Zonas de Parqueo Pago. Por su parte, la empresa pública La Rolita completó 12 meses consecutivos sin siniestros fatales, movilizando a más de 75.000 usuarios diarios y reportando utilidades operacionales y netas superiores a COP 12.000 millones y COP 7.000 millones, respectivamente. También mantuvo un modelo laboral con 62% de mujeres operadoras y cerca de 800 empleos formales.

En resumen, el balance de 2025 muestra avances concretos en seguridad vial, transporte eléctrico e infraestructura estratégica, pero también deja al descubierto desafíos persistentes como las altas cifras de muertes en las vías, los prolongados tiempos de viaje y el insuficiente mantenimiento de la infraestructura existente. Bogotá cerró el año con cerca de 1.200 frentes de obra, evidenciando una ciudad que avanza en movilidad, pero lo hace en medio de tensiones que ponen a prueba la capacidad de traducir los grandes proyectos en mejoras perceptibles para la vida diaria de sus habitantes.