Metrolínea en crisis: Incendios, vandalismo y abandono erosionan el transporte masivo de Bucaramanga
Crisis en Metrolínea: Incendios y vandalismo en transporte masivo

Metrolínea en estado crítico: Incendios, saqueos y abandono amenazan el sistema de transporte

Durante los últimos meses, la infraestructura del Sistema de Transporte Masivo Metrolínea ha experimentado un deterioro alarmante que evidencia graves fallas en el control, mantenimiento y seguridad de sus instalaciones. Lo que alguna vez fue presentado como el eje articulador de la movilidad en el área metropolitana de Bucaramanga hoy enfrenta una sucesión de incidentes que erosionan su imagen institucional y dejan al descubierto problemas estructurales no resueltos.

Incendio intencional en Girón: Un golpe devastador

Uno de los episodios más graves ocurrió el pasado 22 de febrero, cuando un voraz incendio consumió 15 buses en el portal de Girón. El gerente de Metrolínea, Emiro José Castro Meza, reveló que el fuego habría sido intencional, ocasionado por habitantes de calle que permanecían dentro de uno de los vehículos mientras consumían sustancias psicoactivas. Las llamas alcanzaron varios metros de altura y generaron alarma entre los vecinos del sector, aunque afortunadamente no se reportaron personas lesionadas.

"El caso continúa bajo investigación por parte del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía", explicó Castro Meza, quien además exhortó a los alcaldes del área metropolitana a asumir acciones concretas para superar lo que calificó como "desatención administrativa" que ha afectado al sistema durante años.

Desmantelamiento sistemático de estaciones

Paralelamente al incendio, se ha evidenciado un progresivo desmantelamiento de las estaciones por parte de chatarreros y personas en situación de calle. Testigos han alertado sobre el retiro de láminas metálicas, cableado y otros elementos de infraestructura en estaciones abandonadas, particularmente en Provenza, donde se observó a varias personas desmontando estructuras a plena luz del día.

La ausencia de vigilancia permanente ha convertido estos espacios en presa fácil del hurto y el vandalismo. Estructuras metálicas corroídas, vidrios destrozados y componentes eléctricos arrancados son el panorama común en múltiples puntos del sistema, acelerando su deterioro físico y funcional.

Usos indebidos y problemática social

La crisis de Metrolínea también se refleja en el uso inapropiado de sus instalaciones. Varias estaciones han sido transformadas en dormitorios improvisados para habitantes de calle, quienes encuentran allí techo y protección frente a la intemperie durante las noches. Además, algunos espacios son utilizados como sanitarios informales, escenarios para consumo de sustancias psicoactivas y lugares de acopio de material reciclable.

Estas prácticas no solo afectan la imagen y funcionamiento del sistema, sino que generan preocupaciones en materia de salubridad, seguridad y convivencia ciudadana entre pasajeros y vecinos de los sectores aledaños.

Video con contenido indebido: La gota que rebasó el vaso

La polémica más reciente surgió tras conocerse la grabación de un video con contenido inapropiado en una estación fuera de servicio. Metrolínea rechazó categóricamente estos hechos, aclarando que ocurrieron en una infraestructura abandonada operativamente que ha sido objeto reiterado de vandalismo.

"Las estaciones son patrimonio público del Área Metropolitana de Bucaramanga y su deterioro no debe normalizarse ni convertirse en escenario de conductas ilegales", declaró la entidad, reiterando su llamado a la Policía Nacional, administraciones municipales y organismos de control para reforzar la vigilancia y judicialización de los responsables.

Debilidad institucional y falta de control

Resulta evidente que la crisis de Metrolínea no solo obedece a la falta de inversión, sino también a la debilidad en las estrategias de seguridad y a la escasa cultura ciudadana frente al cuidado de lo público. La empresa ha reconocido que, como Ente Gestor, no cuenta con facultades de policía ni fuerza coercitiva, por lo que su capacidad de acción depende del respaldo institucional y de la presencia de la Fuerza Pública.

Sin presencia institucional constante ni campañas pedagógicas eficaces, las estaciones se convierten en territorios sin control, donde el vandalismo y la indiferencia terminan imponiéndose. El gerente Castro Meza ha sido enfático al afirmar que "el deterioro no puede normalizarse ni convertirse en escenario para conductas ilegales".

Ciudadanía exige acciones concretas

Más allá de los pronunciamientos oficiales, la ciudadanía demanda resultados verificables, inversión transparente y decisiones firmes que frenen el deterioro antes de que el sistema colapse definitivamente. La protección de la infraestructura pública y la recuperación de la movilidad se han convertido en reclamos urgentes de los usuarios y residentes del área metropolitana.

La situación actual de Metrolínea representa un llamado de atención sobre la necesidad de coordinar esfuerzos entre autoridades, entidades de control y comunidad para rescatar un sistema de transporte esencial para la movilidad regional, cuyo abandono progresivo afecta directamente la calidad de vida de miles de ciudadanos.