Nuevo incumplimiento del Gobierno Nacional con la carretera Curos-Málaga
La provincia de García Rovira en Santander enfrenta otra decepción profunda con el Gobierno Nacional, tras confirmarse el fracaso del convenio por 50 mil millones de pesos destinado a atender puntos críticos de la carretera Curos-Málaga. Este episodio representa un capítulo más en una larga saga de irrespeto institucional que se extiende por décadas, donde las promesas se desvanecen entre excusas burocráticas y cambios administrativos.
Un eje vital estrangulado por el abandono
Para Santander, esta vía constituye el eje vital que debe conectar el corazón productivo de García Rovira con el área metropolitana de Bucaramanga y la ruta hacia Bogotá. La región posee un inmenso potencial agrícola, pecuario y comercial que permanece estrangulado por el pésimo estado de la carretera, imposibilitando su desarrollo pleno y afectando directamente la economía local.
Mientras los gobiernos nacionales pasan, los habitantes de García Rovira acumulan años de incumplimientos, transitando un verdadero viacrucis de afirmados precarios, derrumbes constantes y sobrecostos que ahogan cualquier intento de progreso colectivo. La reciente noticia de que los 50 mil millones de pesos se esfumaron debido al cambio de director en el Invías y la llegada de la veda electoral ha sido percibida como una burla mayúscula hacia una comunidad que lleva décadas esperando soluciones concretas.
Cifras contradictorias y contratos insuficientes
La situación se agrava con el manejo inconsistente de las cifras por parte de las autoridades. Mientras inicialmente se anunció una inyección cercana a los 85 mil millones de pesos para este año, el Invías ahora reconoce que solo 50 mil millones estaban asegurados, y ni siquiera esos recursos lograron materializarse.
Además, el contrato vigente firmado en 2021 por 340.644 millones de pesos resulta insuficiente para cumplir con las sentencias judiciales que exigen la pavimentación total de los 124 kilómetros de la vía. Esta discrepancia evidencia no solo un problema de ejecución presupuestal, sino una falta de voluntad política para priorizar las necesidades de regiones históricamente marginadas.
El centralismo que discrimina a las provincias
Este caso trasciende la simple queja por una obra inconclusa; constituye una constatación dolorosa de que, para el centralismo bogotano, hay regiones que importan más que otras. Mientras se destinan ingentes sumas a proyectos faraónicos en otras zonas del país, en Santander las promesas abundan pero los presupuestos escasean sistemáticamente.
El polvo de la eternamente aplazada vía Curos-Málaga sigue cubriendo no solo los vehículos que intentan transitarla, sino la dignidad de todo un pueblo que exige respeto y cumplimiento de sus derechos fundamentales. Los fallos judiciales que ordenan la pavimentación completa existen, la necesidad es apremiante y la paciencia de los santandereanos ha alcanzado su límite.
Un llamado urgente al cumplimiento
Es hora de que el Gobierno Nacional comprenda que no se puede jugar con el futuro de una región entera. Los 50 mil millones de pesos perdidos representan la última gota en un vaso que ya rebosa de indignación legítima. Si la clase política en Bogotá no reacciona, si no se impone la voluntad de cumplir por encima de las trabas legales y los cambios de funcionarios, esta obra seguirá faltando.
Esta omisión sería una vergüenza para un país que se proclama moderno y equitativo, pero que en la práctica trata a sus provincias como colonias de segunda categoría. Los santandereanos merecen más que excusas: merecen carreteras dignas que conecten su potencial con el desarrollo nacional.



