Metro de Bogotá: Avance significativo pero con desafíos pendientes
La construcción de la primera línea del metro de Bogotá representa un hito en la ingeniería colombiana, destacándose por su eficiencia y cumplimiento en tiempos y presupuesto, aspectos poco comunes en megaproyectos internacionales de esta magnitud. Con un avance superior al 72%, el liderazgo de la Empresa Metro y el desempeño de las empresas privadas y del Distrito permiten proyectar con optimismo el inicio de operaciones para 2028.
Sin embargo, este progreso técnico contrasta con varias tareas complementarias que se encuentran en ruta crítica, requiriendo una priorización urgente por parte de las entidades del sector movilidad para asegurar una integración adecuada del sistema.
Reajuste del sistema TransMilenio
Primero, es imperativo que TransMilenio ajuste su red de rutas. La entrada en operación de las troncales de la Avenida 68 y Avenida Ciudad de Cali implicará la salida de numerosas rutas zonales. Además, el corredor de la Avenida Caracas, con capacidad para más de 120.000 pasajeros por hora sentido, ofrece oportunidades significativas para reducir tiempos de viaje y costos operativos, lo que podría disminuir el monto del Fondo de Estabilización Tarifaria (FET) del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP).
Mejoras en infraestructura peatonal y ciclista
Segundo, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y la Secretaría de Movilidad deben definir, en conjunto con las alcaldías locales, corredores peatonales de alta calidad que garanticen una experiencia agradable en el acceso a las estaciones del metro. Estudios de la Universidad de Los Andes revelan una percepción deficiente sobre la caminabilidad en torno a las estaciones. Este desafío también se extiende al uso de la bicicleta, ya que existen pocas ciclorrutas que alimenten directamente las estaciones, especialmente en la zona suroccidental, a pesar de contar con cicloparqueaderos.
Adicionalmente, existe un potencial interesante para conectar peatonalmente zonas emblemáticas de Bogotá con el metro, como la Bogotá deportiva del estadio El Campín y el parque Simón Bolívar con la estación de la calle 57, o la zona de universidades hasta la Universidad Nacional con la estación de la calle 45.
Estrategia de cultura metro y apropiación ciudadana
Tercero, la estrategia de cultura metro, determinante en el éxito del metro de Medellín, parece estancada en Bogotá. El inicio del tagueo en algunas columnas del metro, en época de efervescencia electoral, es un mal presagio para la apropiación y cuidado del proyecto. Ejemplos exitosos de utilización de espacios bajo infraestructuras, como en el metro de París o Ciudad de México, y aplicados recientemente en Bogotá por el Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público (DADEP), deberían inspirar acciones más proactivas.
Sistema interoperable de recaudo y renovación urbana
Cuarto, el sistema interoperable de recaudo, actualmente en proceso de licitación para reemplazar al concesionario de Recaudo Bogotá, debe desarrollar medios de pago totalmente integrados para metro y TransMilenio, con implementación a cargo de un consorcio chino en un plazo de dos años.
Finalmente, en una estrategia a más largo plazo, los nuevos operadores urbanos (metro, IDU, Secretaría de Movilidad, TransMilenio, Renobo) deben acelerar los planes de renovación en torno a las estaciones para maximizar el impacto positivo del metro en la renovación urbana.
La administración del alcalde Carlos Fernando Galán enfrenta un desafío temporal crítico para generar todo el acompañamiento necesario, asegurando que el metro nazca protegido y con total aceptabilidad, maximizando así sus beneficios para la ciudad.



