Desolación total en el terminal de San Gil por protestas nacionales
El terminal de Transportes de San Gil, en el departamento de Santander, presenta una escena de completa soledad y abandono debido a las protestas que se desarrollan en diferentes zonas del territorio nacional. Este lugar, que normalmente recibe cerca de 300 buses diarios con destinos a diversas partes del país, hoy apenas registra el paso esporádico de algunas unidades que logran sortear los puntos de bloqueo.
Un espacio fantasma con mínima actividad
Las 84 sillas de la sala de espera permanecen prácticamente vacías, con solo seis asientos ocupados. La decena de negocios comerciales, las taquillas de las nueve empresas de transporte que operan desde el establecimiento y los parqueaderos de buses presentan una actividad mínima, creando una atmósfera de desolación que contrasta marcadamente con el bullicio habitual del terminal.
De las nueve empresas de transporte con ventanilla de atención al público, cinco permanecen completamente cerradas y sin personal. Las cuatro restantes que mantienen operaciones ofrecen rutas limitadas, principalmente dentro de Santander, con una sola empresa manteniendo conexiones hacia otras zonas del país. Sin embargo, ni siquiera estas empresas pueden garantizar horarios de salida o llegada confiables.
Historias de frustración y esperanza
Entre los pocos pasajeros que permanecen en el terminal se encuentra una madre con sus dos hijas menores, quienes esperan con resignación que aparezca algún bus que las lleve a Bogotá. "Mira, no hay nada, no hay buses", expresó la mujer con evidente desánimo.
Eulises Romero enfrenta una situación particularmente frustrante: compró un pasaje por internet para viajar de San Gil a Bogotá, pero al llegar al terminal descubrió que no había buses ni personal de la empresa que le vendió el tiquete. "Ni un número a donde llamar dejaron", afirmó con visible preocupación.
Pastor Cardozo, un adulto mayor, espera con calma pero con urgencia un bus que lo lleve a Bucaramanga, donde tiene una cita médica de emergencia en la Clínica Cardiovascular. Con su tiquete en mano para las 12:00 del mediodía, confía en que eventualmente llegará algún transporte que lo conduzca a su destino.
Impacto económico devastador
Los trabajadores y empresarios del terminal enfrentan consecuencias económicas graves. Don Ángel Uribe, de 57 años, quien se dedica a cargar maletas desde hace tres años, expresó con angustia que "ayer solo cargué una maleta". Este 14 de abril marcaba su sexto día consecutivo sin ingresos significativos.
Norberto Carmona decidió abrir su negocio después de cuatro días de cierre forzado, confiando en que las mesas de diálogo produzcan resultados pronto. Con tres años de experiencia en el terminal, ha enfrentado varios paros y protestas, pero esta situación lo obliga a hacer cálculos precisos para cubrir el arriendo, los servicios públicos y los gastos de manutención familiar.
Johanna Sánchez, propietaria de un restaurante dentro del terminal, reporta que vende menos del 25% de lo que normalmente facturaba diariamente en desayunos, almuerzos y comidas. "Más días imposible", afirmó la empresaria, reflejando la preocupación generalizada entre los comerciantes del lugar.
Santander casi incomunicado
La situación en el terminal de San Gil refleja la grave afectación que sufren las vías de comunicación en Santander debido a las protestas. La provincia permanece prácticamente incomunicada, con bloqueos que impiden el normal tránsito de transporte intermunicipal e interdepartamental.
Los empresarios y trabajadores del terminal coinciden en que, independientemente de la naturaleza o motivo de las protestas, ellos siempre quedan atrapados en el medio, sufriendo las consecuencias económicas mientras los problemas se desarrollan a ambos lados de la situación.
La fe y la esperanza parecen ser los únicos recursos que mantienen a algunas personas acudiendo al terminal cada día, desde las 5:00 de la mañana hasta media tarde, confiando en que eventualmente la normalidad regresará a las carreteras de Santander y al terminal de Transportes de San Gil.



