Transporte en Colombia: 152 millones de toneladas y 62 millones de pasajeros en 2025
Transporte en Colombia: 152 millones de toneladas y 62 millones de pasajeros

El sector transporte en Colombia mantuvo en 2025 una participación de 4,7% del PIB, con el modo terrestre como eje estructural con el 3,1% de esa cifra, seguido por almacenamiento y el transporte aéreo con 0,9%, así lo revela el informe sectorial de Bancolombia con corte a abril de 2026.

El análisis del Grupo Cibest destaca que el transporte terrestre movilizó 152 millones de toneladas de carga sólida durante 2025, con un crecimiento moderado pero sostenido de sectores como industria, agro y construcción. En paralelo, la carga líquida alcanzó 9.879 millones de galones y registró una expansión anual de 59%, impulsada por choques operativos que obligaron mayor uso de carrotanques para hidrocarburos, agua y productos agroindustriales en diferentes regiones.

Transporte aéreo y portuario

El transporte aéreo consolidó su recuperación con cerca de 62 millones de pasajeros movilizados en 2025, distribuidos entre 38 millones en vuelos nacionales y 24 millones en rutas internacionales. Las tasas de ocupación se ubicaron alrededor de 81,4% en el país y 80% en vuelos internacionales, niveles que el informe califica como consistentes con un uso eficiente de la capacidad instalada y una expansión sana de la oferta.

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El sistema portuario, por su parte, se estabilizó en torno a 174.5 millones de toneladas en 2025, después de estar en casi 171 millones en 2022. Sin embargo en marzo de 2026 el tráfico portuario se ubicó en 9,4 millones de toneladas, una caída de 40,4% frente al mismo mes del año anterior que no se explica únicamente por un evento externo aislado.

Costo logístico y competitividad

El informe de Bancolombia subraya que el transporte se ha convertido en el principal componente del costo logístico en Colombia, con una participación que alcanzó 45% en 2024, frente a 22% de almacenamiento, 18% de inventarios, 12% de administrativos y 5% otros conceptos. En contraste con 2020 cuando el transporte representaba 31% y los inventarios 29%.

Ese cambio en la composición tiene implicaciones directas para las empresas. El costo logístico total sobre ventas se ubicó en 15,6% en 2024, después de haber alcanzado un pico de 17,9% en 2022 y de registrar su nivel más bajo en 12,6% durante 2020. La cifra actual supera el rango de 8% a 10% observado en economías desarrolladas y se mantiene por encima del promedio latinoamericano de 12% a 14%.

Cuando el transporte pesa cerca de la mitad del costo logístico, cualquier aumento en combustibles, peajes o tiempos improductivos tiene un efecto directo sobre la competitividad. El informe señala que "la agenda logística se vuelve una agenda de gestión del riesgo, coordinación, trazabilidad, planeación dinámica y reducción de fricciones en corredores". En un sistema intensivo en carretera como el colombiano esto repercute en la transmisión a tarifas, márgenes y capital de trabajo empresarial.

En 2025 el sector del transporte terrestre mantuvo 45,2% de sus costos en rubros fijos y peajes, mientras 40,2% correspondió a combustibles. Insumos aportaron 9,8% y mantenimiento, partes y reparaciones apenas 4,8%. El índice total de costos cerró el año alrededor de 4,4%, con combustibles en 4,9% y costos fijos y peajes en 4,8%.

Combustibles y restricciones operativas

El informe advierte que "la tensión en Medio Oriente y la guerra con Irán aumentan la volatilidad del petróleo y, por esa vía, del diésel y derivados que inciden directamente sobre el costo operativo del transporte por carretera". El precio spot del jet fuel se ubicó alrededor de USD$ 3,7 por galón en marzo de 2026.

Además, el documento señala que un aumento de $1.000 se asocia con 0,12% adicional de inflación mensual, equivalente a 0,012% por cada $100. En ese contexto, el canal de transmisión puede ser rápido, y cuando los ajustes se materializan en precios internos, el impacto también se filtra al resto de la economía a través de distribución de bienes, industria y comercio.

A esa presión se suma un frente operativo que puede exacerbar el impacto sobre costos. La recurrencia de bloqueos viales y la inestabilidad de sistemas críticos para registro y trazabilidad elevan tiempos improductivos y costos administrativos. El informe resalta que "en un negocio donde minutos y kilómetros determinan rentabilidad, esa inestabilidad termina siendo un costo económico adicional".

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En el transporte aéreo, la infraestructura aeroportuaria impone restricciones relevantes. La asignación de slots en terminales de alta congestión como El Dorado hace que en franjas horarias críticas la disponibilidad limitada de capacidad condicione el crecimiento del tráfico. El informe precisa que "el techo operativo no siempre está determinado por la demanda, sino por la administración de la infraestructura".

Sistema portuario enfrenta señales de debilitamiento

El sistema portuario colombiano experimentó una recomposición significativa en su mix de carga durante los últimos años. El carbón al granel redujo su participación desde alrededor de 41% en 2019 hasta cerca de 28% en 2025, sin dejar de ser determinante para el volumen agregado. En paralelo, los contenedores aumentaron su participación desde cerca de 21% hasta 29% y el granel líquido se mantuvo alrededor de 28%.

El informe señala que esto eleva la presión sobre patios, equipos y ventanas de atraque, y vuelve más crítica la conexión terrestre para evitar que una congestión portuaria termine convirtiéndose en congestión logística. Aun con esa recomposición, el carbón sigue funcionando como amortiguador o amplificador del tráfico total: cuando los precios internacionales mejoran, los embarques reaccionan con rapidez y empujan el volumen portuario.

La caída de 40,4% registrada en marzo de 2026 no se explica solo por un evento externo aislado. Hay indicios de menor tracción en cargas minero-energéticas, especialmente petróleo, derivados y carbón, que siguen siendo determinantes del volumen total. Además, la corrección no parece concentrada en un solo tipo de carga, porque se extiende también a contenedores y a granel líquido, lo que sugiere un componente más transversal del ajuste.

Según el análisis, la guerra con Irán y las tensiones sobre el estrecho de Ormuz han elevado la incertidumbre del mercado energético y han presionado al alza fletes, seguros y costos de transporte, con recargos y primas que suelen aparecer primero como mayor costo logístico. Cuando ese encarecimiento coincide con menor tracción en cargas energéticas y con una actividad exportadora más débil, el choque se amplifica.

El informe concluye que "en 2026, el reto no es solo sostener la recuperación por modos, sino reducir una brecha que sigue siendo sistémica". Con un puntaje de 2,9 en desempeño logístico en una escala de 1 a 5 y con un transporte que ya explica cerca de 45% del costo logístico, cualquier choque se traduce rápido en mayores costos y menor confiabilidad.