Variante de San Gil: Nuevo freno a proyecto vial tras cancelación de licitación de $66.495 millones
La cancelación del proceso para invertir $66.495 millones en la Variante de San Gil ha vuelto a frenar un proyecto que, tras años de retrasos, permanece inconcluso y se ha convertido en símbolo de promesas incumplidas en el departamento de Santander. La obra, que permitiría culminar los 4,5 kilómetros hasta ahora intervenidos e inutilizables de los 9,3 kilómetros proyectados, lleva sin trabajos desde julio de 2024.
Cancelación oficial y justificación institucional
El pasado 7 de abril, el Instituto Nacional de Vías (Invías), entidad responsable de contratar la continuidad del proyecto, canceló formalmente la licitación pública LP-DEO-SMCN-034-2025 y CMA-DEO-SMCN-060-2025. La decisión se fundamentó en que la "Subdirección de Estructura de Proyectos del Invías solicitó la cancelación de los procesos de obra e interventoría", según consta en documentos oficiales cargados en el sistema Secop II.
La justificación oficial señala que existía insuficiencia del tiempo disponible frente al cronograma establecido, situación que impidió la aprobación de las vigencias futuras requeridas para el soporte financiero de ambas contrataciones. Este argumento ha generado incredulidad en la comunidad, especialmente considerando que el proceso licitatorio se inició en octubre de 2025 sin que los recursos estuvieran completamente asegurados.
Historia de un proyecto estancado
La Variante de San Gil nació en 2018 como una solución vial para la región, pero desde entonces ha acumulado múltiples dificultades:
- En la primera fase del proyecto se invirtieron aproximadamente $180.000 millones
- La obra permanece suspendida desde julio de 2024
- Durante los dos últimos periodos presidenciales no se ha logrado culminar el proyecto
- El viaducto La Laja permanece sin terminar y sin uso por estar desconectado de las vías principales
Juan Carlos Rincón Liévano, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, expresó su frustración: "Ni vigencias futuras, ni presupuestos adecuados, ni avances significativos, ni decisiones contundentes. Muy triste e injusto con la cuarta economía del país en tamaño y en competitividad".
Posiciones y reclamos de las autoridades locales
Jessica Mendoza, secretaria de Infraestructura de Santander, señaló que es el Invías quien debe responder por esta no inversión que esperaba el departamento. Por su parte, Cristian Avendaño, integrante por Santander de la Cámara de Representantes, lamentó la situación: "Parece que San Gil y los sangileños están destinados a no tener variante".
El representante Avendaño cuestionó la lógica del proceso, señalando que si la licitación se abrió en octubre de 2025, lo normal hubiera sido asignar el contratista en diciembre, no cancelar el proceso meses después cuando ya no se puede hablar de vigencias futuras.
Preocupación por otros proyectos regionales
La situación de la Variante de San Gil ha generado alerta sobre otros proyectos importantes para la región. El representante Avendaño llamó la atención sobre el Hospital Regional de San Gil, donde también se espera la inyección de $50.191 millones que llegarían de vigencias futuras, según compromiso del Ministerio de Salud.
Edgar Lesmez, presidente de la junta directiva de Fenalco Sur de Santander, cuestionó la falta de gestión coordinada: "El problema no son las vigencias futuras, es que se está individualizando la gestión y el desarrollo político de la región, por el afán de una publicación".
Postura del alcalde y perspectivas futuras
Edgar Orlando Pinzón Rojas, alcalde de San Gil, intentó bajarle presión a la situación argumentando que durante las diferentes reuniones con el Ministerio de Transporte, el Invías y el Ministerio de Hacienda se ha venido trabajando. Según el mandatario, la cancelación de la licitación no significa que el proceso no siga avanzando.
Pinzón Rojas explicó que el trámite "entra a un stand by" mientras se logra un Conpes de vigencias futuras, y que solo hay que esperar un tiempo para que se vuelvan a colgar los pliegos de la licitación. Sin embargo, el alcalde no se atrevió a especificar cuánto tiempo deberá esperar la comunidad sangileña para ver reactivada esta obra fundamental.
La Variante de San Gil continúa así como un testimonio de las dificultades que enfrentan los proyectos de infraestructura en Colombia, donde las promesas chocan frecuentemente con realidades presupuestales y administrativas que postergan el desarrollo regional.



