Cartagena e Italia unen fuerzas para revitalizar el patrimonio histórico con inversión millonaria
La Embajada de Italia en Colombia y la Alcaldía de Cartagena han puesto en marcha un ambicioso proyecto de cooperación internacional destinado a revitalizar bienes de interés cultural y patrimonial en el Centro Histórico de la ciudad. Con una inversión de 3 millones de dólares, esta iniciativa busca modernizar murallas y baluartes, transformando el patrimonio en un motor de desarrollo sostenible para la comunidad.
Un proyecto histórico con impacto social
Catalogado como el proyecto de cooperación internacional más cuantioso recibido por Cartagena, esta alianza es liderada por el alcalde Dumek Turbay y el embajador italiano Giancarlo María Curcio. "Cartagena de Indias: más que un patrimonio y un atractivo, es una oportunidad para generar desarrollo sostenible e inclusión social", afirmó Curcio durante el lanzamiento de esta colaboración histórica.
El proyecto "Turismo Sostenible y Valorización de la Muralla de Cartagena de Indias" es ejecutado por la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS), en alianza con el Politecnico de Turín y la Alcaldía de Cartagena. Incluye un componente social clave enfocado en fortalecer el turismo sostenible y la economía popular, beneficiando directamente a más de 3.000 personas, especialmente vendedores tradicionales, artesanos, guías y pequeños comerciantes.
Intervenciones estratégicas en puntos emblemáticos
El acuerdo contempla la conservación de las murallas y la conexión de cuatro zonas del Centro Histórico mediante:
- Recorridos peatonales mejorados
- Puentes patrimoniales elevados
- Nuevos circuitos que integren historia, paisaje, cultura y espacio público
Entre los puntos estratégicos que serán intervenidos se encuentran:
- El Espigón de La Tenaza
- La Murallita del Diablo
- La pasarela de la calle 33
- El tramo entre los baluartes de San Francisco y San Ignacio
También se contemplan intervenciones en la Catedral de Santa Catalina de Alejandría, con restauración de viacrucis, retablos y frescos, y en el Baluarte de Santo Domingo, donde se realizará adecuación patrimonial, iluminación e integración tecnológica.
Participación ciudadana como eje central
Uno de los componentes más innovadores del proyecto es la participación activa de la ciudadanía. El Gobierno italiano considera fundamental que cartageneros con iniciativa, conocimiento histórico, ingenieril o arquitectónico aporten ideas y priorizaciones sobre las intervenciones.
Para facilitar esta participación, se habilitó el correo cooperacion@cartagena.gov.co, donde la comunidad puede enviar propuestas relacionadas con el cordón amurallado, especialmente sobre espacios como la Murallita del Diablo. Las autoridades invitan a los ciudadanos a responder preguntas específicas sobre cómo mejorar la funcionalidad, seguridad y accesibilidad de estos espacios patrimoniales.
Patrimonio como motor de desarrollo sostenible
"Esta alianza con Italia no es solo una inversión en piedra y muralla; es una inversión en dignidad, en identidad y en futuro", expresó el alcalde Dumek Turbay. "Estamos devolviéndole a Cartagena la posibilidad de caminar su historia completa, sin interrupciones, con orgullo y con oportunidades para su gente".
La Embajada italiana destacó que "en una ciudad donde el turismo constituye uno de los pilares de la economía, este proyecto concibe el patrimonio no solo como memoria histórica, sino como una verdadera oportunidad para impulsar el desarrollo sostenible y la inclusión social".
Cooperación con visión de futuro
Italia, referente mundial en conservación patrimonial y con una profunda conexión histórica con la muralla de Cartagena, aporta experiencia técnica, procesos de formación y asistencia especializada, fortaleciendo el intercambio de conocimientos entre ambas naciones.
Desde la Alcaldía de Cartagena se adelantan gestiones para consolidar nuevas alianzas internacionales que permitan atraer recursos y ejecutar programas con impacto social, cultural y económico. "Con este proyecto, Cartagena reafirma que su historia no se conserva para mirarla desde lejos, sino para vivirla, recorrerla y compartirla", concluyó Turbay.



