Cartagena de Indias enfrenta una crisis silenciosa que amenaza con asfixiar su principal motor económico. La falta de una autoridad con herramientas jurídicas para regular la operación turística ha desatado problemas estructurales graves: informalidad desbordada, acoso sistemático y abusos intolerables hacia los visitantes. Hoy, el inmenso esfuerzo y capital invertidos en la promoción internacional de la ciudad se diluyen día a día ante el rápido deterioro de nuestra imagen. Recuperar esa confianza nos costará años si no actuamos ahora.
Un nuevo orden para el turismo
Esta crisis exige un nuevo orden y generación de prestadores de servicios. La solución requiere la implementación de un marco regulatorio contundente, fundamentado en la Ley 1617 de 2013 (Ley de Distritos). Sus artículos 26 y 84 nos otorgan la obligación de reglamentar el uso de espacios y monumentos, y de empoderar de forma definitiva a la Autoridad Distrital de Turismo (ADT) como un ente rector con verdadera capacidad de inspección, vigilancia y control.
Cuatro pilares para proteger la joya de la corona
Para proteger nuestra ‘Joya de la Corona’, esta normativa debe estructurarse sobre cuatro pilares innegociables:
1. Zonificación y ordenamiento territorial
Debemos definir claramente las áreas de regulación especial por su alta afluencia: Centro Histórico, Getsemaní, monumentos, playas e islas. Asimismo, es inaplazable el debate para establecer una zona de tolerancia específica para el trabajo sexual, dotada de mecanismos de control estrictos para evitar su expansión hacia áreas patrimoniales, turísticas y residenciales.
2. Formalización de toda la cadena productiva
La norma debe abrazar a todos los eslabones, cerca de 25: desde actores, promotores, agencias, monumentos, Centro Histórico, alojamiento y transporte, hasta los guías, organizadores de eventos, centros médicos, restaurantes, vida nocturna, seguridad y comercio formal e informal. Operar legalmente exigirá la inscripción en un registro distrital, el cumplimiento de estándares de calidad y la transparencia absoluta en las tarifas.
3. Tecnología para la seguridad (Código QR)
Para generar confianza inmediata, implementaremos un sistema de identificación digital obligatorio. Cada prestador de servicios portará un código QR único e intransferible. Al escanearlo, el turista verificará la identidad, la certificación del servicio y tendrá una línea directa con la autoridad para reportar anomalías.
4. Régimen estricto de sanciones
La impunidad en el ecosistema turístico debe terminar. El nuevo reglamento debe establecer un sistema de sanciones claras y progresivas para los prestadores de servicios turísticos que incumplan la normativa. Infracciones como el acoso al turista, los cobros excesivos, operar sin certificación o falsificar el código QR serán castigadas con todo el peso de la ley, abarcando desde multas hasta la cancelación definitiva del registro operativo.
Cartagena no puede seguir operando a merced de la improvisación irresponsable. La dignificación del servicio y la protección del visitante son un imperativo. El Concejo Distrital tiene en sus manos la obligación histórica de formular este marco normativo; solo así garantizaremos que la experiencia del visitante, segura y responsable en nuestra ciudad, esté, por fin, a la altura de su historia.
*CEO Agencia CreActiva Ctg.



