Cierre total del Parque Tayrona paraliza el destino turístico más visitado de Colombia
El Parque Nacional Natural Tayrona completó varios días completamente cerrado y bajo custodia de la Policía y el Ejército, tras el acuerdo alcanzado con las comunidades indígenas kogui para retirarse del control que ejercían en su interior. Esta decisión evitó un enfrentamiento anunciado y trasladó el conflicto a un escenario de negociación institucional que tendrá un punto clave el próximo 27 de febrero.
Impacto económico inmediato en el sector turístico
La medida implica la suspensión total del ingreso de turistas, operadores y prestadores de servicios en uno de los principales destinos naturales del país. El cierre se produce en un momento de alta demanda, con paquetes turísticos ya comercializados en el mercado nacional e internacional, generando preocupación en el sector.
Según el Informe Anual de Comportamiento de Visitantes de Parques Nacionales, durante 2024 el Tayrona concentró 615.599 visitantes, equivalente al 46,5% de los ingresos a áreas protegidas con vocación ecoturística abiertas al público. De las 37 áreas protegidas con esta vocación, 26 estuvieron abiertas y dos de la Dirección Territorial Caribe concentraron el 78,53% del total de visitantes.
Paula Cortés Calle, presidenta de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato), señaló que "hay una preocupación por parte del sector y de las agencias de viajes. Es uno de los parques más vendidos a nivel nacional e internacional". Agregó que el cierre se suma al periodo anual de suspensión por solicitud indígena, pero se ha extendido por factores adicionales.
Tregua institucional y despliegue de la Fuerza Pública
El cierre total se concretó tras la primera mesa de diálogo que incluyó al gobernador kogui Atanasio Moscote Gil, representantes de Parques Nacionales Naturales, el Ministerio del Interior, la Procuraduría y autoridades locales. El encuentro derivó en una hoja de ruta preliminar y el compromiso de las comunidades de abandonar el control directo mientras avanzan las conversaciones.
Un funcionario presente en la mesa explicó que "lo importante era evitar la confrontación y abrir un camino institucional", añadiendo que el retiro no supone desistimiento de las exigencias indígenas, sino una pausa dentro del proceso.
La Policía Nacional de Colombia, a través de la Dirección de Carabineros y Protección Ambiental, reforzó la protección integral del parque con un despliegue preventivo, operativo e investigativo. El brigadier general Carlos Germán Oviedo Lamprea, director de Carabineros, detalló que la estrategia contempla cinco ejes principales:
- Trabajo coordinado con comunidades aledañas
- Protocolos de apertura y cierre de accesos
- Identificación de actores de riesgo
- Patrullajes preventivos y jornadas institucionales
- Acompañamiento al ecoturismo
Reclamos históricos y negociaciones pendientes
La semana previa al cierre estuvo marcada por tensiones en los accesos y reclamos históricos de las comunidades indígenas sobre participación en la coadministración, reconocimiento de autoridades ancestrales y garantías de seguridad. Las comunidades kogui han insistido en su aspiración de participar en la coadministración del parque y en el reconocimiento de sus autoridades tradicionales.
La decisión de retirarse se dio después de que las comunidades reiteraran que no abandonarían el territorio sin garantías formales. Sus planteamientos incluyen:
- Participación en la toma de decisiones sobre el manejo del parque
- Reparación a familias afectadas
- Mecanismos de protección dentro del territorio ancestral
Próximos pasos y afectaciones a operadores
El próximo 27 de febrero, a las 9:00 de la mañana, está prevista una segunda mesa en la Secretaría de Gobierno de Santa Marta. En ese espacio, las entidades deberán presentar propuestas estructuradas sobre administración, participación y medidas de seguridad. El Ministerio del Interior actuará como garante del proceso mientras se estudian fórmulas que incluyan a comunidades indígenas y campesinas del sector.
Un presidente de agencia de viajes, que pidió reserva de su nombre, describió situaciones que han impactado la operación: "Esto es terrible. Le decían, no, vamos a cobrarle una multa, un peaje, tanta plata. Y así con todo". Añadió referencias a cobros reiterados a establecimientos en la región y denuncias públicas sobre pagos tras incidentes viales.
Sobre los paquetes ya vendidos, explicó que los casos de cancelación se tramitan bajo la figura de fuerza mayor, lo que representa pérdidas significativas para el sector.
Contexto ampliado y perspectivas futuras
El Tayrona no solo es el parque más visitado del país, sino uno de los destinos más posicionados en el portafolio internacional de naturaleza de Colombia. Su cierre total altera la programación de viajes, impacta cadenas de suministro locales y modifica la operación de agencias que lo integran dentro de circuitos por el Caribe.
Las partes coincidieron en la necesidad de evitar estigmatizaciones y manejar la información con responsabilidad ante la opinión pública. El Estado mantiene la custodia institucional del área protegida mientras se construye una propuesta formal que satisfaga tanto las necesidades de conservación como los derechos de las comunidades ancestrales.
Esta coyuntura se produce luego de varios días de incertidumbre en los que el parque permaneció abierto bajo control indígena, generando preocupación tanto por la seguridad de visitantes como por la sostenibilidad del modelo de gestión turística en áreas protegidas con presencia de comunidades ancestrales.