Gentrificación y obras ilegales amenazan patrimonio histórico de Getsemaní en Cartagena
Gentrificación y obras ilegales amenazan Getsemaní en Cartagena

Gentrificación y construcciones ilegales amenazan la esencia patrimonial de Getsemaní

Tras las coloridas fachadas que atraen a miles de turistas al barrio Getsemaní, en el Centro Histórico de Cartagena, se libra una batalla silenciosa entre residentes tradicionales y una gentrificación acelerada que, según denuncian los habitantes, se apoya en violaciones sistemáticas de las leyes urbanísticas.

Un tablero de construcción sin ley

El barrio que fue epicentro de la gesta independentista de Cartagena hoy huele a polvo de ladrillo y pintura fresca. Líderes comunitarios denuncian que Getsemaní se ha convertido en un "tablero de construcción sin ley", donde las licencias brillan por su ausencia y el patrimonio histórico está siendo modificado a martillazos detrás de paredes, latas o polisombras.

La comunidad ha roto el silencio ante lo que perciben como una permisividad selectiva: mientras a un nativo que intenta reparar una gotera le aplican el rigor de la ley, inversionistas extranjeros o propietarios de grandes capitales alteran chimeneas, construyen sótanos y exceden alturas permitidas en casas declaradas Bienes de Interés Cultural.

La anatomía del despojo patrimonial

Un líder comunitario, que prefiere mantener el anonimato por seguridad, ha mapeado al menos 15 construcciones con anomalías graves en cuanto a violaciones de ley. El paisaje tradicional protegido por la UNESCO está siendo desfigurado por:

  • Terrazas modernas que rompen la línea del horizonte
  • Modificaciones en fachadas que ignoran requisitos técnicos
  • Cambios de uso del suelo sin autorización

Según habitantes consultados, son varias las calles emblemáticas donde se realizan obras sin licencias, y lo más grave es que muchas han culminado pese a haber sido sancionadas.

Casos emblemáticos bajo la lupa del Distrito

El Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC) mantiene activos varios expedientes sobre construcciones irregulares en Getsemaní:

  1. Callejón Angosto (Casa Éfeso): Objeto de proceso sancionatorio en el segundo semestre de 2025
  2. Calle de las Chancletas: Bajo averiguación preliminar desde agosto pasado
  3. Casa Graziani: Inmueble con proceso administrativo activo por intervenciones irregulares
  4. Calle del Espíritu Santo: Inspeccionada en abril de 2025 bajo expediente IPCC-Auto-00014

Cifras que revelan la magnitud del desafío

Ante el clamor ciudadano, el IPCC entregó cifras que muestran la dimensión del problema. En 2025, la entidad realizó 350 visitas de inspección técnica, un aumento del 50% respecto al año anterior, y mantiene activos 183 Procesos Administrativos Sancionatorios (PAS).

Sin embargo, para los habitantes de la calle de la Sierpe o de la Plaza de la Trinidad, estas cifras no detienen el ruido ni las polvaredas. La preocupación radica en que, a pesar de las 13 órdenes de suspensión preventiva emitidas el año pasado, el control parece ser una carrera que el Distrito siempre pierde frente a la velocidad de la construcción privada.

Gentrificación irreversible y sus impactos

El problema de las obras ilegales es solo la punta del iceberg de un fenómeno más profundo: la gentrificación acelerada. Cada casa patrimonial intervenida sin rigor para convertirse en hotel boutique o vivienda de alquiler de corta estancia representa, con frecuencia, una familia raizal que abandona el barrio por:

  • Presión inmobiliaria creciente
  • Encarecimiento del costo de vida
  • Transformación del entorno social y cultural

Los impactos documentados incluyen:

  • Alteración del paisaje urbano: Violación de alturas y cambio de uso del suelo no autorizado
  • Riesgo estructural: Sótanos y modificaciones sin soporte técnico que ponen en peligro predios colindantes
  • Debilidad institucional: Materiales de construcción que ingresan a predios sellados sin que la policía lo impida

Respuesta institucional y percepción ciudadana

El Distrito asegura que está fortaleciendo los procesos de cobro coactivo para desincentivar estas prácticas, trabajando en conjunto con la Oficina de Gestión del Riesgo y la Dirección de Control Urbano. No obstante, en las esquinas de Getsemaní, la sensación predominante es que el barrio está siendo "devorado por su propia belleza".

Si el patrimonio es la memoria de piedra de una ciudad, Getsemaní está perdiendo el registro de quiénes lo construyeron. La pregunta que queda flotando en el aire cartagenero es si las sanciones actuales son suficientes para frenar a quienes tienen el capital para pagar multas y seguir construyendo, transformando irreversiblemente uno de los barrios más emblemáticos del Caribe colombiano.