Mientras el mundo espera el Mundial de 2026 y las grandes ciudades futboleras presumen sus estadios, en Colombia existe un pueblo donde el verdadero protagonista no es el jugador, sino el balón. Monguí, ubicado en la provincia de Sugamuxi, Boyacá, a unos 97 kilómetros de Tunja, es conocido por sus calles empedradas y casas coloniales, pero sobre todo por ser el lugar donde generaciones enteras han cosido, moldeado y fabricado balones de fútbol a mano. El sonido más tradicional allí no es el de los goles, sino el de las agujas atravesando el cuero para crear esféricos que han llegado a canchas de Colombia y otros países.
¿Cómo nació la tradición del balón en Monguí?
La historia comenzó en 1934, cuando Froilán Ladino regresó al pueblo tras prestar servicio militar durante la guerra entre Colombia y Perú. Durante su paso por Manaos, Brasil, aprendió técnicas de talabartería y fabricación de balones de cuero junto a artesanos brasileños. Al volver a Monguí, aplicó ese conocimiento junto a su hermano Manuel y comenzó a fabricar balones artesanalmente. Con el tiempo, Froilán enseñó el oficio a varios campesinos, conocidos como “los doce apóstoles del balón”. Muchos alternaban las labores del campo con la costura manual, usando hilo de nylon, cera de abejas y cuero. Cada semana caminaban horas para entregar los pedidos y recibir nuevos encargos.
La tradición creció rápidamente. Durante las décadas de 1940, 1970 y 1980, cientos de familias vivían de esta industria. Los balones de Monguí llegaron a distintas ligas de fútbol dentro y fuera de Colombia. Incluso, la empresa Manufacturas Ladino llegó a producir miles de balones cada semana. Aunque la llegada de productos importados afectó el oficio a comienzos de los años 2000, varias familias mantienen viva la tradición, convirtiéndola en un atractivo turístico donde los visitantes pueden conocer la historia de este oficio que hizo del municipio un símbolo del fútbol artesanal colombiano.
¿Qué hacer en Monguí?
Recorrido histórico y cultural
Monguí es uno de los pueblos coloniales más llamativos de Boyacá. La plaza principal, rodeada de construcciones coloniales, tiendas de artesanías y talleres donde aún se fabrican balones cosidos a mano, es el corazón del municipio. Allí sobresalen monumentos en piedra que representan actividades como la costura de balones y la minería del carbón. Entre los lugares imperdibles están:
- Basílica Menor de Nuestra Señora de Monguí: declarada monumento nacional en 1975, construida con piedra de la Peña de Otí.
- Convento de los Franciscanos: junto a la basílica, conserva más de 130 pinturas religiosas y espacios históricos coloniales.
- Capilla de San Antonio: una de las primeras edificaciones religiosas, del siglo XVII.
- Puente Real de Calicanto: obra colonial de los siglos XVII y XVIII, hecha en piedra, cal y sangre de toro.
Naturaleza y paisajes
Para los amantes de la naturaleza, Monguí ofrece:
- Peña de Otí: mirador natural a 30 minutos del pueblo.
- Páramo de Ocetá: considerado uno de los páramos más hermosos del mundo, con frailejones, monolitos y cascadas.
- Cascada La Virgen: en la vereda Pericos, conocida por peregrinaciones y miradores.
Talleres de balones y museo
Visitar las fábricas y talleres artesanales es otro plan recomendado. En algunos lugares, los visitantes pueden conocer el proceso de elaboración e incluso coser su propio balón. El Museo del Balón cuenta la historia de este oficio tradicional.
Gastronomía
La comida típica boyacense incluye cuchucos, changua, cocidos, mazamorras, arepas de trigo y productos de maíz y cebada.
¿Cómo llegar a Monguí?
Monguí está cerca de Sogamoso, a unas cinco horas por carretera desde Bogotá. En transporte público, se toma un bus en la Terminal Salitre hacia Sogamoso (3 horas y media) y luego otro bus hacia Monguí (30 minutos).



