El Parque del Reloj Floral renace como ícono cultural y turístico de Cartagena
Tras más de treinta años de espera, el Parque del Reloj Floral ha sido completamente restaurado por la Alcaldía de Cartagena, recuperando su esplendor en un área total de 3.849 metros cuadrados que incluye 1.381 metros cuadrados de áreas verdes. Este espacio, que durante décadas marcó la memoria colectiva de los cartageneros, resurge ahora como una de las nuevas maravillas de la ciudad, integrando historia, cultura y modernidad en un mismo entorno.
Un símbolo con historia holandesa
El comerciante Dagoberto Macías Valdelamar, testigo de los tres relojes que han existido en el parque, recuerda con nostalgia el primer reloj floral donado por los holandeses, que se convirtió en un atractivo turístico indispensable en las inmediaciones del Castillo de San Felipe. "Las flores abiertas a las siete de la mañana y cerradas a las seis de la tarde eran una nomenclatura florida que todos reconocíamos", afirma Macías, quien llegó desde San Bernardo del Viento hace más de cuatro décadas.
Los holandeses no solo donaron el reloj inicial, sino también el Espectáculo de Luz y Sonido que recreaba la historia del Castillo de San Felipe, además de financiar las obras de dragado y construcción de La Bocana. Esta herencia internacional se mantiene viva en el diseño actual del parque, donde las heliconias despiertan con la primera luz del día y las clavellinas naranjas duermen al atardecer, creando un espectáculo natural que cambia con las horas.
Seguridad y vigilancia para la conservación
Tras la inauguración del parque restaurado, Macías Valdelamar le sugirió al alcalde Dumek Turbay que la clave para mantener esta joya urbana radica en la vigilancia continua. El mandatario, quien monitorea los cuatro puntos cardinales de Cartagena en tiempo real, implementó un sistema de seguridad que incluye 4 cámaras de vigilancia, una garita con guardias, una sirena y una sala de monitoreo especializada.
Esta infraestructura garantiza la protección diurna, nocturna y madrugadora del espacio, transformándolo en un ámbito seguro para el encuentro ciudadano. El Parque del Reloj Floral se integra así al corredor turístico, ecológico y cultural de la ciudad, dentro del plan de reactivación social de los espacios públicos cartageneros.
Propuestas ciudadanas para el mantenimiento
Varios residentes y trabajadores de la zona han presentado iniciativas para asegurar la conservación del parque. Inocencio Navarro Zabaleta, quien vende bollos de mazorca y queso desde hace 39 años, propone instalar tanques de hierro con candado para basura en puntos estratégicos del Pie del Cerro y el Parque del Reloj Floral.
Osman Osorio, distribuidor de periódicos por 16 años, sugiere contenedores en espacios delimitados, mientras que Carlos David Pájaro Iriarte, empleado del Cementerio de Manga, recomienda tanquetas con candado. Aníbal Licona Murillo, vendedor de tintos desde hace 30 años, enfatiza: "Es necesario cuidar esta belleza y evitar arrojar basura fuera de los depósitos destinados".
Desafíos y oportunidades de revitalización
Miguel Pareja Pérez, con cuatro décadas distribuyendo periódicos, alerta sobre problemáticas de salud pública que afectan el entorno, como la presencia de gamines, habitantes de calle y personas con adicciones. Por otro lado, Gina Faciolince visualiza un entorno revitalizado con cafés bajo las estrellas, hoteles boutique, restaurantes y tiendas de artesanías que eviten la tugurización y promuevan la belleza funcional.
Daniel Carriazo, voceador de prensa, celebra la culminación del proyecto: "El Parque del Reloj Floral es la carta de presentación de Cartagena, la ciudad que Colombia muestra al mundo". Este espacio no solo recupera su valor histórico, sino que se convierte en un nuevo ámbito para la sana convivencia familiar y ciudadana, donde cuidarlo representa una vocación compartida entre autoridades y comunidad.



