Semana Santa 2026: Proyecciones de 6 millones de viajeros y el auge del transporte terrestre en Colombia
La Semana Santa continúa afianzándose como una de las temporadas turísticas más significativas de Colombia, no solamente por su profundo valor religioso, sino también por su considerable impacto en la dinámica económica nacional. Para el año 2026, las proyecciones oficiales anticipan la movilización de aproximadamente 6 millones de viajeros, según datos consolidados de Migración Colombia, la Aeronáutica Civil (Aerocivil) y el Ministerio de Transporte.
Distribución modal y crecimiento sostenido
De esta cifra total, se estima que más de cuatro millones de personas se desplazarán por vía terrestre, mientras que cerca de 1.9 millones de pasajeros optarán por la vía aérea. En el transporte aéreo, la distribución se proyecta en un 64% para vuelos nacionales y un 36% para vuelos internacionales. Estas cifras representarían un crecimiento de entre el 3% y el 4% en comparación con las estadísticas del año 2025, evidenciando una tendencia positiva y constante en la movilidad durante esta temporada.
El transporte terrestre como eje principal
En este contexto, el transporte por carretera se consolida definitivamente como el principal habilitador del turismo interno colombiano. Según estimaciones de la Cámara de Transporte de Pasajeros de la ANDI, la proyección para esta Semana Santa es superar los 4 millones de pasajeros movilizados únicamente en terminales terrestres. Esto se alinea con el crecimiento sostenido del sector, que durante el año 2025 alcanzó la cifra de cerca de 122 millones de viajeros transportados por carretera a lo largo de todo el año.
La presidente ejecutiva de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato), Paula Cortés Calle, explicó que estas proyecciones responden a una clara tendencia positiva en el sector. "Basados en el comportamiento observado en la Semana Santa del año anterior, estimamos que para 2026 se mantendría una dinámica favorable en la movilidad de viajeros, con flujos migratorios cercanos a los 700 mil movimientos entre entradas y salidas del país, lo que representaría un crecimiento cercano al 14% frente a 2025", afirmó.
Contraste con el mercado aéreo y cambio de hábitos
El protagonismo del transporte terrestre contrasta marcadamente con el comportamiento reciente del mercado aéreo doméstico. De acuerdo con la Aerocivil, en 2025 los vuelos nacionales registraron una caída del 1.39%, al pasar de 33.3 millones de pasajeros en 2024 a 32.8 millones. Este escenario, sumado a factores como los costos elevados de los tiquetes en temporada alta y la limitada conectividad aérea hacia destinos de interés religioso y cultural, ha fortalecido el uso del bus intermunicipal como la principal alternativa de movilidad para los colombianos.
Además, se evidencia una transformación significativa en el comportamiento del viajero. Según datos de la plataforma Pinbus, la compra digital y anticipada de pasajes de bus viene en aumento constante, especialmente para destinos religiosos, culturales y de naturaleza. Este fenómeno refleja una evolución en la forma de planear y ejecutar los viajes dentro del país.
Destinos que combinan tradición y aventura
Durante esta temporada, Colombia ofrece una amplia y diversa variedad de experiencias que combinan la tradición religiosa con el ecoturismo y la aventura. Destinos emblemáticos del turismo religioso como:
- Buga en el Valle del Cauca
- Popayán en el Cauca
- Mompox en Bolívar
- Chiquinquirá en Boyacá
- El Santuario de Las Lajas en Ipiales, Nariño, un impresionante templo neogótico construido sobre el cañón del río Guáitara
concentran una parte muy importante del flujo turístico. En paralelo, crece exponencialmente el interés por destinos de naturaleza y aventura como el Desierto de la Tatacoa en Huila, el Cabo de la Vela en La Guajira, el Nevado del Cocuy en Boyacá y los Cerros de Mavecure en Guainía, que atraen a un número creciente de viajeros en busca de desconexión y experiencias al aire libre.
Impacto económico en las regiones colombianas
Más allá de las cifras de movilidad, la Semana Santa se ha convertido en una palanca clave para la economía regional. En 2024, el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) del DANE registró una variación positiva del 5.5% durante el mes de marzo, influenciada en parte por el dinamismo de esta temporada, según análisis de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif).
El dinamismo también se refleja de manera contundente en el sector turístico y hotelero. En 2025, la Asociación Hotelera y Turística de Colombia (Cotelco) reportó niveles de ocupación superiores al 70% a nivel nacional, con picos que alcanzaron hasta el 90% en destinos de playa. Regiones como Boyacá, Cartagena y Caldas registraron altos niveles de ocupación hotelera, impulsando de manera significativa el comercio local, la gastronomía y la generación de empleo temporal y permanente.
Este movimiento económico se amplifica gracias, precisamente, al transporte terrestre, que conecta de manera eficiente las principales ciudades con municipios de alto valor cultural y religioso. Por ejemplo, Popayán movilizó más de 134 mil pasajeros en su terminal terrestre durante la Semana Santa de 2025, mientras que Mompox alcanzó una ocupación hotelera total en temporadas recientes, demostrando el poder de atracción de estos destinos.
Un sector en plena transformación
La Semana Santa de 2026, que se celebrará entre el 29 de marzo y el 5 de abril, llega además con un factor diferencial: se adelanta frente al calendario del año anterior, lo que implica una planificación más anticipada tanto por parte de los viajeros como de los operadores turísticos y de transporte.
En este escenario, el transporte terrestre no solo se posiciona como el principal medio de movilización, sino como un articulador fundamental del turismo interno y de las economías regionales, en un país donde la arraigada tradición religiosa convive y se complementa cada vez más con nuevas formas de viajar, planificar y experimentar el territorio nacional.



