Serranía del Perijá: un territorio que renace a través del turismo comunitario
Mientras la Cordillera de los Andes despliega sus paisajes más conocidos en otros países, en su extremo norte colombiano, donde las montañas se desvanecen hacia el Caribe, se encuentra un territorio fascinante y poco explorado: la Serranía del Perijá. Este rincón del departamento del Cesar, reconocido como uno de los grandes hotspots de biodiversidad del planeta, guarda historias que van más allá de sus bosques y montañas.
De la violencia a la esperanza: comunidades que tejen paz
En municipios como La Jagua de Ibirico y Becerril, comunidades campesinas de corregimientos como Estados Unidos y La Victoria de San Isidro están transformando un pasado marcado por el conflicto armado en una apuesta decidida por el futuro: el turismo comunitario. Lo que ofrecen no son simples recorridos turísticos, sino experiencias profundas que entrelazan naturaleza, memoria y resiliencia.
Según Eloina Ramos, directora de Agrotour Perijá, "este es un territorio que el mapa apenas está empezando a descubrir". El proyecto surgió como una necesidad de visibilizar la riqueza natural y cultural de una zona históricamente ignorada, ubicada en una de las regiones con mayor biodiversidad de Colombia.
Experiencias que conectan con el territorio y su gente
La oferta turística en la Serranía del Perijá combina diversas experiencias adaptadas a diferentes perfiles de visitantes:
- Caminatas ecológicas por senderos que atraviesan bosques secos, subandinos y miradores naturales
- Avistamiento de aves, incluyendo especies endémicas como la emblemática Cotorrita del Perijá
- Experiencias agroecológicas en fincas campesinas donde se cultiva café y caña de forma sostenible
- Gastronomía tradicional que refleja la identidad cultural de las comunidades
- Conexiones culturales con habitantes que comparten relatos y saberes ancestrales
Rutas con significado profundo
Entre las experiencias más significativas se destacan:
- Perijá Resiliente y Huellas del Pasado: recorridos que inician en La Jagua de Ibirico y avanzan hacia La Victoria de San Isidro y la reserva El Macondo, donde se conservan fragmentos de bosque seco tropical. En el corregimiento de Estados Unidos, los visitantes conocen historias marcadas por el conflicto armado, transformadas en ejercicios de memoria y construcción de paz.
- Caminando hacia las Nubes: ascensos hacia zonas altas de la serranía desde veredas como Argentina Norte, combinando paisajes espectaculares con encuentros con familias campesinas.
- Experiencias en el río Maracas: donde la naturaleza se mezcla con el arte local a través de talleres de pintura y encuentros con artistas campesinos.
- Visitas a la cascada del Indio: aventuras que combinan montañas, quebradas y relatos que evocan la cultura vallenata.
Un territorio que resiste y se transforma
Lo más valioso de la Serranía del Perijá no está solo en sus paisajes, sino en su gente. Los guías no solo conocen el territorio, sino que lo habitan, lo aman y lo cuidan, convirtiéndose en guardianes de un entorno excepcional que enfrenta presiones constantes de tala, ganadería extensiva, agricultura y minería.
Cada visita se convierte en una forma de reconocer, apoyar y proteger un territorio que resiste y se transforma. Como explica Ramos, si el emprendimiento fuera un animal, sería la cotorrita del Perijá: "Pequeña pero colorida, símbolo de vida, resistencia y de un territorio poco explorado que guarda una riqueza natural extraordinaria".
Cómo llegar a este destino emergente
Becerril, en el nororiente del Cesar, es una de las principales puertas de entrada a la Serranía del Perijá. Se encuentra a aproximadamente 100 kilómetros de Valledupar, con un trayecto que toma entre hora y media y dos horas por carretera.
Las principales opciones de acceso desde Bogotá incluyen:
- Vuelo a Valledupar (1 hora 30 minutos) seguido de traslado por carretera hasta Becerril (1.5 a 2 horas)
- Viaje en bus desde la Terminal Salitre de Bogotá, con duración aproximada de 14 a 20 horas
- Vehículo particular tomando la Ruta del Sol, con distancia aproximada de 760 a 900 km y tiempo estimado de 11 a 15 horas
Este proceso de turismo comunitario en la Serranía del Perijá representa un modelo inspirador de cómo las comunidades pueden transformar su historia y construir alternativas económicas sostenibles, demostrando que incluso en territorios marcados por la violencia, es posible tejer nuevos futuros a través de la conexión con la naturaleza y la memoria colectiva.



