Tragedia en tobocán de Chinácota expone riesgos financieros y de seguridad
Mientras las autoridades judiciales profundizan su investigación sobre la seguridad del parque turístico Entre Flores tras el fallecimiento de Camila García, nuevos y preocupantes detalles emergen sobre los orígenes financieros del establecimiento. Los propietarios, Cristian Osorio y Fabiana Trujillo, han admitido en entrevistas que construyeron su imperio turístico mediante una combinación de ahorros limitados y deudas considerables, una estrategia que muchos expertos calificarían como de alto riesgo.
Un proyecto levantado con crédito y urgencia
Cristian Osorio relató con franqueza que el proyecto no contó con un fondo de inversión sustancial ni con respaldo bancario sólido desde el inicio. "Nosotros compramos el lote con 100 millones de pesos que teníamos ahorrados, y de ahí para adelante todo fue fiado", confesó el empresario. "El cemento era fiado, el ladrillo era fiado. Le decíamos a la gente: 'créame que yo le pago'".
Esta revelación sugiere que el parque creció a un ritmo acelerado, posiblemente impulsado por la necesidad de generar ingresos para cubrir las deudas acumuladas. La pregunta que ahora enfrentan investigadores y familiares de la víctima es si esta urgencia económica pudo haber llevado a comprometer los estándares de seguridad y las certificaciones técnicas necesarias, especialmente en atracciones como el tobogán donde ocurrió el fatal accidente.
Una estrategia de negocio cuestionada
Fabiana Trujillo recordó que muchos de sus conocidos les advertían sobre los riesgos de su enfoque. "Muchos amigos y conocidos nos decían que estábamos 'locos' por invertir de esa manera en Chinácota", mencionó la empresaria. Sin embargo, ambos defendieron su modelo basado en la reinversión inmediata de las ganancias, una táctica que permitió una rápida expansión pero que, según indicios de la investigación, podría no haber incluido una estructura de ingeniería adecuada para respaldar dicho crecimiento.
La familia de Camila García y las autoridades competentes trabajan ahora para determinar si esta mentalidad de "hacer camino al andar" y la construcción con materiales obtenidos a crédito fueron factores determinantes en las fallas del tobogán que culminaron en tragedia. Lo que comenzó como una historia de emprendimiento desde cero se enfrenta ahora al escrutinio de una investigación que avanza hacia conclusiones que podrían tener implicaciones legales significativas.
La combinación de presión financiera, crecimiento acelerado y posibles negligencias en seguridad plantea serias dudas sobre los mecanismos de control en proyectos turísticos de esta naturaleza, especialmente en regiones donde la supervisión técnica podría no ser tan rigurosa como en centros urbanos principales.



