El Mundial de Fútbol de 2026 no solo será el más grande de la historia por reunir a 48 selecciones y celebrarse simultáneamente en Estados Unidos, Canadá y México. También marcará un punto de inflexión para el turismo deportivo global al convertirse en el primer gran evento internacional en el que millones de aficionados deberán gestionar sus gastos en tres monedas distintas durante un mismo viaje.
Impacto económico sin precedentes
La magnitud económica del torneo anticipa un impacto sin precedentes. De acuerdo con estimaciones de la FIFA, cerca de 6,52 millones de personas asistirán a los estadios a lo largo de la competición, generando ingresos cercanos a los 14.000 millones de dólares para los anfitriones. A ello se suma un gasto promedio estimado de 416 dólares diarios por visitante, cifra que incluye alojamiento, alimentación, transporte y entretenimiento.
El desafío de las tres monedas
Para los aficionados latinoamericanos, y particularmente para los colombianos, el desafío va mucho más allá de conseguir entradas o planificar itinerarios. La coexistencia del dólar estadounidense, el dólar canadiense y el peso mexicano obligará a los viajeros a enfrentar fluctuaciones cambiarias, costos por conversión de divisas y comisiones asociadas a pagos internacionales. Este fenómeno se da en un contexto de fuerte expansión del turismo deportivo. De acuerdo con Fortune Business Insights, este mercado alcanzó un valor global de 707.290 millones de dólares en 2025 y podría llegar a 813.380 millones de dólares en 2026.
Según Daniel Londoño Tapia, country manager de Global66 en Colombia, un aficionado que siga a su selección durante el torneo podría verse obligado a pagar hospedaje en dólares estadounidenses, transporte en dólares canadienses y alimentación en pesos mexicanos, una combinación que exige una mayor planificación financiera para evitar sobrecostos.
Transformación en la gestión del dinero
El Mundial también pondrá de relieve una transformación en la manera como los viajeros administran su dinero en el exterior. El uso de cuentas multimoneda, billeteras digitales y plataformas financieras que permiten operar en distintas divisas gana terreno frente al efectivo y a los mecanismos tradicionales de cambio.
Recomendaciones para los viajeros
Los expertos recomiendan elaborar presupuestos diferenciados por país, adquirir divisas de manera anticipada para reducir el impacto de la volatilidad cambiaria y evitar las casas de cambio ubicadas en aeropuertos, donde las tasas suelen ser menos competitivas. También aconsejan revisar las comisiones que cobran las entidades financieras por compras internacionales y retiros en cajeros automáticos.
Cuentas multimoneda: una solución eficiente
Una de las tendencias que gana terreno es el uso de cuentas multimoneda, que permiten convertir, administrar y resguardar recursos en diferentes divisas desde una misma plataforma, reduciendo la exposición a los costos de conversión y a la volatilidad cambiaria durante el viaje. Hay cuentas que permiten operar en múltiples monedas y generar rendimientos de hasta 6% efectivo anual en dólares y 11% en pesos colombianos, sin necesidad de inmovilizar los recursos. Por ejemplo, Global66 impulsa incentivos para pagos digitales, como un cashback de 10% para nuevos usuarios en compras mínimas de 20 dólares realizadas a través de Apple Pay y Google Wallet.
Fondo de emergencia y otros consejos
Otra de las recomendaciones es contar con un fondo de emergencia equivalente al menos a 15% del presupuesto para las eventualidades. Además, es importante tener en cuenta que en el mercado hay muchas opciones que hablan de no ofrecer comisiones por la conversión de divisas. Entre ellas, las tarjetas de crédito, débito y prepago pueden decidir sumarle un monto adicional a la conversión entre monedas, llegando incluso a cobrar 5% adicional sin que el usuario se entere. Por lo anterior, es fundamental informarse bien de todas las ventajas y costos de la tarjeta que se maneja. Aunque los ahorros individuales en una sola compra pueden parecer pequeños, se debe considerar el impacto a largo plazo.



