La regulación de los inmuebles de uso turístico se consolidó como uno de los temas centrales en la agenda del sector de alojamiento en América Latina durante la quinta Convención del Sector de Alojamiento de Cotelco. En el encuentro, Francisco Rodríguez, presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes de Uruguay, explicó los alcances de la primera ley nacional de ese país para ordenar este mercado, mientras que José Andrés Duarte García, presidente ejecutivo de Cotelco, advirtió sobre los efectos de la informalidad y el crecimiento sin control de las plataformas digitales.
Los detalles de la regulación uruguaya
Rodríguez explicó que la iniciativa surgió tras varios intentos fallidos desde 2015 y ante el creciente impacto de la informalidad en el sector turístico. Según señaló, el objetivo principal no es restringir la actividad, sino establecer reglas claras para su funcionamiento. “La idea no es prohibir, la idea no es perseguir, la idea es ordenar”, afirmó.
La normativa exige el registro obligatorio de quienes ofrezcan alojamientos turísticos, lo que permite identificar tanto a los responsables de los inmuebles como a los huéspedes. Según el dirigente, esta medida responde a tres necesidades principales: fortalecer la seguridad, garantizar condiciones equitativas de competencia y avanzar en la formalización del empleo.
Impacto en la vivienda y el empleo
El presidente gremial advirtió que el crecimiento desregulado de los alquileres de corta estancia ha generado fuertes distorsiones en mercados internacionales. Citó el caso de Barcelona, donde el auge de los alojamientos turísticos elevó los precios de la vivienda entre un 50 % y 100 %, lo que terminó desplazando a residentes locales.
Según Rodríguez, en Uruguay el turismo emplea cerca de 120.000 personas, lo que representa aproximadamente el 10 % de la población activa. En ese contexto, aseguró que la regulación podría fortalecer la generación de empleo formal. “Lo primero que vas a hacer para el mercado es crear muchos puestos de trabajo que hoy están por fuera del sistema”, añadió.
Además, destacó que el registro obligatorio permitirá una trazabilidad inmediata de los visitantes, lo que facilitará la actuación de las autoridades en casos relacionados con seguridad o posibles delitos.
Afectación a la hotelería tradicional
Uno de los puntos más críticos expuestos fue la afectación directa a la hotelería tradicional. Rodríguez explicó que en destinos como Colonia, Uruguay, tras la pandemia, más de 20 hoteles permanecen cerrados debido a la competencia con alojamientos informales. “Hoy esos hoteles ni siquiera tienen posibilidades de reactivarse, no es lo mismo abrir un hotel que alquilar una vivienda sin regulaciones”, explicó.
Según indicó, muchos de estos establecimientos son emprendimientos familiares que no logran sostenerse si la ocupación cae por debajo del 60 %.
La postura de Colombia
Desde Colombia, José Andrés Duarte García coincidió en la necesidad de regulación, pero enfatizó que las plataformas digitales no deben ser excluidas del ecosistema turístico: “Bienvenidas las plataformas de distribución digital cumpliendo con los requisitos mínimos que les corresponden como prestadores de servicios”.
El dirigente advirtió que el crecimiento sin control de estas modalidades genera efectos estructurales negativos: “La competencia en modalidades no reguladas de alojamiento, crece y crece sin parar, sin una intervención clara desde el Estado”, finalizó.
Asimismo, explicó que estos servicios afectan directamente la ocupación hotelera al operar sin cargas como el IVA, lo que reduce sus precios frente a la oferta formal.
Avances del Gobierno colombiano
En línea con estas preocupaciones, el Gobierno colombiano avanza en un decreto -previsto para finales de 2026- orientado a formalizar los alquileres de corta estancia. La propuesta contempla la obligatoriedad del Registro Nacional de Turismo (RNT), el cumplimiento de normas de uso de suelo, la aplicación del IVA y la sujeción a reglas de propiedad horizontal.
Además, el proyecto establece que las plataformas digitales deberán interoperar con la DIAN, entregando información detallada sobre las transacciones realizadas. Este punto busca mejorar la fiscalización, reducir la evasión y equiparar las condiciones frente a los prestadores formales del sector.
Equilibrio entre innovación y regulación
Ambas posturas coinciden en un punto central: la necesidad de equilibrar innovación, acceso y regulación. Mientras Uruguay avanza con un modelo nacional que busca anticiparse a problemáticas ya visibles en otros destinos, Colombia enfrenta desafíos similares en ciudades como Bogotá y Medellín.
La discusión, lejos de cerrarse, apunta a consolidarse como uno de los ejes clave para el futuro del turismo en la región, especialmente en un contexto donde la digitalización y las nuevas formas de alojamiento continúan expandiéndose.



