Cartagena enfrenta pobreza y hambre: 4 de cada 10 hogares reducen comidas diarias
Cartagena: 4 de cada 10 hogares reducen comidas por pobreza

Cartagena enfrenta crisis social persistente: pobreza y hambre afectan a miles de hogares

La Encuesta de Percepción Ciudadana 2025, presentada por el programa Cartagena Cómo Vamos, revela que la pobreza y la inseguridad alimentaria continúan siendo desafíos críticos en la ciudad, a pesar de ligeras mejoras en algunos indicadores. El estudio, que analiza la calidad de vida y condiciones sociales, muestra una realidad preocupante para amplios sectores de la población.

Percepción de pobreza: leve mejora pero cifras alarmantes

Según los resultados del informe, el 39% de los habitantes de Cartagena afirma considerarse pobre, lo que representa una reducción de siete puntos porcentuales frente al 46% registrado en 2024. Aunque esta disminución es relevante, los investigadores advierten que el problema dista de estar resuelto, ya que casi cuatro de cada diez cartageneros perciben su situación económica como precaria.

La desigualdad territorial se manifiesta con crudeza en los datos: la Localidad de la Virgen y Turística, conocida como Localidad 2, presenta los niveles más altos de percepción de pobreza, con un 46% de los encuestados afirmando sentirse en esta condición. Esta zona históricamente concentra mayores rezagos sociales, con menor acceso a oportunidades laborales, alta informalidad económica y dificultades en servicios básicos.

Vulnerabilidad por grupos poblacionales

El análisis demográfico revela que los adultos mayores son el grupo más afectado: el 59% de ellos manifiesta sentirse pobre, reflejando las dificultades para garantizar ingresos estables o acceder a sistemas de protección social adecuados. Esta cifra supera significativamente el promedio general y evidencia brechas generacionales en el bienestar económico.

Inseguridad alimentaria: cuatro de cada diez hogares afectados

En cuanto a la seguridad alimentaria, el 41% de los encuestados respondió afirmativamente a la pregunta sobre si algún integrante del hogar tuvo que reducir su número de comidas diarias por falta de alimentos. Esto significa que aproximadamente cuatro de cada diez hogares cartageneros enfrentan dificultades para garantizar una alimentación suficiente.

Aunque esta cifra representa una mejora frente al 50% registrado en 2024, los investigadores del programa señalan que la reducción de nueve puntos porcentuales es insuficiente para hablar de una mejora estructural. La persistencia de este indicador revela que la vulnerabilidad alimentaria sigue siendo una realidad cotidiana para miles de familias.

Concentración territorial del hambre

Al igual que ocurre con la pobreza, la Localidad 2 aparece como el territorio con mayor incidencia de inseguridad alimentaria: el 50% de los hogares reportan haber reducido el número de comidas por falta de alimentos. Esto sugiere una combinación de factores estructurales de exclusión social que se refuerzan mutuamente:

  • Menor acceso a empleo formal
  • Ingresos inestables y precarios
  • Limitaciones en redes de apoyo comunitario
  • Dificultades en el acceso a programas sociales

Retos urgentes para las políticas públicas

La combinación de pobreza percibida y dificultades alimentarias refleja brechas persistentes en las condiciones de vida, especialmente en los sectores más vulnerables. Expertos en políticas públicas coinciden en que estos resultados deben orientar las decisiones de las autoridades locales hacia:

  1. Reducción de la desigualdad territorial con enfoque en zonas críticas
  2. Programas de generación de empleo formal y digno
  3. Fortalecimiento de la economía popular y solidaria
  4. Ampliación de la protección social con énfasis en adultos mayores
  5. Estrategias integrales de seguridad alimentaria

Un panorama de avances limitados y deudas sociales

El informe de Cartagena Cómo Vamos deja un mensaje claro: aunque hay señales de mejora en algunos indicadores, las condiciones sociales de la ciudad siguen marcadas por profundas desigualdades. La reducción en pobreza percibida e inseguridad alimentaria puede interpretarse como un paso en la dirección correcta, pero está lejos de representar una transformación estructural en la calidad de vida.

Para los analistas, la clave estará en convertir estos diagnósticos en acciones concretas que impacten directamente la vida cotidiana de las personas, especialmente en las zonas que históricamente han concentrado mayores niveles de vulnerabilidad. La situación requiere intervenciones focalizadas y sostenidas que aborden las causas estructurales de la pobreza y el hambre en Cartagena.