Inseguridad alimentaria afecta a 1 de cada 4 hogares colombianos según informe de Fundación Éxito
Inseguridad alimentaria afecta a 1 de cada 4 hogares en Colombia

Inseguridad alimentaria golpea a uno de cada cuatro hogares colombianos

Un alarmante informe de la Fundación Éxito revela que en Colombia, durante el año 2024, el 25,5% de los hogares experimentó inseguridad alimentaria moderada o grave. Esto significa que aproximadamente uno de cada cuatro hogares en el país enfrentó dificultades para acceder a alimentos suficientes y nutritivos, según datos oficiales del Dane y otras entidades gubernamentales analizados en el estudio sobre nutrición infantil.

Hogares monoparentales y con menores son los más afectados

Los resultados del informe muestran una realidad especialmente preocupante para los hogares monoparentales, donde la inseguridad alimentaria alcanza el 30,9%. Cuando estos hogares están conformados únicamente por madres con hijos, las cifras se vuelven aún más críticas. La presencia de niños menores de 5 años, adolescentes menores de 18 años o personas con discapacidad aumenta significativamente la probabilidad de que el hogar experimente inseguridad alimentaria.

Concretamente, la inseguridad alimentaria tiene una prevalencia del 31,5% en hogares con niños menores de 5 años, del 29,7% en aquellos con adolescentes y del 35% cuando los menores presentan alguna discapacidad. En todos estos casos, los números superan considerablemente el promedio de los hogares sin estas características vulnerables.

Desnutrición crónica: un problema que afecta a un millón de niños

El informe también establece el Índice de Desnutrición Crónica, que permite identificar los factores sociales y territoriales que inciden en la prevalencia de esta condición. Según este índice, cerca de un millón de niñas y niños en Colombia están en riesgo de padecer o padecen desnutrición crónica, lo que representa a 1 de cada 9 niños del país (el 10,8%).

"La desnutrición crónica se manifiesta en el retraso del crecimiento lineal en los niños, siendo este un fenómeno multicausal", explica Juan Carlos Burgos, nutricionista de la Fundación Éxito. "La inadecuada alimentación, especialmente en los primeros años de vida, la dificultad en el acceso a agua potable y a servicios de salud, además de condiciones de pobreza, imposibilitan en los más pequeños tener el desarrollo adecuado para su edad".

Las consecuencias de la desnutrición crónica son graves y de largo plazo:

  • Disminución de hasta 14 puntos en el coeficiente intelectual
  • Cinco años menos de educación en promedio
  • Salario un 54% inferior a la media en la vida adulta

Salud mental y pobreza: factores determinantes

El informe destaca la estrecha relación entre inseguridad alimentaria y salud mental. Aproximadamente el 66,3% de la población colombiana manifiesta haber experimentado en algún momento de su vida algún problema relacionado con la salud mental, porcentaje que aumenta al 69,9% entre las mujeres y alcanza el 75,4% en mujeres entre 18 y 24 años.

"La salud mental en las comunidades es uno de los pilares fundamentales para promover el desarrollo humano integral", afirma Sebastián Arbeláez, coordinador de Salud Mental de Fundación Éxito. "Los problemas emocionales, como la presencia de estrés, ansiedad o depresión en los cuidadores, afectan aproximadamente a dos de cada cinco personas adultas en el país".

La pobreza, especialmente en hogares con jefatura femenina, es otro factor determinante. En 2024, el 36,1% de las personas que vivían en hogares con jefatura femenina se encontraban en situación de pobreza, frente al 28,4% de quienes habitaban hogares con jefatura masculina.

Un enfoque integral para enfrentar el problema

Diana Pineda, directora de la Fundación Éxito, enfatiza la necesidad de un abordaje integral: "Sabemos que la inseguridad alimentaria no solo afecta el cuerpo, también impacta la salud emocional de las familias. Por eso, en la Fundación integramos acciones que promueven nutrición adecuada, salud mental y formación para el empleo".

El informe concluye que combatir la desnutrición y la inseguridad alimentaria requiere políticas públicas y estrategias de sostenibilidad orientadas al cuidado integral de las familias, especialmente aquellas encabezadas por mujeres que enfrentan mayores barreras para acceder a educación y trabajo digno. "Cuando una madre cuenta con bienestar y apoyo, los recursos destinados a la nutrición, la educación y el desarrollo infantil encuentran un terreno fértil para transformar la vida de las familias", concluye Pineda.