La alimentación infantil en Colombia ha vuelto a encender las alarmas entre especialistas en salud debido al incremento de hábitos poco saludables desde edades tempranas. El principal foco de preocupación son las loncheras escolares, que con frecuencia incluyen bebidas azucaradas, paquetes de snacks y productos ultraprocesados.
Cifras que preocupan
De acuerdo con datos citados por expertos, más de 23.000 niños menores de cinco años padecen desnutrición aguda en el país. Al mismo tiempo, uno de cada cuatro menores en edad escolar presenta exceso de peso. Esta situación evidencia desequilibrios nutricionales cada vez más frecuentes durante la infancia.
Advertencia de los pediatras
El médico pediatra Osvaldo José Mercado advirtió que muchas loncheras contienen alimentos con alto contenido de azúcar, grasas y productos ultraprocesados. Estos productos podrían favorecer la aparición de sobrepeso, obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares desde edades tempranas. Además, señaló que este tipo de alimentación puede provocar déficit de nutrientes esenciales para el desarrollo infantil.
Errores comunes en los refrigerios escolares
Según el especialista, entre los errores más frecuentes al preparar los refrigerios escolares se encuentran el uso de jugos de caja, gaseosas y snacks empaquetados. Asimismo, se observa una falta de frutas, verduras y proteínas. También alertó sobre la escasa variedad nutricional y los problemas relacionados con la higiene y conservación de los alimentos.
Consecuencias a corto y largo plazo
Los hábitos alimenticios inadecuados pueden manifestarse en síntomas como cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse, debilidad o infecciones frecuentes. A largo plazo, los expertos advierten sobre un mayor riesgo de enfermedades metabólicas y afectaciones en la salud mental vinculadas con la alimentación.
Recomendaciones de los especialistas
Frente a este panorama, los especialistas recomiendan fortalecer hábitos saludables desde la infancia. Sugieren que las loncheras incluyan frutas, verduras, proteínas y bebidas bajas en azúcar. Además, promueven el acompañamiento médico y nutricional para orientar a las familias sobre una alimentación balanceada.



