Mitos sobre ejercicio en niños con asma afectan su desarrollo y rendimiento escolar
Mitos sobre ejercicio en niños con asma afectan su desarrollo

La doctora Diana M. Duarte, neumóloga pediatra de la Fundación Valle del Lili, advirtió que creencias erróneas sobre el ejercicio físico en niños con asma están limitando su desarrollo integral y calidad de vida. Según datos citados por la institución, uno de cada diez niños en Colombia presenta síntomas de esta enfermedad crónica, pero solo el 7% cuenta con un diagnóstico médico confirmado, lo que demuestra la urgencia de derribar falsas percepciones que afectan el tratamiento.

El mito más extendido: los niños con asma no pueden hacer ejercicio

Esta creencia contradice las recomendaciones de las guías de la Estrategia Global para el Manejo y la Prevención del Asma (GINA 2025), que promueven la actividad física en todos los casos. La natación, en particular, mejora la función pulmonar y la condición cardiopulmonar de los menores diagnosticados con este padecimiento respiratorio.

“La meta del tratamiento del asma es que el niño tenga una vida completamente normal. Un niño con asma bien controlada puede jugar, correr, ir al colegio, practicar deportes y dormir bien sin limitaciones relevantes”, explicó la doctora Duarte.

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Beneficios del ejercicio en niños asmáticos

La actividad física regular no solo es compatible con el asma infantil, sino que resulta indispensable para el control de la enfermedad. Los deportes fortalecen los músculos utilizados para respirar y ayudan a los pulmones a funcionar mejor, reduciendo la gravedad de los ataques. Además, el ejercicio disminuye los factores de riesgo asociados a complicaciones respiratorias en la población pediátrica.

El 80% de los pacientes no usa correctamente el inhalador

Otro mito sostiene que los inhaladores hacen daño o causan dependencia. Los corticoides inhalados a dosis bajas son seguros y constituyen el tratamiento de primera línea recomendado internacionalmente. Si bien puede observarse una leve reducción en la velocidad de crecimiento durante los primeros años, este efecto no es progresivo ni acumulativo, según la evidencia médica disponible.

El problema radica en que el 80% de los pacientes no usa correctamente el inhalador, lo que compromete el control de la enfermedad. Esta falla en la técnica representa uno de los principales obstáculos para alcanzar la meta terapéutica: el control total de los síntomas y una vida sin restricciones para los menores afectados.

Remisión no significa curación: la enfermedad reaparece en la adultez

Otra creencia errónea es que el asma se cura sola con el tiempo. Las guías GINA 2025 aclaran que hasta el 60% de los niños pueden experimentar remisión de síntomas, pero remisión no es curación. La evidencia científica advierte que el asma frecuentemente reaparece en la adultez y que los niños con remisión tienen mayor riesgo de deterioro acelerado de la función pulmonar.

El retraso en el diagnóstico de asma infantil alcanza una mediana de 3,3 años, período durante el cual se incrementa el riesgo de hospitalizaciones. Esta demora se debe en parte a que el padecimiento suele confundirse con otras enfermedades respiratorias, como bronquiolitis o rinitis alérgica, especialmente en menores de 5 años. Los síntomas clave incluyen tos recurrente nocturna, sibilancias, dificultad para respirar y opresión en el pecho.

El riesgo de desarrollar asma aumenta en niños que viven en entornos urbanos, tienen antecedentes familiares de asma o alergias, o están expuestos al humo del tabaco y contaminación del aire.

Recomendaciones para padres y cuidadores

La Organización Mundial de la Salud señala que el asma es la enfermedad crónica más común en la infancia, y sus investigaciones demuestran que no solo afecta la calidad de vida de los menores, sino que interrumpe su sueño y limita su actividad física. Por ello, la adherencia al tratamiento resulta fundamental para evitar que la enfermedad se convierta en un obstáculo para el desarrollo pleno.

Algunos niños con asma necesitan tomar el medicamento 15 a 30 minutos antes de hacer actividad física o deporte para prevenir los síntomas asmáticos mientras estén activos. Si no lo hacen, se arriesgan a tener una crisis asmática e, incluso, a requerir atención en servicios de urgencias médicas. Por ello, los menores deben llevar siempre su medicamento de alivio rápido durante entrenamientos.

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La doctora Duarte recomendó a padres y cuidadores reconocer los signos de alarma como respiración rápida, coloración azulada o falta de respuesta al broncodilatador, y buscar atención médica inmediata ante su aparición. También advirtió sobre la necesidad de evitar restricciones dietéticas sin respaldo médico, ya que no existe evidencia de que dietas específicas curen el asma, y estas pueden afectar la nutrición del niño.