Suero fisiológico vs agua de mar: cuál elegir para lavado nasal seguro
Suero fisiológico vs agua de mar: lavado nasal seguro

Los lavados nasales son una práctica común para aliviar la congestión, eliminar secreciones y mejorar la respiración, pero especialistas advierten que su uso debe basarse en una indicación clínica y realizarse con la técnica adecuada para evitar riesgos.

¿Cuándo están indicados los lavados nasales?

La fisioterapeuta respiratoria Teresa García-Barredo Restegui explicó que estos lavados se recomiendan en casos de congestión persistente, acumulación de secreciones o dificultad para respirar por la nariz. También son útiles en infecciones respiratorias altas recurrentes, rinitis alérgica o no alérgica, y en algunos cuadros de otitis media serosa.

“Están especialmente indicados en personas con infecciones respiratorias altas de repetición, como resfriados frecuentes, rinofaringitis o sinusitis, en casos de rinitis alérgica o no alérgica, y como parte del abordaje en la otitis media serosa”, señaló la experta.

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Además, pueden ser beneficiosos en niños que respiran por la boca de forma habitual, después de cirugías otorrinolaringológicas y en personas con asma u otras patologías respiratorias. En personas sanas, se pueden usar de forma puntual tras exposición a polvo, contaminación o alérgenos, pero no se recomienda un uso crónico sin indicación médica.

Suero fisiológico vs agua de mar: ¿cuál elegir?

La elección de la solución depende del objetivo clínico y las necesidades del paciente. El suero fisiológico (solución isotónica al 0,9%) es la opción más segura y versátil para el uso diario en bebés, niños y adultos. Ayuda a hidratar la mucosa y facilita la eliminación de secreciones sin irritar.

El agua de mar isotónica tiene propiedades similares, pero puede contener minerales añadidos. “Puede ser una buena alternativa si es bien tolerada”, indicó García-Barredo.

Las soluciones hipertónicas, por su parte, pueden emplearse para reducir la congestión o el exceso de mucosidad, pero no se recomienda su uso continuo, especialmente en niños pequeños, ya que pueden resecar e irritar la mucosa.

Dispositivos y técnica para un lavado seguro

No existe un dispositivo único para todos los casos. La elección debe adaptarse a la edad, necesidades y tolerancia de cada persona. En bebés y niños pequeños, se recomiendan dispositivos de baja presión y control manual, como jeringas o nebulizadores nasales, que permiten regular la cantidad y presión.

En niños mayores y adultos, los sistemas de irrigación o duchas nasales son adecuados porque permiten un mayor volumen de lavado. “Lo importante no es el precio ni la marca, sino poder controlar la presión, el volumen y la comodidad del paciente”, explicó la especialista.

Pasos para un lavado nasal correcto

  1. Escoger la posición adecuada: con la cabeza ligeramente inclinada hacia delante.
  2. Aplicar el suero por la fosa nasal superior.
  3. Dejar que el líquido salga por la otra fosa.
  4. Mantener una presión suave y continua.
  5. Repetir por el lado contrario.
  6. Sonarse suavemente después, si la edad lo permite.

Errores frecuentes que debes evitar

  • Usar dispositivos no adecuados para la edad o para personas con antecedentes de otitis recurrente.
  • Realizar la técnica en una posición incorrecta.
  • Usar una cantidad insuficiente o excesiva de solución.
  • Aplicar demasiada presión.
  • Aspirar los mocos después del lavado sin limpieza previa.
  • No higienizar correctamente los dispositivos.
  • Aplicar técnicas con las que el cuidador o paciente no se sienta seguro.

La especialista subrayó que la utilidad del lavado nasal depende no solo de la solución elegida, sino de una indicación clínica adecuada, una técnica correcta y el uso de dispositivos ajustados a cada caso. Consulta siempre con un profesional de la salud antes de iniciar cualquier tratamiento.

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