Cuando Jenny Edvarsson llegó a dar clase en un salón lleno de estudiantes de la Suecia rural —para quienes leer libros no estaba precisamente entre sus prioridades— se propuso un reto: enamorarlos de la lectura. Comenzó asignándoles obras fundamentales de la literatura universal, como El viejo y el mar de Ernest Hemingway o 1984 de George Orwell. Sin embargo, al momento de evaluarlos, se encontró con un problema recurrente: muchos no habían leído los libros y lo poco que sabían provenía de búsquedas rápidas en internet.
De esa frustración nació el modelo Extended-Book-Talk (EBT), o ‘charla ampliada sobre el libro’, una estrategia pensada para transformar la manera en que los estudiantes se relacionan con la lectura. El formato concibe el libro como un espacio de encuentro social y de reflexión colectiva. También ha permitido evidenciar cómo la reciente reorientación del sistema educativo sueco puede contribuir a una alfabetización más sólida, profunda y humana.
Jenny ha nutrido esta propuesta con todo lo aprendido desde que empezó a dar clase en 1997, así como con la implementación de otros enfoques pedagógicos. Entre ellos, el modelo Tell Me, creado por el escritor y teórico británico Aidan Chambers. Esta metodología propone círculos de lectura que culminan en una conversación guiada, en la que los lectores exploran qué les gustó, qué no les gustó y qué aspectos llamaron especialmente su atención.
“Luego lo desarrollé más y lo estructuré de otra forma, incorporando reflexiones y conversaciones en torno al texto, y propuse también una manera distinta de abordar la discusión. De eso surgió lo que terminó convirtiéndose en el modelo EBT”, dijo a EL TIEMPO Jenny Edvarsson en entrevista.
Así, quien empezó siendo profesora, se convirtió en una de las voces más influyentes de la pedagogía contemporánea en Suecia, relevante en un contexto en que se ha ido fortaleciendo la presencia del libro en diferentes entornos y que apunta a reducir el uso de pantallas en los primeros años de escolaridad. Su trabajo se centra en la alfabetización multimodal, enfatizando que, especialmente en la infancia, el contacto físico con el libro y el diálogo compartido en torno a la lectura son fundamentales para el desarrollo cognitivo, la comprensión profunda y la atención sostenida.
Su labor en defensa de la lectura como derecho democrático le valió en 2024 el Eldsjälspris de la Academia Sueca de Literatura Infantil, uno de los reconocimientos más relevantes en este ámbito. En 2017 recibió el Premio de la Academia Sueca a docentes de lengua, por su contribución a despertar el interés de jóvenes por la lengua y la literatura, y en 2015 fue distinguida con el Guldäpplet, por su trabajo en desarrollo lingüístico y didáctico.
Esto es lo que cuenta la experta, que fue una de las invitadas a la FILBo 2026, sobre su iniciativa y cómo ve la lectura de los jóvenes en la actualidad.
El impacto de la baja natalidad en la educación
En Colombia hay un problema, y es que cada vez menos personas quieren tener hijos. Eso afecta a colegios y universidades. ¿Qué pasará con la sociedad en 50 o 70 años con esas personas que se desligan de un sistema tradicional de educación? “Es una gran pregunta y no es fácil de responder. Creo que tenemos el mismo problema en Suecia: menos parejas jóvenes quieren tener hijos, así que hay menos niños. Y al mismo tiempo estamos desarrollando sistemas de educación en línea. Es difícil ver cómo será el futuro, pero creo que el encuentro entre personas —hablar, discutir— seguirá siendo muy importante. A medida que la sociedad se vuelve más digital y más eficiente, también nos convertimos en personas que todo el tiempo están estresadas. Estamos conectados todo el tiempo, pendientes de mensajes 24/7. Creo que en el futuro tendremos que encontrar otras formas de vivir y aprender. Tal vez una solución sea encontrarnos en espacios virtuales, como reuniones en línea. Pero incluso así, el encuentro humano —hablar, escuchar, aprender de otros— seguirá siendo fundamental”.
El modelo EBT: una charla ampliada sobre el libro
Hablando sobre habilidades sociales, menciona el modelo EBT… “En inglés es Extended book talk, en español sería como una charla ampliada sobre el libro. Este modelo permite que todos en una clase lean el mismo texto. Durante la lectura, cada estudiante hace reflexiones individuales. Si tienes 20 estudiantes, tienes 20 lecturas y 20 reflexiones distintas. Luego, cuando se reúnen, pueden discutir lo que pensaron, sintieron o cuestionaron. Así aprenden que una misma realidad puede interpretarse de muchas formas, dependiendo de los contextos culturales o personales. Eso es clave: entender que tu forma de ver el mundo no es la única. Además, contrasta con los algoritmos de internet, que tienden a mostrarnos siempre lo mismo, reforzando nuestras ideas. El modelo EBT rompe eso, porque te expone a perspectivas diferentes. Y eso es esencial para la democracia, porque no hay una sola forma correcta de hacer las cosas”.
Dificultades en la implementación
¿Qué dificultades encontraron al implementar este modelo? “Usar este modelo implica desacelerar. Cuando yo enseñaba en colegios, decidí leer en clase, porque si dejaba la lectura para la casa, muchos no leían. Entonces tenía que encontrar tiempo para leer, reflexionar y discutir dentro de la clase. Eso requiere tomar la decisión de priorizarlo y aceptar que todo irá más despacio. Pero tal vez lo más importante en la educación es precisamente eso: leer, escribir y discutir”.
Retroalimentación de los estudiantes
¿Qué retroalimentación han recibido de los estudiantes? “Muy positiva. Muchos estudiantes —especialmente jóvenes entre 15 y 19 años— tenían dificultades de lectura y venían de sistemas donde todo tenía una respuesta correcta. Cuando les dije que me interesaban sus opiniones, se sorprendieron: ‘¿Te interesa lo que yo pienso?’. Y eso fue muy valioso. Además, al leer juntos y discutir, sentían que el libro era el mejor que habían leído. No necesariamente por el contenido, sino por la experiencia compartida”.
Aplicación en otras áreas
¿Se puede aplicar este modelo en otras áreas? “Hay una materia en Suecia que se llama economía del hogar. Hay una parte del currículo que dice que se debe aprender sobre la igualdad de género y sobre los roles que tienen las mujeres y los hombres en el hogar, y muchos profesores piensan que es bastante complicado enseñar esto. Nosotros hemos estado intentando usar este modelo EBT y cuentos cortos en economía del hogar para resaltar la igualdad de género y las normas en la sociedad. Y ha funcionado bastante bien. Puedo ver los mismos resultados que veía con los estudiantes cuando enseñaba en la escuela. Y ahora también intento llevar este modelo a la educación en ciencias, porque una parte de mi investigación trata sobre el uso de la ficción en la enseñanza de las ciencias. Este modelo podría usarse en educación científica. Esta idea de permitir que todos hagan reflexiones individuales y luego tener una conversación conjunta también funcionaría en ciencias, aunque quizá la plantilla para el registro de reflexión individual podría variar, con menos preguntas que las que tiene el modelo EBT”.
Manejo de opiniones problemáticas
¿Cómo manejar opiniones problemáticas, como posturas machistas u homofóbicas? “Muchos profesores piensan que es difícil enseñar temas como la igualdad de género, el racismo o las distintas formas de entender la sexualidad, porque pueden surgir este tipo de posturas. Como docentes, tenemos que hacerlo en las escuelas, porque cuando estamos en el aula, debemos permitir que la opinión de todos forme parte de ese espacio. Si no dejamos que alguien diga, por ejemplo, ‘no me gusta que a un chico le guste otro chico’, entonces no podremos ayudarles a conocer otras formas de pensar sobre la sexualidad. Porque cuando se permite discutir y escuchar a los demás, puede que no cambies tu opinión en ese mismo momento, pero ya has conocido otras perspectivas. Y tal vez en un año, en dos o en cinco, puedas volver a esa conversación y recordar: ‘sí, hablamos de esto’, y ahora puedas entender que está bien que a un chico le guste otro chico. Entonces, cuando hablamos de estos temas, quizá no cambiamos de opinión de inmediato, pero hacemos que las personas se familiaricen con lo que hay en un entorno social. Y esta también es una forma de conocer el mundo y de entender que existen distintas maneras de ver y vivir las cosas”.
Origen del modelo EBT
¿Cómo surgió este modelo? “Le di clases a jóvenes durante varios años. Ellos venían de familias con dificultades, tanto económicas como sociales, y vivían en zonas rurales. En sus casas no había libros y sus padres no les leían. Y estoy convencida de que todo el mundo puede disfrutar de una buena historia, y a todos nos gusta cuando alguien más se interesa por nosotros como personas, por lo que somos y por lo que pensamos. Así que tuve que encontrar maneras de hacer que estos chicos se convirtieran en lectores y de que sintieran que alguien estaba interesado en lo que pensaban. Ellos me motivaron a encontrar formas para enamorar a los más chicos de la literatura”.
Lectura y democracia
¿Cómo conecta todos estos conceptos con la democracia? “La lectura es muy importante si vives en una democracia. Cuando lees y puedes entender las cosas que tienes frente a ti, también puedes criticarlo y pensar: ‘bueno, esta es una forma de describir el mundo, pero sé que también podría describirse de otra manera’. Y si eres un buen lector, también puedes hacer buenas preguntas y ser un poco más crítico con quienes están en el gobierno, hasta cuestionarlo”.
Estrategias educativas en Suecia
Suecia es muy famoso por su desarrollo en muchos campos, pero la educación es uno de los más importantes en los que podemos enfocarnos. ¿Qué estrategias están funcionando allí y que otros países podrían tener en cuenta? “La importancia de leer juntos y hablar sobre los textos que leemos. Es algo fundamental cuando quieres fomentar pensadores críticos, personas que puedan decidir por sí mismas. Eso es algo que en Suecia estamos intentando convertir en una parte central de nuestro sistema educativo en este momento”.
Inteligencia artificial y lectura
¿Y qué hay de la inteligencia artificial, que está cambiando todas las reglas que creíamos tener? “Creo que en cierto modo es buena. Te permite hacer muchas cosas que de otra forma no podrías hacer. Pero también es complicado, porque si no tienes bien desarrolladas tus habilidades de lectura y no sabes mucho sobre la sociedad o el mundo que te rodea, y le pides a un chat que escriba algo por ti, puede que no seas capaz de decidir si ese texto es correcto o no. Entonces es importante cuando usas herramientas digitales, e incluso cuando lees libros impresos, tener una mente crítica para decidir si algo es correcto. En mi campo, en mi área de investigación, a veces uso ChatGPT para testearlo. Hago una pregunta y, cuando veo el texto que me devuelve el computador, la mayoría de las veces está equivocado. Y lo sé porque yo conozco el contenido, el contexto, y así puedo ver que eso está mal”.
El rol del docente frente a la tecnología
Hablando de los jóvenes, que son el foco de la educación, ¿cómo hacerles entender que esta tecnología puede ser peligrosa? “Creo que todo depende del profesor y de su rol en el aula. Tienes que enseñar cómo usar herramientas digitales, pero también tienes que enseñar cómo leer textos largos, cómo leer ficción en una novela, y cómo leer un libro de texto de historia o biología. Porque si no estás acostumbrado a leer —no importa si es en digital o en físico— no sabes cómo hacerlo. No sabes cuál es la mejor manera de recordar lo que has leído, ni qué estrategias necesitas para convertirte en un buen lector. Y creo que es aún más importante hoy en día, porque muchas personas en el mundo no están tan interesadas en leer. Y si no te interesa, no tienes mucha motivación para hacerlo. Entonces lees menos y no desarrollas esa habilidad. En muchos países también debemos pensar cómo dedicar tiempo dentro de las clases a la lectura”.



