Coliseo Edmundo Luna Santos en estado crítico: deportistas luchan contra el abandono
Coliseo Edmundo Luna Santos: deportistas sufren abandono total

Coliseo Edmundo Luna Santos: un escenario deportivo en estado de emergencia

El coliseo Edmundo Luna Santos, ubicado en Bucaramanga, atraviesa una crisis estructural que afecta directamente a cientos de deportistas de la región. Este emblemático escenario, que fue adaptado para los Juegos Nacionales de 1996, hoy presenta un deterioro alarmante que compromete la práctica segura de disciplinas como microfútbol, boxeo, karate do y taekwondo.

Infraestructura colapsada y peligros latentes

El maderamen donde se practica fútbol de salón ha superado ampliamente su vida útil, presentando tablas levantadas, desniveles pronunciados y filtraciones de agua cuando llueve. Las condiciones son tan precarias que los entrenadores han tenido que convertirse en carpinteros improvisados, utilizando palos, tablas y cinta adhesiva para realizar reparaciones mínimas que permitan continuar con los entrenamientos.

El sistema de iluminación lleva años sin funcionar correctamente, obligando a los deportistas a buscar canchas alternas para entrenar durante las noches. El tablero electrónico se encuentra completamente inutilizable, y las graderías requieren intervención urgente.

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La invasión de las palomas y la falta de implementación

Uno de los problemas más insólitos que enfrentan los deportistas es la invasión de palomas que se han apropiado del coliseo. "Es impresionante cómo se llena todo de popó de paloma", confiesa Henry Vargas Pérez, entrenador de karate do con décadas de experiencia. Los deportistas deben limpiar constantemente los excrementos utilizando escobas, trapos y agua con jabón antes de poder entrenar.

La falta de implementación adecuada es otro grave problema. Los boxeadores del área metropolitana de Bucaramanga se encuentran literalmente "noqueados" ante la ausencia de un cuadrilátero, que fue trasladado a San Gil por el presidente de la Liga Santandereana de Boxeo. Los pugilistas entrenan sin el equipo básico necesario para su disciplina.

Impacto en los deportistas y deserción

El estado del coliseo está generando una deserción masiva de talentos deportivos. "Para los nuevos es difícil y muchos desisten y se retiran", lamenta Vargas Pérez. Los atletas que permanecen lo hacen por pura vocación, enfrentándose diariamente a condiciones que ningún deportista de alto rendimiento debería tolerar.

La situación es particularmente preocupante considerando que tres pupilos de Vargas Pérez forman parte de la selección Colombia de karate do, demostrando que a pesar de las adversidades, el talento santandereano sigue destacando a nivel nacional.

Iniciativa para cambiar el nombre y la esperanza de remodelación

Recientemente ha surgido una iniciativa para cambiar el nombre del coliseo a "Giovanny Hernández", en honor al legendario jugador de microfútbol santandereano fallecido en febrero. Sin embargo, la comunidad deportiva insiste en que este homenaje debe venir acompañado de una remodelación integral del escenario.

"Lo más importante es que el homenaje y el cambio de nombre vengan acompañados de la remodelación", afirma Gerson Gómez, entrenador de microfútbol que también ha tenido que aprender carpintería para mantener el maderamen en condiciones mínimas.

Silencio institucional y años de postergación

El Instituto Municipal de Deporte y Recreación de Bucaramanga (Inderbu), entidad encargada de administrar el coliseo, no ha respondido a las solicitudes de información sobre los planes de remodelación. Los deportistas llevan años esperando que las administraciones gubernamentales dejen de "gambetear" la urgente intervención que requiere el escenario.

Héctor de Jesús Pita, secretario de la Liga Santandereana de Microfútbol, es claro en su diagnóstico: "En estos momentos ya requiere una refacción total en factores como la parte eléctrica, el maderamen, las graderías y la pintura".

Un legado histórico en riesgo

El coliseo Edmundo Luna Santos tiene una rica historia deportiva. Originalmente fue un hangar del aeropuerto Gómez Niño antes de convertirse en escenario deportivo en 1974. Ha albergado importantes veladas boxísticas, eventos nacionales y fue epicentro de la Copa Profesional de Microfútbol.

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Hoy, sin embargo, ni siquiera reúne las condiciones mínimas para entrenamientos básicos, mucho menos para albergar competencias de nivel. Los deportistas santandereanos, mientras tanto, continúan su lucha diaria contra el deterioro, las palomas y la indiferencia institucional, esperando que finalmente llegue el día en que su escenario deportivo reciba la atención que merece.