Cartagena lanza ofensiva definitiva contra las inundaciones en su zona turística emblemática
La ciudad de Cartagena de Indias ha dado un paso histórico en su lucha contra las inundaciones que por décadas han afectado a sus barrios más emblemáticos. El alcalde Dumek Turbay ha oficializado el inicio del ambicioso proyecto '4 en 1: Bocagrande y Castillogrande', una megaobra valorada en 168 mil millones de pesos que promete transformar radicalmente la capacidad de respuesta de la ciudad ante eventos climáticos extremos.
Una solución integral para un problema histórico
Ante la Junta Directiva de la ANDI Bolívar, el mandatario distrital confirmó que la adjudicación del proyecto es una realidad y que las máquinas comenzarán a trabajar a partir del próximo viernes 27 de febrero. Esta intervención representa la respuesta más contundente jamás planteada para resolver un problema que ha convertido las calles de Bocagrande y Castillogrande en canales intransitables durante cada marea alta o aguacero intenso.
"Es ilógico que hayan pasado tantos años sin que hubiera voluntad para solucionar esta situación penosa", declaró el alcalde Turbay durante la socialización del proyecto. "Bocagrande y Castillogrande tributan el 48% de los impuestos de la ciudad; merecen dignidad", sentenció el mandatario, subrayando la importancia económica de estas zonas para Cartagena.
Los cuatro componentes del proyecto transformador
El nombre '4 en 1' responde a la integración de cuatro componentes críticos que se ejecutarán simultáneamente:
- Solución hidráulica definitiva: Un sistema de ingeniería avanzada que incluye tanques de tormenta y estaciones de bombeo de última generación.
- Modernización de la Avenida Chile: Renovación total de 2,5 kilómetros de vía principal y sus andenes adyacentes.
- Nuevo Paseo Peatonal de la Bahía: Ampliación y transformación de 2,2 kilómetros de corredor frente al mar.
- Revitalización de Parques: Renovación completa de los parques Navas, Coral Gables y La Concha.
Ingeniería invisible contra el cambio climático
El corazón tecnológico del proyecto se ubicará bajo tierra, invisible para los transeúntes pero vital para la ciudad. El secretario de Infraestructura, Wilmer Iriarte, detalló que bajo la Avenida Chile se instalarán box culverts y sistemas de retención subterráneos de gran capacidad.
Cuando estos tanques alcancen su límite de almacenamiento durante tormentas intensas, potentes bombas automáticas impulsarán el agua de regreso a la bahía de Cartagena. Complementariamente, se construirá un tablestacado (muro de contención) a lo largo del frente de la bahía para impedir que la marea alta penetre en el casco urbano.
Renovación urbana y protección costera
La transformación no se limitará a la ingeniería hidráulica. El actual paseo peatonal crecerá 5 metros hacia la bahía mediante la construcción de un muelle o deck elevado sobre pilotes. Esta innovadora estructura permitirá el flujo natural del agua por debajo, mientras en su superficie ofrecerá:
- Zonas verdes ampliadas
- Ciclorrutas familiares
- Nuevo mobiliario urbano
- Sistema de iluminación moderna
Cronograma y fases de ejecución
El proyecto se desarrollará en dos fases principales:
Fase 1 (Estudios y Diseños): 4 meses a partir del inicio de las actividades.
Fase 2 (Ejecución de Obra): 20 meses de trabajo continuo en terreno.
La entrega completa del proyecto está estimada para el año 2027, marcando un hito en la infraestructura de Cartagena.
Impacto económico y competitividad turística
Para la secretaria de Turismo, Teremar Londoño, esta obra trasciende lo técnico para convertirse en una cuestión de competitividad internacional. "Es inconcebible que en centros del turismo mundial las calles se conviertan en ríos", señaló la funcionaria, destacando que la intervención protegerá no solo el patrimonio de los residentes, sino que asegurará la operación de cientos de hoteles y comercios que generan empleo en la ciudad.
El próximo martes se realizará la socialización técnica con la comunidad, mientras que desde mañana el DATT iniciará la divulgación de los planes de manejo de tráfico. La administración distrital ha pedido paciencia a los ciudadanos, advirtiendo que aunque las obras generarán traumatismos temporales, el resultado final será una Cartagena resiliente, preparada para el aumento del nivel del mar y lista para reclamar su brillo histórico como destino turístico de clase mundial.