Artemis II: La ruta histórica de la nave Orión en su misión tripulada a la Luna
La misión Artemis II de la NASA representa un vuelo de prueba crucial con tripulación, diseñado para validar que los sistemas de la nave espacial Orión funcionen de manera óptima en el entorno real del espacio. Este recorrido, con una duración aproximada de diez días, transportará a cuatro astronautas en una trayectoria de retorno libre que aprovecha la gravedad para regresar a la Tierra. Según la hoja de ruta oficial de la agencia, el éxito de este trayecto es fundamental para sentar las bases de futuras misiones tripuladas que buscarán alcanzar la superficie lunar y, eventualmente, dirigirse hacia Marte.
Inicio en órbita terrestre y pruebas de proximidad
El viaje comenzará desde el Centro Espacial Kennedy, donde el cohete SLS impulsará a Orión hacia una órbita inicial elíptica. Durante las primeras 24 horas, la tripulación, compuesta por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, orbitará la Tierra dos veces. En la segunda vuelta, más amplia, la nave alcanzará una altitud de hasta 74.000 kilómetros. Esta etapa es esencial para confirmar que los sistemas de soporte vital, responsables de generar aire respirable y eliminar el dióxido de carbono, funcionen correctamente tanto en periodos de ejercicio como de sueño de los astronautas.
Un punto clave del recorrido ocurrirá tres horas después del lanzamiento, cuando la etapa superior del cohete (ICPS) se separe de la cápsula. La tripulación tomará el control manual para realizar una demostración de operaciones de proximidad, acercándose y alejándose de la etapa gastada. "Aprenderé a flotar y volar y a chocar con cosas", comentó Jeremy Hansen sobre su proceso de adaptación. Esta maniobra permitirá evaluar el hardware y software de manejo antes de que el módulo de servicio realice el encendido para la inyección translunar, impulsando a los viajeros fuera de la gravedad terrestre hacia el satélite.
Trayecto hacia el lado lejano de la Luna y monitoreo de radiación
Una vez completada la salida de la órbita terrestre, el viaje de ida hacia la Luna tomará cerca de cuatro días. En este tramo, el equipo evaluará constantemente la seguridad de la cabina. Debido a que el Sol puede expulsar partículas dañinas, los astronautas usarán dosímetros para medir la radiación y practicarán el refugio en una zona especial bajo el suelo de la nave. También se llevarán a cabo pruebas sobre su rendimiento muscular, salud ocular y sistema inmunitario mediante muestras de saliva, preparándose para las condiciones extremas del espacio profundo.
El punto más distante del recorrido situará a la nave a unos 7.400 kilómetros más allá del lado lejano de la Luna. Desde allí, los tripulantes tendrán una vista privilegiada donde el satélite aparecerá en primer plano y la Tierra se observará a más de 400.000 kilómetros al fondo. Durante el sobrevuelo por la cara oculta, la cápsula perderá comunicación con el control de misión durante un lapso de 30 a 50 minutos. Victor Glover, piloto de la misión, describió este momento como una oportunidad para que la humanidad espere y rece por el restablecimiento de la señal una vez que retomen el contacto.
Fase final de retorno libre y reingreso a la atmósfera terrestre
Tras rodear la Luna, la nave iniciará un viaje de regreso de otros cuatro días. Esta trayectoria de bajo consumo de combustible no requiere propulsión constante, ya que Orión será atraída naturalmente por la gravedad de la Tierra. La parte más crítica del cierre del recorrido será el reingreso. El módulo de la tripulación se separará del resto del vehículo y se orientará para que el escudo térmico soporte temperaturas de 2.700 °C, mientras la cápsula atraviesa la atmósfera a una velocidad de 40.000 km/h.
El recorrido finalizará en el océano Pacífico, frente a las costas de California. Tras el despliegue de los paracaídas que frenarán el descenso, la cápsula realizará un amerizaje suave. En el agua, se inflarán bolsas de aire naranja para mantener la nave en posición vertical y asegurar que la tripulación pueda salir sin contratiempos. Este vuelo de diez días, que unirá a estos cuatro astronautas al selecto grupo de personas que han volado alrededor de la Luna, proporcionará los datos necesarios para que la NASA continúe con su plan de presencia humana duradera en el espacio.



