Álex Gómez-Marín: el científico que investiga la consciencia tras una experiencia cercana a la muerte
Científico investiga consciencia tras experiencia cercana a muerte

Un científico español desafía los límites de la consciencia tras vivir al borde de la muerte

Álex Gómez-Marín, físico teórico y neurocientífico español de 44 años, presenta un currículum académico impresionante: doctorado en Física teórica por la Universidad de Barcelona con premio extraordinario, máster en Biofísica, autor de un centenar de artículos en revistas como Science, Neuron y Nature Neuroscience, y científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC). Sin embargo, su trayectoria dio un giro radical tras una experiencia personal que transformó completamente su enfoque científico.

El episodio que cambió todo

En marzo de 2021, Gómez-Marín sufrió una hemorragia estomacal que lo llevó al borde de la muerte. "Estaba en el fondo de un pozo. Miré hacia arriba y había tres seres de luz en medio de un resplandor amarillo imponente", relata el científico sobre aquellos momentos críticos antes de una cirugía de urgencia. "Sabía que iban en mi ayuda. Estaba en paz. En esos momentos, que fueron segundos, acaso un minuto, tenía un estado de absoluta certeza y consciencia lúcida, aunque estaba inconsciente".

Esta experiencia cercana a la muerte (ECM), que describe como "hiperreal" y no como una alucinación, marcó un punto de inflexión en su vida y carrera profesional. El episodio está documentado en su libro La ciencia del último umbral: un viaje a los límites de la vida, la muerte y la consciencia, publicado recientemente con prólogo del doctor Manuel Sanz Segarra y respaldo de Bruce Greyson, profesor de Psiquiatría de la Universidad de Virginia y autoridad en el tema.

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La investigación que desafía el materialismo científico

Tras su experiencia personal, Gómez-Marín centró su investigación en lo que denomina "la ciencia de lo imposible": el estudio de los márgenes de la consciencia que incluyen estados ampliados, experiencias psicodélicas, percepciones suprasensoriales, sueños lúcidos precognitivos y sincronicidades. Su trabajo se enfoca particularmente en una pregunta fundamental: ¿el cerebro es un órgano productivo o permisivo de la consciencia?

"Hay evidencias científicas y marcos teóricos que apuntan a que la mente va más allá del cerebro", afirma el neurocientífico. "Esta no es una idea nueva - la planteó William James en 1898 - pero hoy la estamos investigando con rigor científico".

La hipótesis del "cerebro permisivo" sugiere que este órgano no genera la consciencia (como una hoguera emite humo), sino que la filtra (como una radio sintoniza una emisora). Gómez-Marín argumenta que fenómenos como las experiencias cercanas a la muerte, la lucidez terminal, las apariciones de familiares difuntos y los casos de niños que recuerdan vidas anteriores apoyan esta perspectiva.

Controversia y resistencia en la comunidad científica

El enfoque de Gómez-Marín no ha estado exento de polémica. Tras una entrevista en el diario El País, la Sociedad Española de Neurociencia envió una carta al periódido solicitando que se abstuviera de "publicar informaciones pseudocientíficas". El científico responde: "Se trata de una reacción alérgica incontrolable a ideas que desafían profundamente la visión ateo-materialista del mundo".

"La ideología imperante en la ciencia ortodoxa es y ha sido que todo está hecho de materia y nada más", explica. "Cuando tus temas de investigación hablan de lo intangible, de lo invisible, donde se menciona espíritu, la mente y la consciencia, incluso el alma y el espíritu, creen que estás dando paso a la superstición".

A pesar de las críticas, Gómez-Marín mantiene su posición científica y continúa investigando en hospitales, que describe como "los nuevos laboratorios de la consciencia humana". Su equipo estudia qué sucede con pacientes resucitados, así como con las familias y el personal sanitario que presencian fenómenos que normalmente no relatan por temor al prejuicio.

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Críticas a la inteligencia artificial y el transhumanismo

El científico también expresa preocupación por el desarrollo de la inteligencia artificial y el transhumanismo, al que califica como "el parásito ideológico del materialismo en su estado de muerte terminal". "La IA nos está volviendo cada vez más estúpidos", advierte. "Pronto no seremos capaces ni de leer un libro entero o escribir tres párrafos con coherencia".

Gómez-Marín critica lo que percibe como una "pseudorreligión disfrazada de progreso tecno-científico" que promete inmortalidad digital a costa de la extinción del individuo y la especie. "Nietzsche dijo hace mucho que 'Dios ha muerto'. Bueno, pues en Silicon Valley están creando uno digital", señala con preocupación.

El futuro de la investigación sobre la consciencia

Cuando se le pregunta qué cree que ocurre después de la muerte, Gómez-Marín responde con cautela científica: "Ocurre mucho más de lo que nos han contado, pero no sé qué hay después de la muerte. Habrá que esperar a que llegue el momento y comprobarlo de primera mano".

Su misión, sin embargo, es clara: investigar rigurosamente los fenómenos de la consciencia que la ciencia tradicional ha marginado. "Mi trabajo es investigar y hacer que la ciencia preste un servicio a la humanidad y que contribuya con valentía y honestidad a las grandes preguntas de la vida", concluye el científico cuya propia experiencia cercana a la muerte lo llevó a explorar los límites más profundos de la existencia humana.

Con más de 4.700 citaciones por otros investigadores internacionales y el Premio Linda G. O'Bryant del Instituto de Ciencias Noéticas en 2023, Gómez-Marín representa una voz heterodoxa pero rigurosa en el panorama científico actual, desafiando paradigmas establecidos mientras busca respuestas a preguntas fundamentales sobre la naturaleza de la consciencia y su posible supervivencia más allá de la muerte física.