El olfato humano evoluciona según el estilo de vida: estudio genético revela adaptaciones
Olfato humano evoluciona según estilo de vida: estudio genético

La evolución del olfato humano vinculada a cambios en estilos de vida

El sistema olfativo humano ha experimentado transformaciones significativas a lo largo de miles de años, adaptándose a los cambios en nuestros modos de subsistencia. Un estudio genético reciente publicado en la revista Cell Reports revela cómo poblaciones con diferentes formas de vida han desarrollado capacidades olfativas distintivas, desafiando la noción de que este sentido ha perdido importancia en la evolución humana.

Genética olfativa y modos de subsistencia

La investigación, realizada por científicos de la Universidad Fudan de Shanghái, analizó los genes de poblaciones indígenas Orang Asli en Malasia, incluyendo tres grupos principales con estilos de vida tradicionales diversos:

  • Negritos: cazadores-recolectores que mantienen genes olfativos inusualmente bien conservados
  • Senoi: practican principalmente agricultura rotativa
  • Proto-Malay: agricultores tradicionales con mayor dependencia de cultivos

El estudio comparativo de 50 individuos de estos grupos reveló que los Negritos presentaban significativamente menos mutaciones en sus genes de receptores olfativos, conservando versiones más ancestrales con función más fuerte. "Nuestro estudio sugiere que nuestro olfato ha sido moldeado por la interacción entre la genética, el entorno y el comportamiento", afirma Lian Deng, coautora de la investigación.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Vocabulario olfativo y presión evolutiva

Investigaciones previas ya habían identificado diferencias lingüísticas en la descripción de aromas entre poblaciones con distintos modos de subsistencia. Los cazadores-recolectores desarrollan vocabularios específicos para ciertos olores, mientras que las sociedades agrícolas tienden a usar comparaciones más generales.

El nuevo estudio profundiza en estas diferencias a nivel genético, demostrando que existe una fuerte presión evolutiva para mantener genes olfativos funcionales entre los Negritos. Esta población mostró mayor probabilidad de portar genes asociados con la detección de olores a tierra, fruta y hierbas, aromas cruciales para la recolección y caza en entornos de selva tropical.

Adaptaciones genéticas específicas

Las poblaciones agrícolas presentaron cambios más significativos en sus genes olfativos, posiblemente porque algunos de estos genes también afectan otras funciones corporales. Un hallazgo particularmente revelador involucra al gen OR12D3 en los Jakun, un subgrupo de los Proto-Malay.

Este grupo porta una versión diferente del gen OR12D3, que estudios anteriores han vinculado con el metabolismo de la insulina. Los investigadores sospechan que esta variante genética se asocia con la necesidad de regular estrictamente los niveles de glucosa, dado que su estilo de vida depende más de alimentos agrícolas ricos en carbohidratos.

Implicaciones evolutivas y culturales

La investigación representa un avance significativo en la comprensión de cómo los sentidos humanos evolucionan en respuesta a cambios culturales y ambientales. "Es la primera vez que mostramos esta relación a nivel genético", destaca Deng. "Al observar los genes del olfato, podemos empezar a ver cómo la cultura, el entorno y la biología evolucionaron juntos".

Estos hallazgos desafían la percepción común de que el olfato humano ha perdido relevancia evolutiva. Por el contrario, demuestran cómo este sentido continúa adaptándose a las necesidades específicas de diferentes poblaciones, manteniendo su importancia en la supervivencia y adaptación humana a diversos entornos y modos de vida.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar