Prohibir celulares en clase mejora aprendizaje según estudio de profesor universitario
Celulares prohibidos en clase mejoran aprendizaje según estudio

Prohibición de dispositivos digitales en aulas universitarias muestra resultados sorprendentes

Durante más de una década, Ezekiel J. Emanuel ha impartido el mismo curso a estudiantes de licenciatura, maestría en administración, medicina y enfermería en la Universidad de Pensilvania. Aunque no modificó su contenido ni su estilo de enseñanza, las evaluaciones del año pasado fueron las mejores de su carrera académica.

"Este curso me ha enseñado más que cualquier otro curso que haya aprendido en Penn", escribió un estudiante. Otro comentó: "El mejor curso que he llevado nunca", mientras que un tercero exclamó: "¡¡¡Una clase increíble!!!".

El cambio radical: sin teléfonos ni computadoras

¿Cuál fue la diferencia? Emanuel implementó una política estricta que prohibía todos los teléfonos celulares y la toma de apuntes por computadora en el aula, con la única excepción de dispositivos con lápiz óptico. Los teléfonos debían estar apagados y completamente fuera de la vista sobre los pupitres.

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"Al principio, mis alumnos se mostraron escépticos, si no es que se opusieron totalmente", reconoce el profesor. "Pero al cabo de un par de semanas, reconocieron que les iba mejor: eran más capaces de absorber y retener la información, y podían disfrutar más de su tiempo en clase".

La ciencia detrás de la prohibición

Para fundamentar su decisión, Emanuel presentó a sus estudiantes investigaciones científicas contundentes:

  1. Apuntes a mano versus digitales: Los estudiantes que toman notas manualmente retienen mucha más información que quienes utilizan computadoras. La razón es simple: nadie puede escribir a mano 125 palabras por minuto durante 90 minutos, por lo que el cerebro debe procesar simultáneamente para determinar qué puntos son importantes registrar.
  2. Efecto distractor de los celulares: Un estudio con 520 estudiantes universitarios demostró que la mera presencia de teléfonos -incluso apagados y boca abajo- reduce la capacidad cognitiva disponible. Los peores resultados en pruebas de concentración mental y atención ocurrieron cuando los teléfonos estaban sobre los pupitres.
  3. Impacto en interacciones sociales: Investigaciones en restaurantes mostraron que las personas con teléfonos sobre la mesa se distraían más, se relacionaban menos con sus compañeros y disfrutaban menos de la experiencia, incluso cuando no utilizaban el dispositivo.

Resistencia en educación superior

Aunque 11 estados estadounidenses han promulgado prohibiciones o restricciones sobre el uso de celulares en escuelas primarias y secundarias, esta tendencia no ha calado en colegios y universidades. "En mis búsquedas solo he encontrado una pequeña universidad, Wyoming Catholic College, que ha prohibido los teléfonos celulares en el aula", señala Emanuel.

El profesor argumenta que aunque la mayoría de estudiantes universitarios son adultos legales, "no son biológicamente adultos". Sus cortezas prefrontales -la parte del cerebro que controla la planificación y el funcionamiento ejecutivo- no están plenamente desarrolladas, lo que afecta su juicio y capacidad de aprendizaje.

Propuesta radical: aulas como instalaciones de seguridad

Emanuel propone que las aulas universitarias deberían tratarse como las instalaciones de información compartimentada confidencial (SCIF) de la Casa Blanca: "Los teléfonos no están permitidos y se guardan bajo llave en cubículos fuera de cada aula". Los estudiantes depositarían sus dispositivos antes de clase y los recuperarían después.

No está solo en esta visión. En la Universidad de Pensilvania, al menos un profesor de filosofía también prohíbe los teléfonos en su clase. En un curso de religión titulado "Vivir deliberadamente: monjes, santos y la vida contemplativa", se pide a los estudiantes que renuncien a sus teléfonos durante 30 días como parte de la experiencia.

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El futuro del aprendizaje sin distracciones digitales

"Si las prohibiciones de teléfonos y computadoras en las clases se generalizaran, los alumnos podrían aprender más de sus clases", concluye Emanuel. "Estarían más dispuestos a decir lo que piensan en clase, sentirse más a gusto en sus interacciones sociales y sentirse más realizados".

El profesor aboga por volver a "los buenos tiempos, hace casi dos décadas, cuando los alumnos solo tenían teléfonos con tapa y aprendían más". Su experiencia de 40 años en pedagogía sugiere que eliminar las distracciones digitales no es un retroceso, sino un avance hacia una educación más efectiva y satisfactoria.