Alarma en Colombia: Ingeniería Eléctrica y Electrónica pierde 70% de estudiantes en 50 años
No habrá inteligencia artificial relevante, ni transición energética, ni transformación digital que agreguen valor y bienestar reales y sostenibles sin ingenieros electricistas y electrónicos. Esta afirmación cobra especial relevancia ante una crisis silenciosa que amenaza el futuro tecnológico del país.
Un descubrimiento preocupante en Medellín
A principios de febrero, un egresado de la Pontificia Universidad Bolivariana con 46 años de graduación fue invitado a ofrecer una charla motivacional a los nuevos estudiantes de Ingeniería Eléctrica y Electrónica en Medellín. Durante este encuentro, descubrió una realidad alarmante: los jóvenes que terminan bachillerato ya no muestran preferencia por estudiar ninguno de estos dos programas fundamentales.
La cifra es contundente: el número de estudiantes que iniciarán estudios en el primer semestre de 2026 en estas dos carreras en esa universidad representa apenas 30% de los 140 estudiantes que comenzaron esos estudios hace casi medio siglo. Es decir, se ha perdido aproximadamente el 70% de la matrícula en cinco décadas.
Conversaciones con una generación de constructores
Antes y después del evento, el egresado conversó con varias ingenieras e ingenieros de su generación, quienes ayudaron a idear, diseñar, construir, administrar, regular y mantener el actual sistema de suministro de energía eléctrica, de telecomunicaciones y de datos del país. Estos profesionales siguen estudiando, enseñando y aportando su experiencia para que esta infraestructura crítica continúe operando.
Algunos ya estaban enterados de la situación y compartieron datos aún más preocupantes:
- En otras universidades colombianas solo se inscribieron tres estudiantes para ingeniería eléctrica en el primer semestre de este año
- Algunos programas de estas ingenierías se han cerrado por falta de alumnos
- El porcentaje de estudiantes que continúan al segundo semestre en ocasiones es menor a 50%
Reflexiones sobre un futuro en riesgo
Los profesionales reflexionaron sobre las razones de esta situación. Les costaba entender cómo, a pesar de que estas dos ingenierías son el cimiento de la cuarta revolución industrial, su atractivo entre los jóvenes sigue disminuyendo drásticamente.
"Sin profesionales de estas ramas del conocimiento -calificados, responsables, creativos y con capacidad de aprendizaje permanente- no podremos desarrollar inteligencia artificial relevante, ni impulsar la transición energética, ni consolidar una transformación digital que genere valor y bienestar sostenibles para el país", señaló uno de los participantes en la conversación.
Datos oficiales confirman la tendencia
Las estadísticas del Sistema Nacional de Información de Educación Superior confirman esta tendencia preocupante:
- Entre 2015 y 2022 el número de estudiantes que comienzan Ingeniería Eléctrica en Colombia cayó cerca de 30%
- Esta tendencia negativa se repite semestre a semestre de forma consistente
- Algo similar ocurre con Ingeniería Electrónica, cuyo número de estudiantes de primer curso también viene disminuyendo de forma sostenida desde 2015
La reducción se observa tanto en universidades públicas como privadas. En el caso de Ingeniería Electrónica, el número de estudiantes de primer curso en universidades privadas en 2022 fue apenas 33% del registrado en el año 2000.
Brechas persistentes y comparaciones internacionales
Además de la caída general en matrículas, persiste una brecha de género preocupante: desde hace más de dos décadas, por cada mujer que inicia estudios en estas carreras hay aproximadamente seis hombres.
La pregunta es inevitable: ¿por qué disminuye el interés en estas ingenierías cuando la inteligencia artificial, la transición energética y la transformación digital definirán el futuro del país?
En contraste, en China -el país que hoy lidera la transición energética, la inteligencia artificial y buena parte de la transformación digital- en 2024 se graduaron más de 1,5 millones de ingenieros, de los cuales cerca de 300.000 eran de ingeniería eléctrica y electrónica.
Este resultado es fruto de una estrategia educativa y tecnológica sostenida durante décadas, basada en la convicción de que la ciencia y la tecnología son fuerzas productivas fundamentales. Ante este panorama, surge una pregunta crucial para Colombia: ¿Cuál será nuestro plan para los próximos cuarenta años?



