Universidad de Cartagena inaugura línea del tiempo sobre la primera escuela de enfermeras del país
En el marco de los preparativos para la conmemoración del bicentenario de la Universidad de Cartagena, se ha inaugurado oficialmente una línea del tiempo que documenta los orígenes y la evolución de la primera escuela de enfermeras y parteras de Colombia. Esta exposición, disponible para el público en la Facultad de Enfermería, representa un esfuerzo por recuperar y visibilizar una parte fundamental de la historia de la educación superior y de la salud pública en el país.
Los inicios en el siglo XIX
Según la investigación coordinada por la doctora Dora Piñeres de la Ossa, pionera en los estudios sobre la memoria institucional del siglo XX, esta escuela se estableció en Cartagena de Indias en el año 1903. Su creación estuvo liderada por el Dr. Rafael Calvo Castaño, hijo del segundo matrimonio del Dr. Rafael Calvo y Díaz de la Madrid con Rita Castaño de Calvo. Ambos, padre e hijo, compartieron una profunda pasión por la medicina y dejaron una huella imborrable en la universidad, no solo como docentes y científicos, sino también como impulsores del acceso de las mujeres a estudios de higiene pública, salud y medicina legal, en una época en la que las mujeres no ingresaban formalmente a la universidad hasta después de 1920.
Los primeros registros históricos indican que el Dr. Calvo y Díaz de la Madrid, aunque poco estudiado en su paso por la Universidad del Magdalena e Istmo, fue uno de los primeros estudiantes de literatura y filosofía en 1834. Tras obtener su doctorado en Medicina en la Universidad del Primer Distrito en Bogotá en 1844, regresó a Cartagena en 1845 como miembro del Consejo de la Facultad de Medicina. En ese contexto, envió una comunicación al poder ejecutivo consultando sobre el tipo de papel en el que debía expedirse la licencia de partera a una mujer que había aprobado el examen correspondiente, a lo que el gobierno central respondió que debía hacerse en "papel común".
La regulación y los exámenes para parteras
Este episodio, aunque escasamente documentado, parece ser uno de los primeros casos de licencias concedidas a mujeres para ejercer como parteras, bajo la normativa establecida en el plan de estudios de 1842 redactado por Mariano Ospina Rodríguez. En octubre de 1846, durante el rectorado de Manuel del Río, se redactó un proyecto de decreto orgánico que ratificó que la universidad era la única institución autorizada para expedir licencias a comadrones, sangradores y parteras.
Para obtener dicha licencia, las candidatas debían someterse a un riguroso examen de noventa minutos sobre el arte de partear y el ejercicio de sangrar, además de presentar un certificado de buena conducta emitido por la autoridad política de su lugar de origen. Esta legislación, y su constante revisión, refleja una temprana cercanía de las mujeres a la universidad para legitimar un oficio que exigía evaluación de conocimientos, pese a las limitadas oportunidades educativas y la restricción del acceso a la educación superior para el género femenino.
La consolidación de la enfermería como profesión
No fue hasta décadas después que las mujeres pudieron recibir formación formal en enfermería, obteniendo no solo una licencia de parteras, sino un diploma que evidenciaba conocimientos más amplios. Este avance fue posible gracias a la capacitación impartida por el Dr. Rafael Calvo Castaño en el Hospital de la Caridad (posteriormente Hospital de Santa Clara), tras su regreso de Francia y su vinculación a la Facultad de Medicina de la Universidad de Cartagena a principios del siglo XX.
Según investigaciones pioneras de Edna Gómez, Yadira Ferreira, H. Pedraza y Amparo Montalvo, las primeras enfermeras recibieron sus diplomas en 1906. Entre ellas destacan Carmen de Arco, natural de Getsemaní y fundadora de una casa de maternidad privada; Manuela Abad, quien continuó estudios de posgrado en obstetricia en el Hospital San Louis de París; y Eugenia Lanfont, cuyo diploma se conserva en la Sala del Recuerdo de la Facultad de Enfermería. El liderazgo de estas mujeres abrió el camino para una nueva profesión en la universidad.
Evolución institucional y logros actuales
Tras la graduación de las primeras enfermeras en 1906, la escuela fue anexada a la Facultad de Medicina y Ciencias Naturales en 1919. Con el tiempo, se consolidó como un programa académico y, tras varios cambios institucionales, se convirtió en la Facultad de Enfermería en 1974. Esta facultad ha sido pionera en la creación de especializaciones en Enfermería Médico-Quirúrgica, Neonatal y Salud Ocupacional, y fue una de las primeras en obtener acreditación a nivel nacional, contando hoy también con reconocimiento internacional.
La línea del tiempo inaugurada no solo celebra una proeza intelectual digna de reconocimiento, sino que invita a seguir explorando en los archivos las voces y luchas de aquellas mujeres que, desde el siglo XIX, se adaptaron a normativas y exámenes exigentes para legalizar su ejercicio como parteras, sentando las bases para el desarrollo de la enfermería moderna en Colombia.



